De la vid al saber: el libro que documenta cómo el aprendizaje experiencial transforma la educación en UniSabana

En cerca del 80% de las clases de la Universidad de La Sabana se implementa el aprendizaje experiencial. Detrás de esa cifra hay profesores que, todos los días, replantean sus asignaturas, diseñan experiencias conectadas con la realidad y acompañan a sus estudiantes para que aprendan actuando, tomando decisiones, equivocándose, reflexionando y volviendo a intentar.
Una parte de ese trabajo quedó documentada en De la vid al saber: historias de aprendizaje experiencial que transforman,publicado por UniSabana Editorial, que reúne 16 experiencias de profesores y muestra lo que ocurre cuando el aula se abre a problemas reales, empresas, comunidades y escenarios profesionales: los estudiantes asumen un papel activo, los profesores transforman sus prácticas y el conocimiento entra en contacto con la realidad.
"Este libro es, ante todo, un reconocimiento a los profesores. Son ellos quienes convierten la apuesta institucional en experiencias que transforman a los estudiantes, a su propia práctica docente y a los contextos con los que trabajamos", explica Diana Catalina Chica Vélez, directora de Currículo y coautora del libro.
Una apuesta que se hace realidad con los profesores
Aunque varias facultades ya incorporaban experiencias prácticas en sus procesos formativos, hace cerca de nueve años la Universidad decidió impulsar el aprendizaje experiencial de manera institucional. La apuesta buscaba reducir la distancia entre la formación universitaria y los desafíos del entorno, permitiendo que los estudiantes movilizaran lo aprendido al observar, decidir, crear, equivocarse, ajustar y responder por los resultados.
Ese propósito, sin embargo, solo se vuelve realidad en el aula cuando los profesores lo hacen posible. Implementar aprendizaje experiencial no consiste simplemente en incluir una actividad diferente. Exige partir de los resultados de aprendizaje, comprender el contexto, escoger con criterio la metodología pertinente, diseñar evidencias auténticas y evaluar de manera coherente.
El profesor se convierte así en diseñador de experiencias, orientador de procesos y maestro de vida, capaz de acompañar la transformación singular de cada estudiante.
En este camino, la Jefatura de Aprendizaje Experiencial de la Dirección de Currículo se ha convertido en el motor de este ecosistema. Su equipo acompaña a los profesores en el diseño, implementación y documentación de las experiencias, promueve referentes institucionales comunes y genera espacios para compartir y fortalecer las prácticas, de manera que estas puedan trascender una asignatura particular.
"El aprendizaje experiencial se construye con los profesores: acompañándolos para que una intención pedagógica se convierta en una experiencia auténtica, alineada con el currículo, en la que la reflexión permita transformar lo vivido en aprendizaje y hacer visible lo aprendido", señala Astrid Viviana Robayo Téllez, jefe de Aprendizaje Experiencial y coautora del libro.
Cazar historias para inspirar a otros
El libro comenzó mucho antes de escribirse. Después del primer Congreso Internacional de Aprendizaje Experiencial, realizado en junio de 2025, la Dirección de Currículo abrió la convocatoria "Cazadores de historias", invitando a los profesores a compartir experiencias que evidenciaran cómo estaban transformado sus clases y cómo esos cambios incidían en sus estudiantes y en los contextos con los que trabajaban.
Se recibieron cerca de 60 postulaciones. Seleccionar solo 16 implicó mirar más allá de una actividad llamativa: cada experiencia debía permitir reconstruir un proceso, reconocer a sus protagonistas y encontrar evidencias de transformación. Las historias elegidas muestran avances, tensiones y aprendizajes; no son fórmulas terminadas, sino experiencias reales que pueden inspirar a otros docentes a imaginar nuevos caminos.
Las experiencias reunidas en el libro muestran, además, cómo seis metodologías de aprendizaje experiencial cobran vida en contextos formativos diversos. Más que presentar una metodología como superior a otra, la publicación permite reconocer que cada disciplina, contexto y resultado de aprendizaje exige decisiones pedagógicas particulares.
En todas ellas hay un elemento común: el estudiante deja de ocupar un papel exclusivamente receptivo y se convierte en protagonista de una experiencia en la que debe actuar, tomar decisiones, equivocarse, ajustar y reflexionar sobre lo aprendido. El centro no está, entonces, en hacer actividades diferentes, sino en diseñar experiencias con una intención pedagógica clara.
El vino: una metáfora para contar la transformación
Una vez seleccionas las experiencias apareció otro desafío: ¿cómo convertirlas en relatos que pudieran comprenderse, recordarse y emocionar?
La profesora Adriana Patricia Guzmán, del Departamento de Periodismo de la Facultad de Comunicación, asumió la tarea de encontrar un hilo narrativo capaz de conectar historias nacidas en áreas y contextos muy distintos.
La respuesta la encontró en la elaboración del vino: un proceso que requiere tiempo, conocimiento, cuidado y paciencia, pero que también está determinado por las características particulares de cada uva y su entorno.
"Todos los vinos no saben igual, así tengan fórmulas exactas, pues una uva nunca es igual que la otra. Un estudiante nunca es igual al otro, así que, por parecido que sea lo que hagas, no va a llegar a todos de la misma meta", explica Adriana.
La metáfora permite comprender una de las ideas centrales del aprendizaje experiencial: no existe una receta uniforme para transformar a todos los estudiantes. La historia, las capacidades y el contexto de cada persona influyen en la manera en que vive una experiencia educativa.
Desde esta perspectiva, el profesor aparece como una suerte de enólogo: alguien que conoce el proceso, reconoce el potencial, crea las condiciones e interviene con criterio, entendiendo que no puede producir resultados idénticos.
La contribución de Adriana fue también periodística. Para pasar del aula a la historia, conversó con los protagonistas y buscó las decisiones, dificultades y detalles que permitían comprender qué había cambiado.
Así, el libro no se limita a enumerar metodologías o buenas prácticas. Cuenta lo que ocurre cuando esas metodologías entran en contacto con personas, problemas y contextos reales.
Un libro que abre conversaciones
De la vid al saber fue presentado en el marco del II Congreso Internacional de Aprendizaje Experiencial, realizado en junio de 2026. Sin embargo, el Congreso es mucho más que el escenario en el que se presentó la publicación.
Desde su primera edición, este encuentro se ha consolidado como un espacio para visibilizar prácticas, conectar instituciones y abrir conversaciones sobre las posibilidades y los desafíos de aprender desde la experiencia en la educación superior.
Impulsados por la Universidad de La Sabana, con el apoyo de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN), los congresos, el acompañamiento a los profesores y la documentación de experiencias hacen parte de una misma apuesta: compartir lo aprendido, fortalecer el aprendizaje experiencial en Colombia y América Latina y seguir construyendo conocimiento junto a otras instituciones.
En este sentido, el libro funciona como una extensión de esas conversaciones. Sus páginas recogen experiencias concretas, pero también abren la posibilidad de que otros profesores e instituciones las conozcan, adapten y conviertan en nuevos puntos de partida.
Una obra colectiva y abierta
Además de las historias de los profesores, el libro incorpora orientaciones elaboradas desde la Jefatura de Aprendizaje Experiencial y artículos complementarios escritos por la Vicerrectoría de Procesos Académicos y Estudiantes, la Dirección de Proyección Social y Engagement, la Dirección de Currículo y la propia Jefatura.
Estas miradas, relacionan el aprendizaje experiencial con la formación socioemocional, las alianzas con el entorno, la coherencia curricular, la evaluación formativa y el aseguramiento del aprendizaje.
Por eso, De la Vid al saber es, ante todo, una invitación a reconocer a los profesores que transforman sus clases cada día y acompañar a quienes quieren dar el primer paso. También es una obra abierta: las 16 experiencias reunidas representan solo una parte de lo que ocurre en la Universidad y dejan la puerta abierta a nuevas historias y futuras publicaciones.
Como sucede con el vino, la transformación requiere tiempo, conocimiento, experimentación y cuidado. Pero, sobre todo, requiere personas dispuestas a aprender unas de otras.
En estas páginas, cada historia conserva su propio carácter y, al mismo tiempo, aporta a una cosecha colectiva que muestra cómo el aprendizaje experiencial está transformando la educación en la Universidad de La Sabana.
Esta mirada sobre el aprendizaje experiencial, queda recogida en el libro De la vid al saber: historias de aprendizaje experiencial que transforman, publicado por UniSabana Editorial. La obra reúne las experiencias y reflexiones de Javier Bermúdez Aponte, Diana Catalina Chica Vélez, Adriana Patricia Guzmán, Astrid Viviana Robayo Téllez y María Carolina Serrano, quienes, desde sus distintas perspectivas, exploran cómo las experiencias pueden convertirse en oportunidades para aprender, crecer y transformar la manera en que entendemos la educación.
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