La Sabana de Bogotá conserva relictos de humedal, bosque y rastrojo que sostienen especies únicas del altiplano cundiboyacense, muchas de ellas amenazadas por la expansión urbana. En ese corredor ecológico, la biodiversidad del campus universitario cumple una función concreta, ofrecer refugio a la fauna nativa y a las aves migratorias que dependen de los cuerpos de agua para sobrevivir.
Un inventario realizado en el Campus del Puente del Común de la Universidad de La Sabana registró 85 especies de fauna vertebrada y 50 familias de artrópodos. Entre esos habitantes hay especies endémicas del altiplano cundiboyacense, otras catalogadas bajo alguna categoría de amenaza y algunas que recorren miles de kilómetros en rutas migratorias antes de llegar a los ecosistemas del campus.
La clave de esa riqueza está en los ecosistemas conservados y restaurados que conectan directamente con el río Bogotá, donde las especies encuentran condiciones para vivir, alimentarse y reproducirse. El registro fotográfico de los artrópodos estuvo a cargo de Nataly Valencia, estudiante de Licenciatura en Ciencias Naturales, y permite observar de cerca a los vecinos silvestres que comparten la vida en campus con la comunidad universitaria.
Consulta esta galería fotográfica para conocer los detalles y secretos de algunos de nuestros vecinos silvestres.
AVES:
Especie en peligro
Pato colorado (Oxyura jamaicensis)
Este pequeño y robusto pato buceador es una especie migratoria boreal que hoy se encuentra en peligro según los libros rojos de Colombia. Una especie que encuentra en los humedales un hábitat indispensable para completar su ciclo de vida.
Fotografía: Universidad de La Sabana
Ambientes acuáticos
Un buceador de lagunas y ríos
Con su silueta gordita, cabeza grande y un tamaño de entre 35 y 48 cm, el pato colorado (Oxyura jamaicensis) recorre nuestros ambientes acuáticos. Una especie omnívora y gran buceadora que enriquece la fauna de lagunas y ríos.
Fotografía: Universidad de La Sabana
Ave inconfundible
Tingua moteada (Porphyriops melanops bogotensis)
Su llamativo pico verde limón claro y el característico plumaje café moteado con blanco en su pecho hacen que la tingua moteada sea inconfundible a simple vista.
Fotografía: Universidad de La Sabana
Endémica y en peligro
Solitaria entre la vegetación del río Bogotá
Siempre solitaria y esquiva, esta subespecie pasa sus días buscando alimento oculta entre la vegetación flotante del río Bogotá. Es una especie endémica exclusiva del altiplano cundiboyacense y se encuentra en peligro, lo que nos recuerda la urgencia de proteger nuestros ecosistemas locales.
Fotografía: Universidad de La Sabana
Cazador nocturno
Búho sabanero (Asio flammeus bogotensis)
Con sus grandes y brillantes ojos de iris amarillo enmarcados por ojeras negras, el búho sabanero posee un oído y una vista tan desarrollados que es capaz de detectar y capturar a sus presas en la más absoluta oscuridad.
Fotografía: Universidad de La Sabana
Conservación
Una subespecie localmente amenazada
Aunque antiguamente era un habitante abundante en la región, hoy esta subespecie se encuentra localmente amenazada, convirtiendo cada esfuerzo por su conservación en una tarea vital para los ecosistemas de la Sabana.
Fotografía: Universidad de La Sabana
Más fácil de escuchar
Chamicero (Synallaxis subpudica)
Aunque es una especie exclusiva del altiplano cundiboyacense, el chamicero es sumamente tímido y huidizo a la presencia humana, por lo que casi siempre es mucho más fácil escuchar su vocalización que lograr verlo.
Fotografía: Universidad de La Sabana
Campus sur
Refugio en la zona de preservación ambiental
Este habitante de los cerros encuentra un hogar estratégico en la universidad: se refugia exclusivamente en los rastrojos y matorrales de la zona de preservación ambiental del campus sur, justo al lado del río Bogotá.
Fotografía: Universidad de La Sabana
ANFIBIOS Y REPTILES:
Camuflaje y adaptación
Rana sabanera (Dendropsophus molitor)
Con una sorprendente capacidad de adaptación, la rana sabanera cambia el color de su piel según la temperatura, su edad o su estado hormonal, luciendo tonos que van desde el verde y el café hasta destellos dorados y azules.
Fotografía: Universidad de La Sabana
Habitante frecuente
Hasta 6 cm en su edad adulta
Esta especie propia de la cordillera Oriental es una de las habitantes más frecuentes de la Universidad de La Sabana; alcanza hasta los 6 cm en su edad adulta y es muy común avistarla en los diferentes cuerpos de agua de nuestro campus.
Fotografía: Universidad de La Sabana
Inofensiva
Serpiente sabanera (Atractus crassicaudatus)
Aunque es la serpiente más representativa de nuestra región, la serpiente sabanera es inofensiva y difícil de observar debido a sus hábitos subterráneos, cumpliendo un rol ecológico vital sin representar ningún peligro.
Fotografía: Universidad de La Sabana
Endémica del altiplano
Hasta 44 cm y un curioso mecanismo de defensa
Con un tamaño de hasta 44 cm, siendo las hembras más grandes que los machos, esta especie endémica del altiplano recurre a un curioso mecanismo de defensa cuando se siente amenazada: expulsa un fuerte almizcle para ahuyentar a sus depredadores.
Fotografía: Universidad de La Sabana
MAMÍFEROS:
Hábitos y madrigueras
Curí de la Sabana (Cavia aperea)
Aunque es inofensivo y suele pasar su tiempo construyendo intrincados túneles y madrigueras cerca del río Bogotá, esta subespecie que solo se encuentra de la Sabana también destaca por ser una excelente nadadora.
Fotografía: Universidad de La Sabana
Vida en colonia
Un mamífero social del jarillón
Además de ser una joya de nuestra biodiversidad local, este pequeño mamífero resalta por su estructura social: son protectores dedicados de sus colonias y se toman el cuidado y la crianza de sus familias muy en serio.
Fotografía: Universidad de La Sabana
ARTRÓPODOS:
El ranking de insectos
Hemípteros y dípteros, un empate
El mundo de los insectos en la universidad está encabezado por un empate: los hemípteros (chinches) y los dípteros (moscas y mosquitos) lideran el ranking con 8 familias cada uno, seguidos de cerca por los coleópteros (escarabajos) y los lepidópteros (mariposas y polillas), que aportan 5 familias cada grupo.
Fotos por: Nataly Valencia, estudiante de Licenciatura en Ciencias Naturales.
Especies poco comunes
Embiópteros y crisopas
Mientras caminamos por el campus es fácil cruzarse con insectos muy conocidos como escarabajos o polillas, pero nuestros ecosistemas también albergan tesoros poco comunes y raramente nombrados, como los fascinantes embiópteros o las delicadas crisopas.
Fotos por: Nataly Valencia, estudiante de Licenciatura en Ciencias Naturales.
Habitantes curiosos
Chinches patas de hoja y salivazos
Entre los habitantes más curiosos del campus se encuentran los llamativos chinches patas de hoja, la chinche asesina y los singulares salivazos, pequeños ingenieros de la naturaleza que demuestran el poder de la adaptación.
Fotos por: Nataly Valencia, estudiante de Licenciatura en Ciencias Naturales.
Avistamiento exclusivo
Caballitos de alas angostas
Los caballitos de alas angostas son una de las especies más exclusivas de la universidad; durante el muestreo, estos delicados insectos solo se dejaron ver en zonas muy específicas: el bosque de Fablab y el bosque de la entrada al campus por la autopista.
Fotos por: Nataly Valencia, estudiante de Licenciatura en Ciencias Naturales.
Arácnidos
Diez familias, dominadas por las arañas
El segundo gran grupo del inventario pertenece a los arácnidos, compuesto por diez familias en total. Esta población está ampliamente dominada por las arañas, que reclutan 8 familias distintas, conviviendo con una familia de ácaros y una de opiliones.
Fotos por: Nataly Valencia, estudiante de Licenciatura en Ciencias Naturales.
Especie introducida
Nelima doriae, la única familia de opiliones
La única familia de opiliones registrada pertenece a la especie Nelima doriae. Un dato verdaderamente curioso es que se trata de una especie introducida en Colombia de la cual, hasta el momento, todavía no existen estudios científicos en el país.
Fotos por: Nataly Valencia, estudiante de Licenciatura en Ciencias Naturales.
Cada una de estas especies, desde las más visibles hasta las más discretas, hace parte del equilibrio ecológico del campus. Conocerlas es el primer paso para valorar su papel y comprender que la conservación de los ecosistemas también depende de las decisiones que tomamos como comunidad universitaria.