Voces del Core: estudiantes de La Sabana leen a pacientes hospitalizados y transforman vidas

El voluntariado universitario ha demostrado ser uno de los espacios más efectivos para que los estudiantes traduzcan su formación académica en acción concreta. Cuando ese voluntariado ocurre al interior de un hospital, entre pacientes que enfrentan el dolor y la incertidumbre, la experiencia adquiere una dimensión que ningún aula puede replicar por sí sola.
Desde marzo de 2025, más de 130 estudiantes de distintas carreras de la Universidad de La Sabana han participado en Voces del Core, un voluntariado que lleva la lectura en voz alta a los pasillos de hospitalización de la Clínica Universidad de La Sabana. Sara Serrano, jefe de desarrollo de la cultura Core y líder del proyecto, coordina cada jueves estas jornadas en las que estudiantes de disciplinas tan diversas como Derecho, Enfermería, Ingeniería Civil y Gastronomía recorren las habitaciones para leerles historias a los pacientes, instrumentos para movilizar la inteligencia y el corazón.
El proyecto se inscribe en el Core Curriculum Persona & Cultura, programa académico formativo y transversal en todos los planes de estudio de pregrado de la Universidad, y retoma una iniciativa que la profesora Marcela Trujillo había puesto en marcha en 2019, antes de que los confinamientos por el COVID-19 en 2020 la detuvieran. Lo que comenzó con una convocatoria a la que respondieron 70 estudiantes creció, en menos de un año, hasta superar los 130 participantes, dejando huella tanto en quienes leen como en quienes escuchan.
Voces del Core · Clínica Universidad de La Sabana
Leer para acompañar
Cada jueves, estudiantes de distintas carreras recorren los pasillos de hospitalización para leerles a los pacientes y convertir el servicio en experiencia viva.
Cada jueves a las 2:30 p. m., estudiantes de distintas disciplinas se reúnen en el edificio E. Muchos no se conocen, pero comparten algo esencial: decidieron donar una hora de su tiempo para leer en voz alta a pacientes de la Clínica Universidad de La Sabana. No es solo un voluntariado, es el momento en que lo que se ha reflexionado al interior de las aulas del Core, sobre servicio, compañía, entrega y cuidado del otro, deja de ser teoría y se convierte en experiencia viva.
Desde allí, comienza el recorrido hacia la Clínica. Son cerca de 20 minutos caminando, entre indicaciones, silencios y algo de incertidumbre. Para María Valentina Caro, estudiante de Ciencia de Datos y participante por primera vez, la motivación es clara:
"Muchas veces los pacientes no tienen familia que los visite y pueden sentirse muy solos. Venir, hablar con ellos y hacerles compañía puede cambiarles el día."
— María Valentina Caro, estudiante de Ciencia de Datos
Ya son las 3:00 p. m., están dentro de los pasillos de hospitalización de la Clínica. Los estudiantes son tímidos y se protegen uno detrás de otro, intentando evitar que sea su turno. No saben cómo entrar a la habitación de una persona hospitalizada. Mucho menos cómo hablarle. ¿Quién sí? Reuniendo valor, una de las estudiantes, Amanda López, que viene por segunda vez a leer a la Clínica, dice que ella va primero. La profesora Sara Serrano, jefe de desarrollo de la cultura Core, y la persona encargada de este proyecto, le da ánimos.
Amanda toca la puerta y entra. Pasan los minutos. No sale de la habitación; parece que logró que el paciente la recibiera. Los demás estudiantes se ven más animados; cada uno tendrá su turno.
"Cuando se van quedando, eso es una felicidad muy grande para todos. Es como decir si este pudo, yo también puedo, un principio de imitación común en los jóvenes. Y entonces, van pasando a la siguiente habitación. Algunos incluso se quedan toda la hora con el mismo paciente, entregados a la lectura."
— Sara Serrano, líder del proyecto
Así empieza cada jornada de Voces del Core en la Clínica Universidad de La Sabana. Los estudiantes llegan con un libro en la mano; salen con una experiencia que transforma su forma de ver al otro: la de haber acompañado en medio de la enfermedad, escuchado con atención y encontrado humanidad en medio de la incertidumbre.
Esa transformación se hace visible en estudiantes como Sara Díaz, quien ha participado en varias ocasiones. Ella es estudiante de Derecho, con interés en el derecho de familia, ha encontrado en este espacio una forma de entender mejor las dinámicas familiares, fortalecer su capacidad de relacionarse con otros y manejar su propia ansiedad.
"Siento que el poder llegar y tal vez conversar con ellos, ayudarlos a salir de esa preocupación que se tiene siempre que uno está en un hospital por cualquier circunstancia, es algo superbonito, porque estás ayudándoles a estar un poco más tranquilos, estás conviviendo con personas nuevas y, uno nunca sabe, tal vez alguna de las cosas que uno hace en esas situaciones tan delicadas puede generar un cambio real en la vida de las personas."
— Sara Díaz, estudiante de Derecho
Esta experiencia se conecta directamente con el propósito del Core Curriculum Persona & Cultura, un componente formativo transversal en todos los programas de pregrado que busca desarrollar en los estudiantes una comprensión integral de la persona, su dignidad y su relación con los demás. Más allá de los contenidos, el Core propone formar profesionales capaces de pensar críticamente, actuar con sentido ético y comprometerse con la transformación de la sociedad. En espacios como Voces del Core, ese propósito deja de ser conceptual y se traduce en experiencias concretas de encuentro, servicio y reconocimiento del otro.
"Voces del Core es una manera de trascender la intencionalidad formativa del Core Curriculum Persona & Cultura. La lectura en voz alta es una apuesta pedagógica formativa que pone en el centro de la reflexión al ser humano. Las historias de vida seleccionadas inspiran alegría, ilusión y esperanza y son instrumentos que movilizan la inteligencia y el corazón hacia acciones de transformación social."
— Adriana Álvarez Vesga, directora del Core Curriculum Persona & Cultura
El proyecto nació como una idea de la profesora Marcela Trujillo, en 2019, que llevaba a sus estudiantes a leerles a pacientes hospitalizados en la Clínica. Sin embargo, todo se detuvo por los confinamientos producidos por la pandemia por el COVID-19 en 2020, y también porque la profesora se trasladó con su familia a otra ciudad del país.
En marzo de 2025, se publicó una convocatoria y 70 estudiantes se inscribieron para participar; un año después, más de 130 estudiantes han sido parte, al menos una vez, de esta iniciativa que no solo impacta sus trayectorias personales y profesionales, sino que también transforma la vida de los pacientes de la clínica de la Universidad.
El poder de las narrativas
Correr para vivir, Una tarta de manzana llena de esperanza, La nieta del señor Linh, Martes con mi viejo profesor o El principito son algunos de los libros que acompañan esta experiencia formativa. A ellos se suman cuentos de Oscar Wilde, poemas de Mario Benedetti, Pablo Neruda y Amado Nervo, así como adaptaciones de relatos infantiles para los más pequeños. Todos hacen parte de la biblioteca del Core Curriculum y tienen algo en común: son historias que, de distintas maneras, abren conversaciones sobre la esperanza, el sentido de la vida y el valor de los vínculos.
A veces, esas historias encuentran eco inmediato: Ana Karina Corredor Velásquez, estudiante de Administración y Servicio, le leyó El Principito a una paciente y aunque no conocía la historia encontró algo común con su vida. Ella contaba que su aprendizaje del libro fue que lo más importante es el tiempo que uno comparte con quienes ama, con su familia; para ella, sus hijos.
Y es que, sin importar la edad, las historias tienen la capacidad de tocar fibras profundas. Así lo vivió también Valentina Parra, estudiante de Gastronomía, quien compartió este mismo libro con una niña.
"Ella estaba encantada. A pesar de que yo no lo actuaba, me escuchaba y se imaginaba cada una de las escenas. Los niños tienen esa capacidad de crear mundos, así que vivía la historia como si estuviera ahí."
— Valentina Parra, estudiante de Gastronomía
En ese intercambio, las historias dejan de ser solo relatos para convertirse en puentes. A través de ellas, estudiantes y pacientes encuentran puntos en común, comparten recuerdos y abren conversaciones que difícilmente surgirían de otra manera. Lo que empieza como una lectura termina siendo un espacio de reflexión mutua, donde ambos aprenden, se reconocen en el otro y descubren nuevas formas de entender la vida.
Un acercamiento hacia el dolor del otro
En medio de las habitaciones, donde el dolor, el miedo y la incertidumbre hacen parte del día a día, estas lecturas adquieren un significado distinto. No se trata solo de acompañar, sino de aprender a estar frente a la fragilidad del otro, de reconocerla y comprenderla; como lo señala la directora:
"Este espacio se orienta por intencionalidades formativas claras: formar en el servicio, el cuidado y el acompañamiento a quien sufre; fomentar una comprensión esperanzadora del dolor; y en definitiva, inspirar a los estudiantes a reconocer y acoger la realidad y la vulnerabilidad humana desde una mirada de sentido."
— Adriana Álvarez Vesga, directora del Core Curriculum Persona & Cultura
Esa comprensión se vuelve concreta en cada historia. Larissa Croce Pote, estudiante de Enfermería, llegó con un libro, Una tarta de manzana llena de esperanza, pero la lectura pasó a un segundo plano: la paciente, una mujer de 23 años, quería hablar de su vida.
"Me compartió sus miedos y preocupaciones y al final conectamos tanto que me regaló unas galletas."
— Larissa Croce Pote, estudiante de Enfermería
Por su parte Katherine Guarnizo, estudiante de Comunicación Corporativa, complementa que:
"Poder distraer a las personas de sus realidades, por ejemplo quién las va a cuidar más tarde o cómo conseguirán sus medicamentos, aunque sea por un rato, es muy significativo para ellos, para nosotros y para la misión de la Universidad."
— Katherine Guarnizo, estudiante de Comunicación Corporativa
Para algunos, la experiencia también se convierte en un proceso personal de sanación. Es el caso de Tomás Felipe Lobo, estudiante de Ingeniería Civil, que ha participado en varias jornadas y que, al inicio, no podía acercarse a un hospital por los recuerdos de la muerte de su abuelo durante la pandemia. Volver, acompañar a otros y permanecer en ese espacio ha sido, poco a poco, una forma de enfrentar ese miedo. Como él, hay quienes se conmueven profundamente: estudiantes que, al conectar con el dolor ajeno, reconocen sus propias historias y encuentran en este espacio una oportunidad para resignificarlas.
No todos los encuentros se dan de la misma manera. Hay pacientes que prefieren el silencio o que no están en condiciones de recibir compañía. Pensando en ellos, estudiantes de Medicina de la Universidad de La Sabana han encontrado otra forma de estar presentes: escriben notas de esperanza, pequeños mensajes que dejan en las habitaciones para acompañar, incluso cuando no hay conversación.
En un encuentro con el rector escucharon experiencias compartidas y Adriana Álvarez reconoce en este proyecto un verdadero diamante: una estrategia clave que encarna la misión de la Universidad de formar integralmente. Destaca su profundo poder transformador, en la medida en que ofrece a los estudiantes la oportunidad de servir, reflexionar sobre su propia vida y tender puentes de comunicación y relacionamiento en medio del dolor y el sufrimiento. Esta experiencia impacta de manera significativa a quienes la viven directamente y, al mismo tiempo, irradia sus efectos hacia entornos más cercanos como amigos y familia, proyectándose incluso a la sociedad en general.
Para la subdirectora de Educación, Investigación y Calidad de la Clínica Universidad de La Sabana, la doctora Hermencia Carolina Aponte, iniciativas como esta ayudan a cuidar íntegramente al paciente:
"El proceso de salud y enfermedad es un desafío donde el dolor y la incertidumbre son constantes. Si bien el conocimiento científico guía nuestro actuar, el sentido de humanidad requiere detalles que trascienden lo técnico. Voces del Core se convierte en ese puente: cuida el alma, brinda esperanza y aporta la calidez necesaria para transformar un entorno de sufrimiento en un espacio de acompañamiento genuino."
— Doctora Hermencia Carolina Aponte, subdirectora de Educación, Investigación y Calidad de la Clínica Universidad de La Sabana
También celebra cómo la persona es el centro de este proyecto, que es el reflejo vivo de la misión de la Clínica Universidad de La Sabana:
"Al poner a la persona en el centro, esta estrategia materializa el 'vernos reflejados en el otro'. Se alinea con nuestra visión de cuidado integral al atender los detalles que humanizan el servicio, permitiendo que la excelencia trascienda lo clínico y genere entornos seguros donde servir y formar sea la prioridad."
— Doctora Hermencia Carolina Aponte, subdirectora de Educación, Investigación y Calidad de la Clínica Universidad de La Sabana
Ana María Pérez es estudiante de Derecho y, como parte del Programa Aprendamos a Trabajar (PAT), apoya desde inicios de 2026, en labores logísticas y de acompañamiento a los estudiantes que participan cada jueves en las jornadas de lectura. En las pocas semanas que ha podido estar tras bambalinas, Ana María ha visto la importancia de programas de voluntariado como este, al convertirse en espacios en los que los estudiantes tienen la posibilidad de reflexión:
"Yo creo que es un espacio en el que uno también tiene la posibilidad de reflexionar sobre qué hago yo con mi tiempo, qué hago con mi vida. Y ver también que puedo agradecer muchas cosas, como que voy a leerle a alguien, y luego salgo y llego a mi casa, por ejemplo."
— Ana María Pérez, estudiante de Derecho, Programa Aprendamos a Trabajar (PAT)
De estas reflexiones, Ana María pondera la importancia de tener una actitud de servicio a los demás y resalta cómo espacios como estos invitan a los estudiantes a salir un poco de su realidad:
"Como que logran salirse de sí mismos un momento para prestarle atención a alguien más que lo necesita, que no conocen, pero que lo necesita; y realmente he podido escuchar muchas anécdotas y también ver las experiencias de estudiantes que han podido darle mucho de su tiempo a otras personas, que les llega al corazón como esta experiencia."
— Ana María Pérez, estudiante de Derecho, Programa Aprendamos a Trabajar (PAT)
Al finalizar la jornada, algo esencial ha cambiado: la experiencia no se cierra con la salida de la clínica ni se disuelve en la rutina cotidiana. Permanece, interpela y deja huella. Lo vivido desborda el momento y se instala como una pregunta abierta que exige ser pensada, compartida y resignificada. Los estudiantes, por ello, no regresan de inmediato a sus dinámicas habituales. El encuentro se prolonga en espacios de reflexión y diálogo, donde toman la palabra para nombrar aquello que no siempre es fácil de decir: lo que les conmovió, lo que los desestabilizó, lo que los enfrentó con su propia fragilidad y la de los otros. En estas conversaciones emergen no solo relatos de lo vivido, sino también silencios, dudas y preguntas que nacen al acompañar la enfermedad y el sufrimiento humano. Por todo ello, sin duda alguna, Voces del Core es una experiencia que transforma vidas.
Para mayor información contacta a Sara Maria Serrano Ariza: sara.serrano@unisabana.edu.co
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