Joel Grossman llega a La Sabana esculpiendo el vacío

Recientemente en el campus de la Universidad de La Sabana hay dispuestos varios cubos de diversos tamaños. El más impresionante mide 120x120x120cm y es de mármol de Pietrasanta- Italia. Pesa 4 toneladas y yace sobre el césped, dispuesto de manera orgánica. La piedra lo hace ver muy brillante y desde su interior emergen otros cubos de diferentes tamaños, generando una estructura que parece expandirse desde el 'corazón' mismo de la piedra. Se trata de Cubo Sagrado IX y hace parte de la serie Cubo Sagrado (2023-2025), que se enfoca en la idea del vacío y en el espacio interno que se revela dentro de la escultura.
La exposición, llamada "Geometría Sagrada" y promovida por Campus Cultural, comprende cerca de 20 piezas que estarán expuestas en puntos estratégicos del Campus Central hasta febrero de 2027.
Según Grossman, el cubo funciona como un contenedor de vacío. El color presente en su interior representa el espíritu de la pieza, mientras que la piedra exterior conserva gran parte de su estado original, reforzando el equilibrio entre naturaleza e intervención humana
Para el artista, la serie es “antinarrativa y universal”, pues considera que podría haber sido realizada en cualquier lugar del mundo y, según él, lo que resalta es su origen: la tierra.
Por otro lado, la segunda serie de la muestra, que también se encuentra exhibida por todo el campus es Geometría Subjetiva (2018). Se trata de una serie de cubos dispuestos como si fueran monolitos, que por momentos parecieran desafiar a la gravedad y que están compuestos por bloques de arenisca proveniente de Cundinamarca y acrílico sobre acero.
La arenisca se compone casi en su totalidad por granos de cuarzo, tiene un tacto áspero, y su color varía según los minerales y el tipo de cemento que la componen. Para darles una forma escultural, el artista emplea un eje de acero con el cual atraviesa cada una de las piezas y les proporciona dirección, otorgando una silueta estética y llamativa.
La serie refleja la búsqueda de la armonía entre elementos aparentemente opuestos, como el orden y el azar, la precisión geométrica y la organicidad de la naturaleza.
A través de sus obras intenta recuperar la conexión entre lo espiritual y lo esencial. Una de sus preocupaciones es cómo "lo artificial está reemplazando lo natural". A partir de su interés por la repetición presente en el minimalismo, los tótems, monolitos, y las construcciones de las antiguas civilizaciones, busca una simplicidad que refleje respeto por el material.
El artista busca resaltar la conexión que tiene la naturaleza del material y la transformación que le puede ejercer el ser humano sobre él, no con el fin de cambiarlo, sino de encontrar una armonía entre ambos: moldearlo sin que deje de ser lo que es, resaltando sus características propias. A partir de este proceso surge una reflexión sobre el tiempo, que le permite pensar en la permanencia de los materiales y la transformación de las formas. "Lo que implica aceptar que el material hace lo suyo, uno simplemente es un guía", agrega.
Su proceso pasa por distintas técnicas: "uso los materiales más clásicos, primero dibujo y luego lo paso a la pintura, y así... hasta llegar a la tercera dimensión. Por eso busco volver a lo básico y usar la geometría como lenguaje universal", explica Grossman.
Así, más que imponer una lectura única, su intención es que cada observador pueda relacionarse libremente con las obras para así construir una interpretación propia a partir de su experiencia frente a ellas. De esta manera, la muestra propone una reflexión sobre la materia, el tiempo y las formas, pero también sobre la relación que cada persona establece con aquello que observa.
Quién es Joel Grossman
Nacido en Bogotá en 1976, Joel Grossman es reconocido por su trabajo en pintura y escultura. Su formación incluye estudios en la Pennsylvania Academy of the Fine Arts de Filadelfia entre 1995-1999. Posteriormente, en 2002 comenzó su formación en escultura en mármol en ARTSPACE Sculpture (marble) Workshop, en Pietrasanta-Italia, una ciudad reconocida internacionalmente por su tradición escultórica. Durante el 2012, tuvo un taller de pintura y escultura en el New York Studio School.
Actualmente, vive y trabaja en Colombia, particularmente en Chía, y ha desarrollado una trayectoria que incluye exposiciones en Colombia, Estados Unidos, Europa y otros países.
Además, creció en una familia donde la creación artística hacía parte de la vida cotidiana. Su abuelo tenía un profundo interés por la historia del arte y uno de sus hermanos era pintor, mientras que su madre se dedicó a la cerámica y al dibujo. Su padre, por su parte, fue bailarín del Ballet de Sonia Osorio. Grossman destaca el origen diverso de su familia. Su apellido tiene raíces asociadas con Rumania, Turquía y Francia, una mezcla de influencias que forma parte de la historia familiar.
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