El fantasma del racionamiento de agua y energía vuelve a la agenda

El IDEAM prevé una probabilidad cercana al 81% de que El Niño llegue con alta intensidad durante el periodo de octubre, noviembre y diciembre de este año. Además, pronostica que la posibilidad de que este fenómeno persista hasta el primer semestre del 2027 es superior al 97%. Un experto de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Sabana, advierte que Colombia, por su dependencia hidroeléctrica, podría enfrentar racionamientos de agua y energía, mientras que gremios e industria privada activan planes para mitigar los efectos del fenómeno.
Colombia vuelve a mirar con inquietud el cielo y los embalses. Ante los pronósticos del IDEAM, gremios y expertos en energía coinciden en que el país podría enfrentar hacia el segundo semestre del año un escenario de racionamiento de agua y electricidad que no se veía desde hace más de tres décadas. Esto pone una pregunta: ¿está el país realmente preparado para evitar nuevos racionamientos?
David Celeita, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Sabana y experto en transición energética, energías renovables y mercados energéticos, explica que el llamado “Super Niño” no es un concepto técnico, sino una forma coloquial de describir una versión más intensa del fenómeno. Sin embargo, advierte que las condiciones actuales agravan el riesgo frente a episodios anteriores.
El país sigue dependiendo de la energía hidroeléctrica en poco más del 65% de su matriz, un respaldo que en épocas de sequía recae sobre la generación térmica a gas natural o carbón, y que en algunos casos ha llegado a cubrir hasta el 60% de la demanda cuando escasea el agua en los embalses. “Desde el punto de vista energético, Colombia enfrenta un escenario un poco más complejo con respecto al 2010 o 2015 (...) Ese es un escenario en el que además se intensifica ahorita y pone muy en riesgo a Colombia precisamente por escasez del recurso del gas natural y por los altos precios”, afirma Celeita.
Frente a ese panorama, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) ya viene impulsando medidas de uso eficiente que buscan fortalecer la confiabilidad del sistema antes de que el fenómeno llegue con toda su fuerza, lo que —advirtió Celeita— podría traducirse en "algunos periodos de restricción de uso de energía eléctrica" o en ahorros energéticos obligados.
Lecciones del 2023-2024: avances, pero también debilidades estructurales
El país no parte de cero. Según el experto, la temporada de incendios de 2023-2024, que dejó más de 30.000 hectáreas afectadas y más de 1.000 incendios reportados, obligó a ciudades, como Bogotá, a implementar racionamientos. "Hoy contamos con mejores sistemas de monitoreo y eso nos permite (...) una mayor coordinación institucional, también a nivel de regulación enfocada en el riesgo", expresó.
No obstante, el profesor advierte que esos avances tienen una debilidad: la alta dependencia hidrológica del país, tanto para agua potable como para generación eléctrica, y el retraso en la incorporación de nueva energía firme. Según Celeita, científicos, academia y autoridades del sector energético observan "de frente un riesgo de apagón" si no se fortalece la infraestructura de transmisión y distribución y no se diversifican las fuentes de generación.
"La discusión ya no debe centrarse únicamente en instalar más energías renovables, porque esta no va a ser la solución (...). Estamos ante un alto riesgo de desabastecimiento o apagón", dice.
El llamado a actuar ya, no cuando la crisis sea evidente
Para el experto de La Sabana, la principal enseñanza de los episodios anteriores es clara: “La enseñanza principal es que el momento de actuar no es mañana, sino toca hacerlo ahora. Y si los pronósticos del IDEAM se mantienen, Colombia va a enfrentar un evento muy intenso, mucho más intenso que en las últimas décadas”.
En el frente local, insistió en que las autoridades municipales deben actualizar sus planes de contingencia, fortalecer los sistemas de monitoreo de incendios y de niveles de embalses, identificar las zonas con mayor riesgo de desabastecimiento y destinar recursos tempranos para la capacidad de respuesta.
“Probablemente vayamos a racionamientos tanto de energía eléctrica como de agua, pero sí o sí deberíamos fortalecer la infraestructura, no solo modernizando, sino fortaleciendo lo que es transmisión e ingresar con nuevas fuentes”, explica el experto.
Por eso, el académico llamó a promover desde ya el uso eficiente de ambos recursos entre gobierno, autoridades locales y ciudadanía.
Ecopetrol anticipa el fenómeno con un plan de acción
Mientras el país se prepara, el sector petrolero también mueve fichas. Ecopetrol anunció que avanza en un plan integral de preparación y respuesta frente a la probabilidad de un fenómeno de El Niño de alta intensidad en el segundo semestre de 2026, con acciones en eficiencia energética, disponibilidad de gas natural, autogeneración, gestión del recurso hídrico y prevención de incendios forestales.
Según el comunicado de plan integral de la empresa, publicado a principios del mes de julio, durante el primer trimestre de 2026 alcanzó de forma anticipada la meta de ahorro energético de 25 petajulios (PJ) que tenía prevista para 2030, y proyecta optimizar otros 3,14 PJ adicionales en 2026, de los cuales 1,35 PJ corresponden a reducción del consumo de energía eléctrica en sus operaciones (el equivalente al consumo anual de entre 250.000 y 300.000 hogares). La empresa también reportó avances en regasificación, con los proyectos de Buenaventura y Puerto Bahía, que en conjunto aportarían hasta 360 GBTUD y permitirían respaldar hasta 1.000 MW adicionales de generación termoeléctrica. En materia hídrica, indicó que el 84% del agua usada en sus operaciones durante el primer trimestre del año provino de procesos de reutilización, equivalente a más de 52 millones de metros cúbicos.
"En Ecopetrol hemos actuado de manera anticipada y coordinada para afrontar los posibles efectos del Fenómeno de El Niño, combinando acciones para garantizar la continuidad de las operaciones, optimizar el uso de los recursos energéticos, fortalecer la disponibilidad de gas natural y seguir aportando a la seguridad energética que necesita Colombia", afirma Bayron Triana Arias, vicepresidente de Energías para la Transición.
Con pronósticos que apuntan a un fenómeno más intenso que el de la última década, la coincidencia entre las advertencias de la academia y la respuesta anticipada de una de las mayores empresas del país deja un mensaje claro: la ventana para actuar antes de que lleguen los efectos más severos de El Niño se está cerrando.
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