Un año después, el Solar Energy Mobile Lab impacta la educación STEM en un colegio rural de Cajicá

Un año después de su llegada al Gimnasio Campestre Los Laureles, en Cajicá, el Solar Energy Mobile Lab —un laboratorio itinerante de energía solar creado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Sabana para acercar la educación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) a colegios rurales— ha mejorado las competencias de sus estudiantes de secundaria.
Según la evaluación realizada, durante los talleres en el 2025, el índice compuesto de aprendizaje de los participantes pasó de 3,56 a 4,03 sobre 5. Además, el 89 % de los estudiantes calificó la experiencia como positiva y el 79 % afirmó que la recomendaría.
Estos resultados evidencian que el laboratorio contribuyó al fortalecimiento de competencias STEM entre los participantes. Además, los niveles de aprendizaje y la alta valoración de la experiencia dan cuenta de que esta iniciativa transformó el interés y la confianza de los estudiantes.
Pero ¿cómo funciona? El laboratorio integra paneles fotovoltaicos que generan electricidad, baterías que almacenan la energía y microcontroladores que recopilan información sobre el funcionamiento del sistema. A esto se suma una estación meteorológica que registra variables como: temperatura, humedad, viento, precipitaciones y radiación solar. Todos estos datos se procesan y se visualizan en una plataforma web interactiva, permitiendo a los estudiantes analizar cómo las condiciones ambientales influyen en la generación de energía renovable y comprender, de manera práctica, conceptos relacionados con ingeniería, sostenibilidad e Internet de las Cosas.
Según Juan Manuel Aranda, profesor de la Universidad de La Sabana y líder del proyecto, la iniciativa buscó "alinear la educación en ingeniería con impacto social", combinando "un diseño de ingeniería sólido con una utilidad pedagógica".
Una desigualdad que persiste
En Colombia, el promedio de las pruebas Saber 11° subió de 250 a 260 puntos entre 2021 y 2024, pero según cifras del Ministerio de Educación, la diferencias entre zonas urbanas y rurales, entre colegios oficiales y no oficiales, y entre hombres y mujeres, persisten. Desde 2022, el modelo STEM es política pública en Colombia como marco de aprendizaje interdisciplinario, pero su llegada a las comunidades rurales sigue siendo un desafío.
Por esta razón el equipo, conformado por 15 estudiantes del IEEE y dos profesores, no solo se quedó en la elaboración del proyecto, también realizó talleres sobre energía renovable, recopilación de datos, monitoreo energético y diseño de sistemas inteligentes con 20 estudiantes de secundaria y dos profesores del colegio. El impacto indirecto, a través de eventos y espacios de socialización, llegó a otros 170 miembros de la comunidad académica.
De la observación a la construcción
El Solar Energy Mobile Lab se ha consolidado como una herramienta de aprendizaje práctico en el colegio, adaptándose a la edad y nivel de formación de los estudiantes. Mientras los más pequeños han desarrollado instrumentos meteorológicos que se colocan en la parte alta de los edificios para indicar la dirección del viento (veletas) con el fin de comprender fenómenos meteorológicos y su relación con los cultivos, los estudiantes mayores han trabajado en la simulación de estaciones meteorológicas digitales mediante tecnologías de Internet de las Cosas (IoT). El proceso formativo ha seguido una ruta que va de la comprensión y observación a la experimentación, simulación, construcción y demostración de proyectos.
"Esta oportunidad fortaleció nuestra experiencia como equipo en la coordinación de colaboraciones multidisciplinarias, la gestión de proyectos financiados y la traducción de la investigación y la ingeniería en impacto social real", afirmó Aranda.
Además de las encuestas realizadas para medir el impacto de la iniciativa, el equipo llevó a cabo entrevistas semiestructuradas en distintos momentos del proceso, en las que los estudiantes reflejaron mayor confianza para resolver problemas relacionados con sistemas solares, comprender los beneficios de estas tecnologías para las comunidades rurales y fortalecer el trabajo colaborativo.
Lo que comenzó como un piloto hoy se traduce en estudiantes que aprenden sobre energía solar, sostenibilidad y trabajo en equipo. Este proyecto es una muestra de cómo la ingeniería puede convertirse en una herramienta para acercar oportunidades y reducir brechas educativas. Con ello, los estudiantes no solo aprendieron cómo funciona la tecnología, sino también cómo puede utilizarse para comprender y transformar las realidades de su entorno.
Este laboratorio hace parte del proyecto Empowering Rural Schools: Early Engineering and Smart Energy for Equity – Colombia, liderado por el profesor Juan Manuel Aranda López King y el profesor David Celeita, desarrollado en 2025 por la Facultad de Ingeniería y la Rama Estudiantil del IEEE en la Universidad de La Sabana, dentro del programa EPICS (Engineering Projects in Community Service) en IEEE, financiado por IAS (Industry Applications Society).
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