Zinnia Global: Construir puentes para transformar organizaciones

Lina Molina, graduada del programa de Administración de Empresas de la Universidad de La Sabana y socia de Zinnia Global, ha convertido su historia personal y profesional en un canal para acompañar líderes, estructurar empresas e impulsar el desarrollo del país.
Para Lina Molina, el propósito es una estructura viva que revisa con método año a año para no perder el foco. “Soy una mujer auténtica, presente, valiente, profundamente conectada con el alma humana, que cultiva la intimidad emocional y se guía por la libertad interior”, lee al repasar la misión de vida que mantiene por escrito. En esa declaración personal se sintetiza la esencia de una trayectoria guiada por la vocación de servicio: “Estoy al servicio de líderes, equipos, comunidades y causas que requieran estructura con compasión y humanidad con estrategia”.
Esa claridad no surgió por azar; se forjó a lo largo de un camino de 33 años marcado por la introspección y la vivencia en un entorno empresarial desde la infancia. Como la mayor de cuatro hermanos en una familia emprendedora de Chía, hija de Rafael Molina y Patricia Borda, fundadores de la recordada ferretería “La Frontera”; Lina creció respirando la dinámica de los negocios. Desde muy pequeña aprendió a ser puente de comunicación para interpretar a su padre, un hombre profundamente visionario. “Aprendí a entenderle con muy pocas palabras y era, al final, quien traducía a los proveedores y a los colaboradores lo que él quería. Eso desarrolló en mí unas competencias de interpretación (...) y de cómo transmitir eso de una forma sencilla a distintos interlocutores”, recuerda.
A esa escuela temprana en el hogar y en la empresa familiar, donde aprendió a resolver el caos e interpretar inventarios a corta edad, se sumó la disciplina del deporte de alto rendimiento. Entre los 14 y los 20 años jugó tenis a nivel profesional, una experiencia que le enseñó lo que hoy define como antifragilidad, que es la capacidad de aprender de los errores. “A mí el deporte lo que me entregó fue esa capacidad de resistir ‘una bola más’. Es tener tolerancia a la frustración, insistir y persistir en escenarios donde hay mucho dolor, que es lo que ocurre en los deportes de alto rendimiento. Eso al final me dio unas competencias en lo laboral maravillosas, como poderme desenvolver en entornos de alta tensión”, explica.
El aprendizaje en la adversidad y la construcción de carrera
Esa capacidad se puso a prueba cuando, tras graduarse de Administración de Empresas en 2015, Lina emprendió un periodo formativo y de profunda confrontación personal en Alaska, Estados Unidos. Aquella vivencia la llevó a tomar la decisión estratégica de no ingresar de inmediato a la empresa familiar, sino salir al mercado corporativo para construir una base profesional sólida y madura.
Fue así como llegó al Grupo Synergy, un grupo empresarial de origen colombiano que representa a IZO en Latinoamérica, firma consultora de experiencia del cliente (CX). Allí, los directivos hicieron una excepción y apostaron por ella como la primera contratación junior en una estructura dominada por profesionales de amplia trayectoria, iniciando una etapa de acelerado crecimiento. “Para entonces, poco se sabía sobre experiencia de cliente y me sedujo la idea de trabajar en múltiples industrias transformando a las empresas desde adentro y con foco en lo que para mí era importante: la experiencia de las personas, siendo clientes, colaboradores o proveedores. Conectaba completamente conmigo”, recuerda, reviviendo con emoción aquellos días.
Paralelamente, enfrentó el reto de gestionar la reestructuración y salida de la crisis de la empresa de su familia durante casi una década, un desafío que le implicó tiempo, energía y mucho esfuerzo. “Entendí que Dios me ha enfrentado a situaciones de crisis y me ha dado unos talentos para aprovecharlos como oportunidad de reforzar capacidades que pueden estar para el servicio de la humanidad”, expresa convencida.
En ese recorrido acudió a su fe espiritual y al coaching de vida, una herramienta que transformó su visión sobre la gestión de equipos. “Entendí que el liderazgo realmente es la capacidad de hacer preguntas y de ponerse en servicio del otro para su desarrollo”, afirma.
Asimismo, su paso por roles de dirección regional en Colombia, Perú, Ecuador y Costa Rica alimentó su convicción sobre la importancia de respaldar el talento femenino en los entornos directivos: “Dije: ‘Esta es la oportunidad para que más mujeres puedan entrar a hacer curva de liderazgo... yo puedo ser espalda para que otras crezcan más arriba que yo’”.
Más tarde, pasó a reportar directamente a la casa matriz en España, donde asumió la gestión de la relación con cada una de las franquicias a nivel global y el desarrollo de kits metodológicos de producto capaces de adecuarse a la situación local de cada país: “Yo era la que suministraba producto para que las franquicias pudieran operar y, si salía una nueva metodología sobre experiencia de cliente, la aterrizaba a la situación local de los países, entendiendo que cada uno tiene un comportamiento diferente”, explica.
En 2022, la Dirección General de Grupo Synergy para Latinoamérica la invitó a asumir un nuevo desafío: liderar la transformación de la Región Andina y recuperar su rentabilidad, crecimiento y sostenibilidad después de la pandemia. Al analizar el negocio, Lina identificó un riesgo estratégico: la alta concentración de los ingresos en una sola unidad, cuya propuesta enfrentaba una competencia creciente, una menor capacidad de innovación y un mercado latinoamericano cada vez más reticente a invertir en consultoría tradicional, justo cuando la inteligencia artificial empezaba a transformar las necesidades de las empresas. Esta experiencia fortaleció su convicción de que era necesario evolucionar el modelo de negocio. Así nació Zinnia Global, una iniciativa que impulsó dentro del grupo y que, en 2024, marcó su transición de ejecutiva a socia.
Acelerar empresas con tecnología y sentido humano
Bajo la dirección de Lina, Zinnia Global se consolidó como una aceleradora empresarial que ayuda a compañías de diferentes tamaños a transformar los procesos que afectan su rentabilidad, eficiencia y capacidad de crecimiento. Su trabajo comienza identificando dónde se están perdiendo tiempo, recursos o ingresos. Posteriormente, rediseña los procesos, prioriza las oportunidades de mayor impacto e implementa soluciones de automatización, robótica (RPA) e inteligencia artificial (IA). A través de proyectos de 30, 60 y 90 días, Zinnia convierte desafíos operativos complejos en resultados concretos y medibles para el negocio.
El sello de Zinnia Global es la traducción estratégica: convertir una necesidad empresarial en una solución tecnológica clara, viable y conectada con los resultados del negocio. La compañía actúa como un arquitecto: primero comprende el problema, identifica los procesos que deben transformarse y diseña los planos de la solución; luego coordina a los especialistas tecnológicos encargados de implementarla. De esta manera, el empresario no tiene que traducir sus necesidades al lenguaje de la programación ni gestionar múltiples proveedores sin una visión común. “Nuestro lema es ‘De lo complejo a lo simple’. Escuchamos al empresario en su propio lenguaje, traducimos sus desafíos para los equipos tecnológicos y convertimos la tecnología en soluciones prácticas, comprensibles y medibles”, explica Lina.
Un aspecto esencial de este modelo es la preservación del sentido humano de la tecnología. Para Lina, la automatización no tiene como fin primario la eliminación de puestos de trabajo, sino la liberación del potencial humano. Así lo demostró en una intervención realizada para una ONG enfocada en la atención a mujeres vulnerables: la implementación de un agente automatizado liberó el 95 % del tiempo que una colaboradora dedicaba a la tarea de conciliar extractos bancarios manualmente, permitiéndole reorientar su rol hacia la captación de nuevas donaciones.
El salto hacia lo público
Ese mismo propósito de poner sus capacidades al servicio de otros empezó a trascender el ámbito empresarial. Tras consolidar su formación ejecutiva con el MBA del INALDE y experimentar de cerca el impacto de las crisis económicas sobre el tejido empresarial del país, sintió un nuevo llamado de servicio.
En 2022, esa vocación la llevó a colaborar con el equipo estratégico de una iniciativa política de alcance nacional. Allí puso a disposición metodologías y herramientas desarrolladas en el sector privado para contribuir a la formulación de propuestas orientadas al fortalecimiento de la gestión pública. Esta experiencia le permitió comprender con mayor profundidad el papel de las instituciones en la vida cotidiana de los ciudadanos y amplió su perspectiva sobre los desafíos económicos y sociales del país.
“Pasé de la queja a ser parte de la solución. Si vengo del sector privado, ¿qué puedo hacer para servirle mejor a mi país?”, se preguntó Lina. Esa inquietud la llevó a dar un paso al frente e inscribirse en la Maestría en Administración Pública de la Escuela de Gobierno de la Universidad de La Sabana, un programa desde el cual busca cualificar su vocación directiva, tender puentes entre el sector privado y el público, y aportar de manera concreta al fortalecimiento de las instituciones colombianas.
Al mirar el camino recorrido, reconoce que la impronta de la Universidad de La Sabana y de su ecosistema académico ha sido fundamental en su visión directiva: “La formación que nosotros recibimos nos permite tener algo que hoy está escaseando: prepararnos para desarrollar capacidades de liderazgo desde la humanidad”, señala.
Para la graduada, en un entorno cada vez más automatizado y tecnológico, el verdadero diferencial radica en la autenticidad del contacto humano y la sensibilidad hacia las personas. “La Sabana y todo su ecosistema nos permitieron darnos mayor sensibilidad frente al desarrollo de esas capacidades humanas para hacer mejor nuestro trabajo o liderar mejor a las personas. Eso se nota muchísimo en la línea profesional de quien sale de allí”, concluye.
Artículos relacionados
La medicina estética: un camino para prevenir enfermedades
Consciente es el nombre del emprendimiento de Andrea Vanegas, graduada de la Facultad de Medicina. Desde hace 13 años, cuando puso en práctica esta iniciativa, su intención ha sido humanizar más la medicina estética, partiendo del propósito de asegurar la salud de los pacientes e impactar en ellos cuando se vean en el espejo.
>

CONTACTO
Tus comentarios y preguntas son importantes para nosotros. Diligencia este formulario y nos pondremos en contacto. También puedes venir a visitarnos y resolveremos tus dudas.