50 años sembrando futuro: el Encuentro Alumni de la Facultad de Educación que celebró su historia

Graduados de distintas promociones y programas se reencontraron para celebrar medio siglo de trayectoria académica, destacando la vocación de servicio, la calidad humana y el impacto de su labor en las aulas.
Pocos momentos se comparan con la oportunidad de celebrar entre amigos. Esas reuniones donde el tiempo parece no haber pasado, donde los abrazos de reencuentro evocan historias compartidas y las conversaciones fluyen entre la gratitud por el camino recorrido y la ilusión por lo que vendrá. Eso fue exactamente lo que se vivió el jueves 3 de septiembre en Bogotá: el tradicional Encuentro de Graduados Alumni de la Facultad de Educación de la Universidad de La Sabana, una velada que este año tuvo un acento de profunda alegría al conmemorar medio siglo de vida institucional.
Cinco décadas no son solo una cifra en el calendario; representan el crecimiento de una comunidad con más de 16 mil graduados que han transformado aulas, comunidades y proyectos educativos en Colombia y en el mundo. En la atmósfera de la noche se respiraba el orgullo de pertenecer a una historia viva que comenzó a tejerse hace 50 años, pero cuyos cimientos se remontan a 1971, con el nacimiento del Instituto Superior de Educación (INSE) en Quinta Camacho, y que posteriormente hizo parte del camino que dio origen a la Universidad de La Sabana en 1979.
Pero más allá de las fechas, el aniversario se vivió a través de las historias de quienes han pasado por sus aulas. En las mesas de encuentro, los graduados recordaron profesores, compañeros y aprendizajes que todavía hacen parte de su vida profesional.
Para Jessica Guatavita, graduada de la Maestría en Pedagogía Infantil en 2017, regresar a la Universidad significó reencontrarse con una parte de su propia historia: “Celebrar los 50 años de la Facultad es celebrar también nuestra vida. Nos regocijamos por ese paso y que hace parte de nuestra identidad de formación. Por eso quisimos estar aquí hoy”.
En eso coincidió Franklin Roa, Magíster en Pedagogía Infantil de la promoción 2018: “Todo lo que pasa por la vida de uno deja una huella. La Universidad de La Sabana ha dejado también una huella en nosotros como personas y profesionales”.
Más allá de las promociones y los programas académicos, los graduados comparten un mismo sello en su formación. Claudia Janeth Prieto Castillo, de la Maestría en Educación, y hoy líder de investigación del INVIL en la UNAD, explica esa impronta: “Mi motivación por venir a este encuentro es el amor a la academia, que inspira la Universidad de La Sabana, su calidad humana y la forma en la que nos hacen partícipe en la vida académica”.
Para Ángela Margarita Sierra, magíster en Pedagogía e Investigación en el Aula de la promoción 2026, esa formación también significó aprender a revisar de manera permanente su propia práctica. Con 22 años de trayectoria laboral, asegura que el programa le permitió “cuestionar mi práctica pedagógica, a ver de qué forma puedo hacerla mejor para las nuevas generaciones”. La investigación en el aula, añadió, tiene un papel fundamental en ese proceso: “Cuando llegas a investigar en el aula, transformas el pensamiento y haces que tu práctica sea mejor, que te mantengas actualizada y a la vanguardia de lo que son las nuevas generaciones. Me siento muy afortunada de pertenecer a la comunidad Alumni”.
Esa relación entre formación y vocación también apareció en las palabras de las licenciadas en Pedagogía Infantil. Adriana Escandón Heredia, de la promoción 2003, recuerda que la Facultad fortaleció en ella “el interés auténtico por el ser”. Desde entonces, dice, su trabajo ha estado marcado por las necesidades de sus estudiantes: “Yo me he entregado en cuerpo y alma a mis alumnos. Todo lo que he hecho ha sido pensando en lo que ellos necesitan”. Para Karen Michelle Martínez, graduada en 2020, esos son valores que impactaron su propia vida universitaria: “La calidad humana hizo que todos los años de Universidad fueran muy agradables y que uno se sintiera que este era el lugar correcto”.
Una historia que mira hacia adelante
El aniversario también abrió un espacio para reconocer aquello que ha permanecido durante estas cinco décadas. En representación de los graduados, Clara Eugenia Álvarez Jaramillo, graduada de la Licenciatura en Psicología Educativa en 1980, ofreció unas palabras en las que recordó algunos de los aprendizajes que marcaron su vida universitaria: “Nos unía el espíritu que nos enseñó que la educación no es solo saber sino servir, que educar es sembrar con esperanza un espíritu a escala humana”.
La mirada hacia el futuro estuvo presente en la intervención del decano de la Facultad de Educación, Diego Efrén Rodríguez. Para él, celebrar los 50 años implica reconocer el trabajo de quienes construyeron la Facultad, pero también asumir la responsabilidad de quienes hoy hacen parte de ella:
“Celebrar 50 años es recordar una historia construida con el trabajo mancomunado de muchas personas, volver la mirada sobre aquello que nos ha dado identidad, agradecer a aquellos que hicieron posible el camino recorrido y sobre todo preguntarnos qué responsabilidad nos corresponde asumir a las generaciones actuales frente a los desafíos del futuro”.
Entre esos desafíos está la transformación que vive la educación con la llegada de nuevas tecnologías y, especialmente, de la inteligencia artificial. Frente a quienes plantean que los maestros podrían desaparecer, el Decano fue enfático: “Debemos recordar que educar nunca ha sido simplemente transmitir información”.
En ese contexto, el lema de la celebración adquiere un sentido que va más allá del aniversario. “50 años sembrando futuro es una declaración de una gran responsabilidad”, afirmó Rodríguez. La celebración, concluyó, permite “conmemorar una historia y celebrar y ver con esperanza el futuro”.
La noche terminó entre fotografías, abrazos, un brindis y el tradicional cumpleaños alrededor del ponqué conmemorativo. Después de cinco décadas, los graduados volvieron a encontrarse para celebrar lo que los une: una formación que comenzó en la Facultad y que, con el paso de los años, continúa presente en las aulas, comunidades y proyectos donde ejercen su profesión.
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