Visible Project: la moda y el arte como camino de libertad

Sandra Gómez, graduada de Ingeniería Industrial, lidera un emprendimiento social que transforma dibujos realizados en prisión en exclusivas colecciones de pañoletas con impacto social y ambiental.
La primera vez que Sandra sintió “estrellitas en todo el cuerpo”, le llegó una certeza que no vio en ningún papel o test. “Estoy embarazada”, se dijo, sentada en la serenidad de su sofá. Fue, como ella misma lo cuenta, una sensación de gozo. Sabía que, desde ese momento, su vida cambiaría.
Años más tarde volvió a sentir algo parecido, aunque en un escenario completamente distinto. Era febrero de 2025 y cruzaba las numerosas puertas y los oscuros pasillos del Centro Penitenciario La Modelo, en Bogotá. Allí nació Visible Project, un emprendimiento social destinado a transformar la realidad de las personas privadas de la libertad.
Desde entonces, Sandra Gómez regresa periódicamente al Centro Penitenciario La Modelo para liderar talleres de dibujo dirigidos a la Comunidad Terapéutica. Allí, esta ingeniera industrial trabaja con personas en proceso de rehabilitación, integrando el arte para desarrollar habilidades y construir nuevas oportunidades. Los trazos que nacen en estas sesiones se transforman, mediante un proceso de diseño y digitalización, en colecciones de pañoletas que hoy la marca posiciona en el mercado.
El deseo de emprender con propósito
Su transición hacia el impacto social fue el resultado de una sólida trayectoria en el mundo corporativo. Como gerente de mercadeo de una marca de moda, Sandra descubrió la capacidad de transformar una idea abstracta en un producto tangible, en una imagen, en una realidad. Esa chispa creativa la impulsó a lanzar, durante la pandemia, su primera marca propia: Dazzling. Sin embargo, sentía que algo le faltaba. “No me sentía tan orgullosa, era algo interior que me hacía dudar”, confiesa. Fue entonces cuando comprendió que su camino en la moda debía conectarse con un propósito mayor: generar un impacto en la vida de personas vulnerables.
La idea tomó forma durante una charla de consultoría. Allí surgió el nombre Visible Project y también una pregunta que empezó a guiar su búsqueda: ¿cómo hacer visibles a quienes muchas veces pasan desapercibidos para la sociedad? Entre distintas poblaciones vulnerables, Sandra decidió enfocar su trabajo en las personas privadas de la libertad.
A partir de ese momento comenzó un proceso largo para abrirse camino dentro del sistema penitenciario. Durante casi un año tocó puertas, insistió ante fundaciones y visitó centros penitenciarios para hablar con voluntarios y guardias hasta que una organización confió en su visión y la respaldó para presentar el proyecto en el Centro Penitenciario La Modelo.
Así comenzaron los talleres. En cada visita, Sandra lleva consigo a un profesor de arte y prepara los materiales necesarios: hojas, borradores, acuarelas y lápices. Cuando las condiciones lo permiten, también organiza un refrigerio para los participantes con productos como pizza o gaseosa, poco comunes dentro del centro penitenciario. “Ellos ven en estos talleres una terapia. Les permite despejar la mente, dejar de pensar por un rato en el paso del tiempo, que es un factor crítico en un contexto de encierro”, explica.
Además del impacto emocional, el proyecto tiene un componente legal importante. Al estar vinculado a la Comunidad Terapéutica, Sandra entrega certificados de participación firmados por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), que los internos pueden utilizar para la redención de sus penas. “Muchos de ellos no han tenido siquiera la oportunidad de ir al colegio, por eso es tan significativo recibir, con este taller, su primer diploma”, añade la también graduada del INALDE.
Con el objetivo de ampliar el impacto del proyecto, Sandra consolidó este año una alianza con la Fundación Acción Interna, liderada por Johana Bahamón. Gracias a esta unión, la confección de las pañoletas pasó a manos de personas postpenadas que trabajan en los talleres de la fundación. De esta manera, el proyecto conecta distintas etapas de la reintegración: los diseños nacen dentro de un centro penitenciario y el producto final cobra vida gracias al trabajo de quienes ya recuperaron su libertad y buscan nuevas oportunidades.
El enfoque de Visible Project también incorpora un componente ambiental. Las pañoletas se fabrican con telas ecológicas elaboradas a partir de botellas PET recicladas. “Por cada metro de tela, rescatamos 14 botellas plásticas del medio ambiente”, explica Sandra. Así, la marca construye una idea de transformación que atraviesa tanto los materiales como las personas: dar una segunda vida a residuos que parecían desechables y abrir nuevas posibilidades para quienes buscan reconstruir su historia.
Una marca que encontró eco
La propuesta de Visible Project no solo le ha permitido a Sandra abrirse paso en el Centro Penitenciario La Modelo. También ha logrado posicionar su marca en los escenarios más importantes del emprendimiento y la cultura en Colombia, como la Feria Eva, Vassar, el Festival Cordillera y el Festival Estéreo Picnic.
Estos espacios han sido fundamentales para validar su modelo de negocio y conocer de cerca a su cliente objetivo. “He descubierto que mi comprador es una persona sumamente consciente; alguien a quien le importa la historia y la procedencia del producto”, explica Sandra. En su stand, una fotografía a gran escala de los internos trabajando en el penal suele ser el imán que detiene a los visitantes. Con un discurso ágil, Sandra les explica cómo esos diseños nacieron en el encierro y se transformaron en pañoletas.
Esa conexión emocional se traduce en un impacto real: el 5 % de las utilidades de la marca se destina a los artistas que participan en cada colección. Debido a que las normativas del centro penitenciario no permiten el manejo de dinero en efectivo, esta retribución se materializa a través de incentivos en especie, materiales de alta calidad y recursos que fortalecen su proceso de bienestar. Es un ejercicio de transparencia que dignifica su talento y reconoce su propiedad intelectual a través de beneficios tangibles.
Sandra sigue comprometida con el crecimiento de su iniciativa, soñando con llegar a más centros de reclusión en el futuro. De momento, mantiene vivo su vínculo con las oportunidades que ofrece la Cámara de Comercio de Bogotá. Además, su rigor técnico la llevó a ser ganadora de incentivos como el del Fondo Emprender, donde obtuvo el primer puesto en la capital y el décimo a nivel nacional, reafirmando el potencial de Visible Project de continuar generando transformación social en el país.
En este punto, Sandra reconoce la incidencia de su formación en La Sabana. Para ella, se resume en una premisa clara: trabajar con propósito para alguien más. "Siento que la Universidad sembró en mí esa semilla de bondad", afirma. Más allá de la técnica, destaca los valores y la ética compartida con profesores y amigos que recuerda como seres humanos excepcionales. Hoy, esa raíz es la que sostiene a Visible Project, permitiéndole transformar su emprendimiento en un puente de servicio para quienes más necesitan ser vistos.
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