Ingeniería con sello de origen: 40 años de innovación

Camilo Villamil, graduado de Ingeniería Mecánica y estudiante de la Maestría en Gerencia de Ingeniería de la Universidad de La Sabana, lidera la dirección de ingeniería en Tedmaq. Ahora asume el reto de transformar el legado de su familia, impulsar nuevas tecnologías y llevar la ingeniería colombiana a nuevos mercados.
Camilo Villamil recuerda su infancia entre pasillos de taller y maquinaria industrial en Tedmaq, la empresa fundada por su padre hace 40 años. “Pasé muchas horas y muchos días allí. Veía a mis padres trabajar de sol a sol”, evoca sobre esa época en la que, con apenas 8 o 12 años, pasaba sus vacaciones escolares explorando la planta mientras sus padres sacaban adelante el negocio familiar. Lo que en su niñez empezó como un espacio de juego, que lo llevó de forma natural a aprender a usar el torno a los 15 años y a soldar a los 17, lo acercó a la realidad de una empresa que, para su familia, representaba una forma de salir adelante.
Esa cercanía con la empresa familiar fue la que orientó su decisión de estudiar Ingeniería Mecánica en la Universidad de La Sabana, con la ilusión de algún día poner su conocimiento técnico al servicio de Tedmaq. Durante su etapa universitaria, solicitó vincularse a la empresa de manera progresiva: comenzó trabajando en los periodos intersemestrales como técnico de maquinaria, poniendo a punto equipos y participando desde los 19 años en ferias nacionales e internacionales, donde apoyaba la asesoría a clientes y las ventas.
Para el año 2022, tomó la decisión de cursar su pregrado a media matrícula para incorporarse de forma regular a la compañía. Asumió el rol de dibujante mecánico, diseñando partes de máquinas y estructurando órdenes de producción en la planta y luego pasó a ser coordinador de producción. Más adelante, consolidó su evolución operativa al asumir como coordinador de planeación y procesos, donde estuvo a cargo de la planeación de la producción, la adquisición de materias primas y maquinaria, al tiempo que continuaba brindando soporte directo al área comercial. Alternar la exigencia académica dos días a la semana con esta responsabilidad operativa demandó disciplina: “Fue muy duro estudiar y trabajar al tiempo, ya que dependía mucha responsabilidad de los dos lados”.
Salir para contrastar: el valor de la perspectiva corporativa
Aunque tenía claro que su camino profesional estaría ligado a la empresa familiar, Camilo tomó una decisión estratégica al momento de realizar sus prácticas profesionales en agosto de 2025: salir de Tedmaq para conocer la industria desde otra perspectiva. Durante seis meses se desempeñó como practicante de ingeniería en CremHelado, del Grupo Nutresa. Desde allí participó en procesos de evaluación y compra de maquinaria para la compañía.
Esta experiencia le permitió observar la dinámica corporativa desde la perspectiva del cliente y medir el alcance de sus criterios técnicos antes de recibir su título profesional. “Me gustó mucho la experiencia y ver cómo podía aportar sin todavía ser ingeniero a una industria tan grande (...). Fue una nueva perspectiva para conocer el mundo corporativo desde otra forma”, reflexiona. El paso por esta compañía no solo le dio una visión externa de la industria, sino que también facilitó el vínculo posterior entre Tedmaq y CremHelado, a partir de las soluciones que había identificado durante su práctica.
Tras graduarse en marzo de 2026, Camilo regresó a Tedmaq para asumir la Dirección de Ingeniería e integrarse a la Junta Directiva de la empresa. Desde allí, su encargo no se ha limitado a dar continuidad a la operación, sino a transformar sus procesos e impulsar la innovación tecnológica. “No vine a mantener la empresa a flote, sino más bien a transformar impulsando tecnologías nuevas, con apoyo a cambios en operaciones y cambios en procesos”, señala.
La empresa, enfocada en el diseño, fabricación e importación de maquinaria para los sectores de alimentos, químicos y farmacéuticos, ha experimentado un crecimiento acelerado. Mientras que en todo 2025 la empresa ejecutó 240 proyectos, en los primeros seis meses de 2026 ya había alcanzado 180. Para Camilo, el desafío está en escalar la operación al ritmo de las ventas sin perder la calidad ni los tiempos de entrega. Además, exige dirigir el área de mantenimiento diario para grandes industrias del país, supervisar las órdenes de producción e integrar herramientas de la Industria 4.0 e inteligencia artificial en la planta.
A la par de la fabricación local, Camilo asumió la responsabilidad de identificar tecnologías emergentes en el exterior para adaptar equipos internacionales a las necesidades de la industria latinoamericana. Este rol lo ha llevado a ferias de innovación en Corea, China, Alemania, Panamá y Perú, proyectando la ingeniería hecha en Colombia hacia mercados internacionales.
El sello de la ingeniería a medida
Camilo identifica la personalización de la maquinaria como el principal diferencial de Tedmaq. El diseño se ajusta según las dinámicas de producción, el tipo de envase y los requerimientos específicos de cada cliente, ya sea para adaptar líneas de embotellado de alta velocidad o soluciones para plantas farmacéuticas. “Dependiendo del cliente, entiendo cómo trabajan ellos para ofrecerles la mejor opción. La personalización nos permite modificar maquinaria estándar para que se adapte al producto”, explica.
Actualmente, mientras avanza en sus estudios de maestría en la Universidad, Camilo combina el análisis estratégico con el trabajo en planta. Para el graduado, asumir responsabilidades directivas a su edad representa el resultado de una preparación continua que inició desde su infancia entre piezas de acero y talleres: “Para mí el tener estas responsabilidades es muy satisfactorio, porque siento que para eso me he preparado toda mi vida. Si al cliente le va bien, sé que a mí me va bien”.
Por eso, en este punto, Camilo destaca un pilar clave en su evolución: el apoyo incondicional de sus padres y sus hermanos para favorecer su crecimiento profesional y asumir los retos que ha tenido dentro de la compañía.
Además, reconoce también la influencia de la Universidad de La Sabana. El pregrado le dio herramientas para convertir el conocimiento práctico que había adquirido desde niño en un método de trabajo riguroso. “Siempre nos han impulsado a ser perfeccionistas, a buscar la mejor forma de presentar un trabajo o un reporte. Yo eso mismo lo busco aquí en Tedmaq”, afirma. La maestría, que actualmente cursa en Gerencia de Ingeniería, le está aportando otra perspectiva: la posibilidad de mirar la compañía más allá de la operación y entenderla desde una visión global.
Esa mirada será necesaria para el siguiente capítulo de una empresa que lleva cuatro décadas construyendo soluciones para la industria. Para Camilo, continuar el legado familiar no significa simplemente conservar lo construido, sino encontrar nuevas maneras de hacerlo crecer: incorporar tecnologías emergentes, transformar procesos y llevar la ingeniería desarrollada en Colombia a nuevos mercados.
“Nuestra idea es poder no solo llegar a Latinoamérica y Centroamérica, sino poder impulsar nuestra marca en Europa, en Estados Unidos”, cuenta. Allí está el reto que ahora asume: que los próximos 40 años de Tedmaq no sean únicamente la continuación de una historia familiar, sino una nueva etapa de esa historia.
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