Estudiantes de Ingeniería Civil de La Sabana aportan soluciones sostenibles al sector constructor

El sector de la construcción en Colombia enfrenta una presión creciente para incorporar criterios de sostenibilidad en sus proyectos, desde la certificación de edificaciones hasta la medición de la huella de carbono y la gestión del riesgo climático. Formar ingenieros civiles capaces de responder a esas exigencias requiere ir más allá del aula: implica exponer a los estudiantes a problemas reales antes de graduarse.
Eso es precisamente lo que hace la asignatura Diseño en Énfasis, de octavo semestre del programa de Ingeniería Civil de la Universidad de La Sabana. Desde 2024, los estudiantes trabajan en alianza con Constructora Capital, participando en retos asociados a obras en Mosquera, Zipaquirá y Bogotá. Sus proyectos han contribuido a la toma de decisiones de la empresa, especialmente en temas de sostenibilidad.
El convenio ha representado beneficios para ambas partes: la constructora recibe una consultoría con el respaldo académico de la Universidad de La Sabana, mientras que los estudiantes tienen la oportunidad de dar a conocer su talento y fortalecer su perfil profesional, enfrentándose a escenarios donde puedan aplicar lo aprendido a lo largo del programa y aportar soluciones a necesidades del sector.
"Eso les permite comprobar que lo aprendido en la Universidad tiene aplicación real y les aporta confianza para salir al mundo profesional."
Analizando prácticas sostenibles
Todo empezó cuando la Constructora Capital tuvo la necesidad de aplicar la certificación internacional LEED Cities and Communities al proyecto Ciudadela Belari, en el municipio de Mosquera. Para los estudiantes de la asignatura, esto supuso el reto de analizar la viabilidad de obtener esa certificación, evaluando criterios como servicios, infraestructura, transporte y fuentes hídricas.
"Tuvieron un acercamiento al sistema de certificación, investigando varios temas nuevos para ellos, mientras aportaban ideas y soluciones a un caso real."
Una de las particularidades de este reto es que los estudiantes trabajaron sobre un tipo de certificación poco común, pues estaba enfocada en una comunidad completa. En Colombia, muchos proyectos se certifican por sus buenas prácticas en ahorro de energía, eficiencia del agua, materiales sostenibles o bienestar de los ocupantes. Sin embargo, en el caso de Ciudadela Belari, se trataba de una certificación a nivel de ciudadela, algo aún poco explorado en el país, añade la profesora.
La constructora tenía un alto interés en alcanzar esta certificación, no solo para ser pionera en el sector con una ciudadela sostenible, sino también por los beneficios tributarios y normativos que conlleva. Las empresas que demuestran buenos rendimientos en sostenibilidad pueden acceder a incentivos, como reducciones en los créditos de construcción e incluso en los créditos hipotecarios de los usuarios, explica Arango.
En ese contexto, acercarse a ese modelo de certificación también representa un valor agregado para el perfil profesional de los estudiantes, quienes se están formando para enfrentar las demandas del mercado.
"La ingeniería civil es un campo muy amplio, pero, dentro del área de gestión en la construcción, tener estos conocimientos les da una ventaja: les permite analizar el impacto económico y ambiental de sus proyectos, mejorar sus prácticas y fortalecer sus indicadores financieros."
El reto de medir para mejorar
Esa primera experiencia fue valorada como positiva por parte de Constructora Capital, lo cual abrió la puerta a un segundo reto, enfocado en un proyecto de vivienda de interés social (VIS) en Zipaquirá, llamado Botánika. En esta ocasión, la empresa buscaba identificar oportunidades para optimizar la estructura del proyecto y mejorar aspectos relacionados con el uso de materiales, la eficiencia térmica y el aprovechamiento del agua.
Uno de los principales desafíos consistió en medir la huella de carbono de las edificaciones, con el fin de conocer el impacto ambiental del proceso constructivo y proponer alternativas más sostenibles. A partir de este análisis, los estudiantes realizaron recomendaciones técnicas sobre estructuras y cimentaciones, además de sugerir nuevos sistemas constructivos y el uso de tanques para la recolección y reutilización de agua lluvia.
Estos aportes sirvieron como línea base para que el equipo arquitectónico de la empresa evaluara posibles mejoras en sus modelos de diseño. Como explica la profesora Natalia, muchas veces las constructoras trabajan con procesos industrializados y repetitivos, lo que dificulta revisar a fondo nuevas alternativas.
"Desde la academia podemos ofrecer una mirada más analítica y más pausada, que les permite cuestionar y mejorar lo que ya tienen."
"Para Constructora Capital es muy importante estar cerca de la academia. Que los estudiantes puedan venir y poner en práctica lo que han aprendido permite que surjan nuevas ideas."
Hacia obras más resilientes y adaptables
El tercer reto que Constructora Capital presentó a los estudiantes de Diseño en Énfasis fue aplicar la metodología de gestión del riesgo por cambio climático, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a un proyecto ubicado en la localidad de Bosa, en Bogotá. Esta herramienta, que el BID promueve entre las empresas interesadas en acceder a líneas de crédito para proyectos sociales, busca fortalecer la capacidad de adaptación del sector de la construcción a los impactos del cambio climático.
El reto consistió en comprender y aplicar esta metodología al contexto del proyecto, identificando los riesgos asociados al cambio climático y evaluando su posible efecto sobre la infraestructura. Los estudiantes elaboraron matrices de riesgo y un plan de acción con medidas de mitigación y adaptación, considerando distintos escenarios de vulnerabilidad climática.
Como explica la profesora Natalia Arango, este tipo de ejercicios permite que los estudiantes comprendan cómo la gestión del riesgo se integra a la planeación de obras civiles y adquieran herramientas que hoy son altamente valoradas en el campo laboral.
Evaluando materiales para obras más sostenibles
Recientemente, los estudiantes asumieron el reto de optimizar materiales y procesos constructivos con Constructora Capital. El escenario fue esta vez en las obras Arborea y Solare en Zipaquirá, donde se trabajó en dos frentes: vivienda de interés social (VIS) y vivienda no VIS. Cada grupo trabajó con un material específico, como morteros, granulados, sardineles y desencofrantes, para analizar su desempeño y buscar alternativas más sostenibles y eficientes.
Como parte del proceso, los futuros ingenieros visitaron las obras y tomaron tiempos y mediciones para calcular desperdicios y costos; posteriormente, realizaron propuestas de reemplazo con materiales disponibles en el mercado. En algunos casos, sus ideas avanzaron incluso a fase de prueba, como ocurrió con el diseño de formaletas para fabricar sardineles prefabricados con concreto sobrante, una solución que podría reducir costos y aprovechar mejor los recursos.
El proyecto también incluyó el diseño de una red para reutilizar el agua lluvia recolectada en los tanques de los conjuntos, con el fin de emplearla en sanitarios, riego y limpieza de zonas comunes. Además, los grupos desarrollaron propuestas para mejorar la cimentación y estructura del Club House, logrando plantear alternativas más livianas, seguras y con una reducción significativa de costos, según los ingenieros de la constructora.
Experiencias conectadas con el entorno
Esta interacción constante con el sector real fomenta un aprendizaje autónomo y experiencial. Así lo confirma Luna Moreno, estudiante de la asignatura, quien asegura que enfrentarse a escenarios reales le otorga un sello diferencial a su perfil.
"Lo más retador es que este ejercicio incluye todas las ramas de nuestra carrera. Nos ayuda a ver cuáles son nuestras debilidades y cuáles nuestras fortalezas."
Para garantizar el éxito de las propuestas, el acompañamiento docente es clave. Los equipos cuentan con el seguimiento de la profesora Arango, magíster en Estudios de Sostenibilidad, y con el acompañamiento de profesores de la Facultad de Ingeniería, quienes los orientan en el análisis y diseño de soluciones aplicadas a campos específicos, como estructuras, cimentación, agua y energías renovables. Su mentoría favorece que las soluciones que planteen los estudiantes resulten viables, innovadoras y alineadas con la normativa vigente.
Más que una alianza académica, este trabajo conjunto se ha convertido en un espacio donde las ideas de los estudiantes se transforman en mejoras tangibles para los proyectos de la constructora. Una experiencia que demuestra cómo la colaboración entre universidad y empresa puede traducirse en innovación, aprendizaje y desarrollo urbano más sostenible.
Datos de contacto
Natalia Arango Nader, profesora de la Facultad de Ingeniería (natalia.arango1@unisabana.edu.co).
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