Desde Tolima, un modelo innovador redefine la salud rural en Colombia

El modelo demuestra que cerrar brechas en salud implica fortalecer vínculos entre comunidad, Estado y academia, y que la salud es un pilar del desarrollo territorial y la construcción de paz.
En los municipios de Icononzo y Chaparral, en el sur del Tolima, la Universidad de La Sabana, en cooperación con la Universidad del Tolima, con el apoyo del Minciencias y recursos de Sistema General del Regalías (SGR), gestaron un modelo innovador de salud rural construido desde el territorio y con la comunidad como protagonista.
La iniciativa, que recibe el nombre de “Salud rural para la paz”, busca dar respuesta a los desafíos que enfrenta más del 30% del territorio colombiano, compuesto por zonas rurales y rurales dispersas, donde las comunidades a menudo se encuentran a más de ocho horas de los centros de atención y sufren los rezagos del conflicto armado.
Para lograrlo, el proyecto caracterizó las inequidades territoriales en salud en zonas rurales y dispersas. Además identificó problemáticas constantes como lo son la fragmentación institucional, el déficit de talento humano, la baja participación comunitaria, la ausencia de políticas públicas acordes con la realidad de las comunidades y la gestión institucional, (este último concepto entendido bajo la premisa de que la salud no depende solo de hospitales o médicos, sino de la interacción entre factores individuales como hábitos, autocuidado, condiciones sociales y comunitarias) e infraestructura y servicios (centros de salud, transporte, tecnología).
¿Cómo lo lograron?
En 2012 se estableció un primer vínculo académico con el doctor Roger Strasser en Ontario, Canadá. Posteriormente la relación que se fortaleció en 2017 cuando invitó al equipo colombiano a vincularse a la iniciativa internacional Making It Work, un modelo desarrollado por Canadá, Escocia, Noruega, Suecia e Islandia para fortalecer la salud rural mediante la atracción y permanencia de talento humano en territorios apartados.
En el contexto del Acuerdo de Paz en Colombia —del cual el gobierno noruego fue garante— se abrieron recursos semilla para apoyar proyectos en atención primaria, lo que permitió articular esta experiencia internacional con las necesidades del país. A partir de ese momento, se inició una colaboración formal con el Centro Noruego de Medicina Rural de la Universidad del Ártico de Noruega, consolidada con la visita de una delegación en 2018.
Icononzo y Chaparral, fueron las dos regiones en donde el equipo se volcó a trabajar con las comunidades. Entre las razones para llegar a estos territorios los investigadores identificaron su alta población rural, las características diferentes en tamaño, ubicación, dinámica territorial, el impacto que ambos han tenido por el conflicto armado, lo que permitiría comprender la naturaleza de los desafíos que encuentran en la gestión de su salud, proponer dispositivos para mejorarla, probarlos con las comunidades y proyectarlos a otros municipios rurales de Colombia.
La iniciativa fundamentó su desarrollo en la integración de cinco enfoques conceptuales, adaptados estratégicamente para contribuir al cierre de brechas de inequidad en salud en las zonas rurales de Colombia: el Pentagrama de la Salud de The Network, el enfoque Making it Work, la Investigación-Acción Participativa, la Innovación para la Transformación Social y la perspectiva ecológica de la salud como proceso que enriquece la vida en comunidad. Esta articulación dio lugar a lo que el equipo denomina un modelo “orgánico”, sustentado en relaciones de confianza, aprendizaje situado y construcción colectiva de soluciones.
Así, por medio de un trabajo conocido desde la academia como “cualitativo o mixto”, pudieron llegar a un resultado transversal: la salud en territorios rurales es un dispositivo de reconstrucción de confianza.
“Necesitamos un modelo que se acomode a las necesidades de las poblaciones, no que las poblaciones se acomoden al modelo”, explica el médico pediatra Francisco Lamus, investigador principal del proyecto y docente del Departamento de Medicina Familiar y Salud Pública de la Universidad de La Sabana.
En ese orden de ideas, los investigadores identificaron que la salud rural no se resuelve únicamente con infraestructura ni afiliación al sistema, sino con permanencia del talento humano en el sistema rural, articulación con el capital social comunitario, reducción de barreras administrativas, formación del personal y de las comunidades en el territorio y con un modelo flexible que se adapte a las particularidades del territorio y sus pobladores antes que concentrarse en replicar modelos urbanos, pues conocer una comunidad rural no implica conocerlas todas.
Herramientas para las comunidades
Uno de los mayores legados del proyecto es la producción de tres estrategias educativas virtuales de 120 horas cada una, con cinco unidades independientes, diseñadas para:
Gestión de iniciativas comunitarias.
Cuidado de la salud y uso adecuado de servicios.
Fortalecimiento del talento humano en salud.
Cada unidad puede utilizarse de forma autónoma, permitiendo a las comunidades trabajar temas específicos como liderazgo o comunicación compasiva sin necesidad de completar todo el curso.
Además, se creó una página web con módulos de alfabetización digital y autocuidado, y un chatbot llamado “Flor”, que orienta a los usuarios sobre rutas de atención, derechos en salud y trámites como la asignación de citas. Estas herramientas benefician tanto a usuarios como al personal de salud, que también forma parte de la comunidad.
“Este proyecto demuestra que la salud rural es un tema central para el desarrollo territorial, la construcción de paz y en el que hay que aprovechar la medicina socialmente comprometida, para formar talento humano sensible y con responsabilidad académica y ética. Asimismo, evidencia el papel de la universidad como articuladora de comunidades, instituciones de salud, sector público y cooperación internacional. La investigación no se quedó en publicaciones, generó capacidades y propuestas concretas para la política pública”, señala el decano de Medicina de la Universidad de La Sabana, Álvaro Romero.
El modelo desarrollado en Icononzo y Chaparral demuestra que cuando la academia, las instituciones y las comunidades trabajan juntas, es posible transformar la relación entre el sistema de salud y la vida cotidiana de las personas.
Artículos relacionados
Investigación de La Sabana sobre microbioma pulmonar recibe el máximo premio nacional
Un trabajo de investigación desarrollado en Colombia y liderado por la Universidad de La Sabana recibió uno de los reconocimientos más importantes del país. El estudio “Longitudinal analysis of lung microbiome, immune response, and metabolism in ventilator-associated pneumonia: a cohort study”, encabezado por el Dr. Luis Felipe Reyes, obtuvo el Premio al Mejor Trabajo de Investigación en Cuidado Intensivo otorgado por la Academia Nacional de Medicina, un hito que destaca la calidad y el impacto internacional de la ciencia hecha desde el país.
>

CONTACTO
Tus comentarios y preguntas son importantes para nosotros. Diligencia este formulario y nos pondremos en contacto. También puedes venir a visitarnos y resolveremos tus dudas.