Del aula a la pista de baile: aprendizaje experiencial de la física

El trabajo de grado de Juan José Velandia, estudiante de la Facultad de Educación, usó el software Tracker para analizar videos de breakdance y explicar conceptos de física a bailarines. La investigación se titula Integration of breaking and computational physics: An interdisciplinary approach to contextualized teaching. En la fase inicial solo el 30 % de los participantes tenía un entendimiento técnico detallado, y tras la intervención con Tracker ese porcentaje aumentó al 71.4 %.
El proyecto muestra que el aprendizaje experiencial de la física puede enriquecerse cuando ocurre en contextos culturales cercanos a los estudiantes, como el baile. La nota recorre el origen de la idea, las seis sesiones con el colectivo Soul Strong Crew, los resultados y las voces de los profesores que acompañaron el trabajo.
Del colectivo Soul Strong Crew al Seminario de Didáctica de la Física
La historia inicia años atrás, cuando Juan bailaba breakdance con el colectivo Soul Strong Crew en la zona Sur de la capital. El grupo nació en 2014 y buscaba ofrecer alternativas de pasatiempo a los jóvenes de la localidad Rafael Uribe Uribe. Por su carácter comunitario y autónomo se volvió una herramienta de transformación social a través del arte y la resiliencia.
Juan llegó al proyecto en 2019, mientras cursaba su bachillerato. Recuerda con cariño y entusiasmo los consejos de los profesores del colectivo, como “El equilibrio se consigue si el peso se distribuye mejor” o “Flexione y junte las rodillas para girar más rápido”.
Esas frases volvieron a su mente cuando, en la Universidad, el profesor Diego Becerra, de la Facultad de Educación, planteó el reto de enseñar física de forma innovadora en el Seminario de Didáctica de la Física. En su proyecto de aula, Juan propuso usar Tracker, un software de acceso libre que permite parametrizar y analizar el movimiento en videos, para examinar los pasos de los bailarines.
Aprendizaje experiencial de la física con Tracker
El proceso hace parte del modelo de aprendizaje experiencial adoptado por la Universidad desde hace unos años. En él, los estudiantes no solo reflexionan sobre cómo podrían hacer pedagogía, sino que desarrollan proyectos de forma activa a través de la investigación. Diego Becerra, profesor de la facultad y tutor del trabajo de grado de Juan José, explicó que esto representa un ejercicio de creatividad en la investigación.
“El proyecto muestra que el aprendizaje de conceptos de mecánica clásica puede enriquecerse cuando se da en contextos culturales cercanos a los estudiantes, como el baile”.
La investigación transforma la enseñanza tradicional de la física en una experiencia contextualizada, interdisciplinaria y significativa. En ella, el cuerpo se convierte en un laboratorio para comprender principios como el centro de masa, la velocidad angular y la cinemática.
Para Óscar Boude, líder del grupo de investigación Proventus y doctor en Ciencias de la Educación, el uso del software tiene un efecto directo sobre lo que aprenden los bailarines:
“Usar el software para que los bailarines tomen conciencia del ejercicio que están haciendo contribuye a que interioricen y apliquen conceptos que antes eran fórmulas matemáticas en lo abstracto”.
El caso muestra que integrar la tecnología en los procesos pedagógicos va más allá de tener más equipos o enseñar a usar un nuevo programa. Como dice el profesor Boude, es un proceso en el que estas herramientas se integran al sujeto y cambian la práctica hacia algo que no podría existir de la misma manera sin ese apoyo digital.
Seis sesiones con 10 bailarines
Para desarrollar el proyecto, Juan volvió a acercarse a su antiguo grupo de baile, que lo recibió con brazos abiertos en los ensayos nocturnos. La investigación contó con 10 bailarines, ocho hombres y dos mujeres, entre los 13 y 30 años. También requirió diseñar cuestionarios para evaluar tres aspectos clave: la identificación de conceptos, la exploración de su utilidad y la reflexión sobre cómo influyen en el baile.
El primer encuentro permitió conocer a detalle la trayectoria académica de los bailarines y su experiencia en el área. El siguiente sirvió para hacer el diagnóstico inicial y se tomaron las primeras medidas de conocimiento. En la sesión tres se hizo el registro audiovisual, y para cubrir el movimiento en su totalidad fue fundamental que las imágenes provinieran de distintos ángulos.
Los videos se enfocaron en pasos específicos como windmills, es decir, girar en el suelo de forma continua pasando el peso del cuerpo de la espalda a los hombros, el pecho y las manos. También incluyeron headspins, giros en el piso sobre la cabeza, y freezes, un momento de la secuencia en el cual el bailarín detiene todo movimiento por unos segundos.
En las sesiones cuatro y cinco, los investigadores y participantes analizaron los videos juntos. Con Tracker midieron parámetros cinemáticos como la velocidad angular, la aceleración centrípeta y la trayectoria del centro de masa, a través de gráficas que se superponían a las imágenes estáticas de los bailarines cuando pausaban un video. Allí los conceptos abstractos de la física cobraron sentido para el grupo de baile. Luego, con el trabajo conjunto, se correlacionaron los hallazgos del software con la ejecución real del baile.
Resultados: terminología precisa y menos riesgo de lesiones
En la sexta sesión se aplicó nuevamente la escalera de preguntas. Las medidas pre y post mostraron que el entendimiento técnico detallado pasó del 30 % de los participantes en la fase inicial al 71.4 % tras la intervención con Tracker.
El resultado son bailarines que ahora utilizan terminología precisa, como aceleración centrípeta, interacciones de fuerza y centro de masa, para explicar sus movimientos. El profesor Becerra afirmó que esto demuestra que la física puede fortalecer significativamente los aprendizajes si la enseñanza se da de forma contextualizada.
Los bailarines también empezaron a usar sus propios videos para retroalimentar a sus compañeros, lo que incentivó el aprendizaje social dentro del colectivo. Aunque no era el foco inicial, la búsqueda por la seguridad de todos durante las sesiones hizo que notaran que los conocimientos en física ayudan a la prevención de lesiones.
Según los resultados, esta aproximación favorece una comprensión conceptual más profunda, incrementa la motivación, fortalece el aprendizaje colaborativo y resignifica la física como una ciencia accesible, útil y vinculada con la realidad de los estudiantes. También aporta nuevas perspectivas para la innovación en la educación científica y la enseñanza de la física en escenarios formales y no formales.
Del aula a la pista de baile
La física del breakdance, en imágenes
El trabajo de grado de Juan José Velandia mostró que la enseñanza contextualizada puede tener el ritmo del breakdance: tras usar el software Tracker, el entendimiento técnico detallado pasó del 30 % al 71.4 % de los participantes.

Soul Strong Crew

Facultad de Educación

Grupo Proventus
Voces y proyección de la investigación
El éxito de la iniciativa no solo se mide en porcentajes de aprendizaje, sino en la transformación de la enseñanza a través del uso transparente de la tecnología al servicio de la cultura. Así lo resalta la profesora Ana Dolores Vargas, directora de Profesores e Investigación de la Facultad de Educación:
“El proyecto abre nuevas puertas para que se lleven este tipo de adaptaciones didácticas a nuevos escenarios y seguramente habrá otras fases que se puedan desarrollar”.
Los profesores explicaron que el aprendizaje basado en proyectos que fomenta el seminario ayuda a que el proceso sea realmente experiencial. Óscar Boude lo describió así:
“Esto va más allá del hacer cosas, cuando hablamos de este tipo de aprendizaje encontramos que los estudiantes logran ver la aplicabilidad de lo que hacen. Ese es el verdadero impacto tangible”.
Por su parte, Juan resaltó que es importante trascender el aula convencional:
“Ver como la investigación ayudó a que amigos crecieran me llena no solo emocionalmente, sino también a nivel profesional. Prestar este servicio para que ellos mejoren sus pasos de baile también hace que tú crezcas como humano y profesional (…), sobre todo porque es hermoso ver cómo mediante el arte se contribuye a la transformación social”.
Esta historia sirve como referente para otros alumnos. Según la profesora Vargas:
“Normalmente los estudiantes de pregrado no publican, que Juan haya logrado esto es importante para su formación y para la academia”.
La moraleja es clara: nunca es demasiado pronto en la carrera para encontrar proyectos apasionantes, buscar mentores dispuestos y proponer ideas innovadoras que lleven su experiencia formativa al siguiente nivel.
Movimientos como freezes y windmills analizados a través del cuerpo como laboratorio de física, junto a los integrantes de Soul Strong Crew, colectivo que participó en la investigación.
Datos de contacto
Juan José Velandia, estudiante de la Facultad de Educación (juanvehu@unisabana.edu.co); Diego Becerra, profesor de la Facultad de Educación (diego.becerra2@unisabana.edu.co); Ana Dolores Vargas, directora de Profesores e Investigación (ana.vargas@unisabana.edu.co); Óscar Boude, líder del grupo de investigación Proventus (oscar.boude@unisabana.edu.co).
Créditos: texto elaborado por el portal de noticias de la Universidad de La Sabana con base en el artículo de Paula Sophia Martin Peñuela, publicado en la edición 1759 de Campus.
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