En tiempos de inteligencia artificial, la capacidad de leer y argumentar se vuelve más valiosa que nunca

Mientras la inteligencia artificial responde preguntas en segundos y pone la información al alcance de un clic, el verdadero reto para la educación superior es formar profesionales capaces de analizar, cuestionar y construir argumentos propios.
Ese desafío cobra aún más relevancia en un país donde los hábitos de lectura muestran señales positivas. Según el estudio Hábitos de lectura, asistencia a bibliotecas y compra de libros en Colombia, elaborado por la Cámara Colombiana del Libro e Invamer, el 72 % de los colombianos mayores de 18 años afirma leer y consume, en promedio, 6,9 libros al año, una cifra superior a la registrada en 2017.
Sin embargo, el mismo estudio advierte que el crecimiento de la lectura convive con nuevos desafíos, como el desplazamiento de la atención hacia formatos digitales con información inmediata, corta y segmentada por audiencia.
En este contexto, donde la información circula cada vez más rápido y las herramientas digitales transforman la forma en que aprendemos, la Universidad de La Sabana dedicó un espacio durante la Semana del Saber para fortalecer la lectura crítica y la escritura argumentativa de los estudiantes. A través de actividades como la Maratón de Escritura y la Feria del Saber, los futuros profesionales desarrollaron competencias que fortalecen el pensamiento crítico y la comunicación escrita.
Más que escribir un ensayo, aprender a defender las ideas
Saber expresar una postura, construir argumentos y comunicar las ideas con claridad son habilidades que trascienden las aulas y los espacios de evaluación. En la vida profesional y personal, los estudiantes se enfrentarán constantemente a situaciones en las que deberán tomar posición, sustentar sus decisiones y dialogar con perspectivas diferentes.
La Maratón de Escritura ofreció un espacio para fortalecer estas competencias a partir de un ejercicio práctico. Además de conocer las características de la prueba de Comunicación Escrita del Saber Pro, los estudiantes participaron en una simulación en la que debían elaborar un texto argumentativo en un tiempo máximo de 30 minutos.
El ejercicio continuó con la lectura y evaluación anónima de los textos de otros participantes. Al identificar fortalezas y oportunidades de mejora, los estudiantes no solo revisaron su propia manera de escribir, sino que también tuvieron la oportunidad de reconocer diferentes formas de construir y comunicar una postura.
Para Gabriel Pineda, profesor del Centro de Tecnologías para la Academia, la escritura argumentativa es una herramienta para desarrollar capacidades que acompañarán a los estudiantes en diferentes momentos de su vida.
“La escritura argumentativa les permite expresar sus posturas frente a diferentes problemáticas, construir argumentos sólidos y defender sus ideas. Son competencias que necesitarán durante toda su vida profesional.”
La diferencia ya no está en encontrar respuestas, sino en hacer mejores preguntas
Uno de los principales retos, explica Gabriel Pineda, es que cada vez más personas privilegian las respuestas inmediatas que ofrecen las redes sociales o las herramientas de inteligencia artificial, en lugar de acudir a fuentes académicas, científicas o especializadas.
“Buscamos respuestas rápidas en lugar de respuestas argumentadas. Si no estamos en contacto con la argumentación, difícilmente podremos construirla porque no tenemos un modelo.”
Este fenómeno también impacta la lectura crítica. Según explica, muchos estudiantes logran comprender la información explícita de un texto, pero encuentran dificultades para identificar la tesis del autor, reconocer su intención o analizar los argumentos que sustentan una postura.
“La lectura es literal cuando repetimos lo que dice un autor; es comprensiva cuando entendemos el contexto; pero solo se vuelve crítica cuando podemos identificar cuál es su punto de vista, qué pretende defender y cuáles serían las implicaciones de aceptar esa postura.”
Memorizamos menos. Pensamos más
Hace algunos años, recordar información podía marcar la diferencia en un examen. Hoy, cuando cualquier dato está a un clic de distancia, la ventaja competitiva está en otra parte: en la capacidad de interpretar, cuestionar y construir argumentos.
Pineda explica que esa es la diferencia entre un estudiante que simplemente memoriza y uno que realmente ha aprendido a pensar:
“Quien solo memoriza puede responder preguntas de conocimiento. Pero quien desarrolla pensamiento crítico cuestiona lo que observa, contrasta distintas teorías, identifica vacíos y construye explicaciones propias.”
Por eso, más que preparar a los estudiantes para responder una prueba, fortalecer la lectura crítica y la escritura argumentativa significa formar profesionales capaces de analizar los desafíos de un mundo cambiante y tomar decisiones con criterio.
Aprender a través del juego
Otra de las actividades desarrolladas durante la Semana del Saber fue la Feria del Saber, donde los estudiantes fortalecieron sus competencias mediante dinámicas de aprendizaje experiencial.
En el estand de Comunicación Escrita, los participantes realizaron un Escape Room que les planteó retos relacionados con ortografía, organización textual, estilo y corrección de textos, permitiéndoles autoevaluar sus habilidades mientras resolvían desafíos de manera colaborativa.
Para Pineda, este tipo de metodologías responde al modelo de UniSabana Xperience, que privilegia escenarios donde lejos de una clase tradicional, los estudiantes aprendieron resolviendo desafíos, tomando decisiones y evaluando sus propias respuestas.
“Usamos las motivaciones que activan los juegos para que los estudiantes pongan a prueba sus habilidades de lectura y comunicación escrita.”
Competencias para cualquier profesión
Aunque estas actividades hacen parte de la preparación para el Saber Pro, las competencias que desarrollan acompañarán a los estudiantes a lo largo de su vida personal y profesional.
“Lo más difícil que debe hacer un profesional es defender sus ideas. La escritura argumentativa fortalece esa capacidad y la lectura crítica ayuda a identificar las fortalezas y debilidades tanto de nuestras propuestas como de las de otros”.
Por ello, recomienda fortalecer un hábito sencillo: dedicar al menos 30 minutos al día a leer textos argumentativos sobre temas de interés y escribir posteriormente una reflexión personal, argumentando qué tan de acuerdo está con aquello que acaba de leer.
“No importa si el tema es ingeniería, gastronomía, fútbol o música. Lo importante es leer autores reales, cuestionar sus ideas y escribir por qué estamos o no de acuerdo con ellas. Con el tiempo, los argumentos serán más sólidos, coherentes y persuasivos".
Un aprendizaje que va más allá del Saber Pro
Las actividades desarrolladas durante la Semana del Saber dejaron una conclusión clara: en un mundo donde la información está al alcance de un clic, el valor diferencial ya no será quién encuentra una respuesta más rápido, sino quién es capaz de interpretarla, contrastarla y convertirla en conocimiento para tomar mejores decisiones.
Más allá del Saber Pro, fortalecer la lectura crítica y la escritura argumentativa significa formar profesionales capaces de pensar con autonomía, defender sus ideas con fundamento y aportar soluciones en un entorno donde el conocimiento cambia constantemente. Porque, en la era de la inteligencia artificial, las respuestas pueden generarse en segundos, pero el criterio para evaluarlas sigue siendo profundamente humano.
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