La Universidad de La Sabana abre una nueva puerta de internacionalización con la llegada de la beca Fulbright

Por primera vez, la Universidad de La Sabana fue seleccionada como institución anfitriona de una becaria Fulbright English Teaching Assistant (ETA). Abigail Thomas Pender, una de las cinco Senior ETA de su cohorte, permanecerá diez meses en la Universidad para acompañar a cerca de 3.000 estudiantes de inglés y generar nuevas oportunidades de intercambio académico y cultural con Estados Unidos.
Hasta mayo de 2027, Abby acompañará diferentes procesos académicos del Centro Internacional de Lenguas y Culturas Extranjeras (CILCE), pero su llegada representa una oportunidad que va más allá del aprendizaje del inglés: abrirá nuevas puertas para la internacionalización de la Universidad de La Sabana.
Un reconocimiento que llega por primera vez a La Sabana
Fulbright es un programa internacional de intercambio académico y cultural vinculado con la Embajada de Estados Unidos y el Departamento de Estado de ese país. Sus English Teaching Assistants son seleccionados mediante un proceso competitivo y realizan su experiencia en instituciones anfitrionas que también deben postularse y demostrar las condiciones necesarias para recibirlos.
En el caso de La Sabana, la postulación fue liderada por Diana Patricia Gómez Pereira, directora de Business Development del CILCE, quien inició el proceso en enero de 2026. La convocatoria, que incluyó aplicación, entrevistas, espera de resultados y definición del plan de trabajo, culminó en julio, después de aproximadamente seis meses.
La selección de la Universidad como institución anfitriona es un reconocimiento a sus condiciones académicas, infraestructura y compromiso con la internacionalización.
“La Comisión Fulbright Colombia considera que La Sabana puede hospedar a esta becaria porque cumple con todos los requisitos que ellos piden: calidad de enseñanza, infraestructura, compromiso con la internacionalización, entre otros requisitos”, explica Diana.
Para el CILCE, el resultado marca un antes y un después: “es un hito histórico para el Centro Internacional de Lenguas y Culturas Extranjeras, porque refuerza esa proyección internacional que le queremos dar al Centro y a La Sabana”, destaca Diana.
La condición de Abby como Senior ETA agrega otro elemento a esta primera experiencia. De acuerdo con la becaria, este año solo cinco personas hacen parte de esta categoría dentro de su grupo, lo que supone un nivel adicional de experiencia dentro del programa.
Un idioma que también se aprende viviendo
Abby tendrá diferentes frentes de trabajo en la Universidad. Uno de ellos será el acompañamiento en los diferentes niveles de inglés mediante actividades diseñadas junto con los profesores, especialmente para fortalecer la conversación y la interacción oral. La experiencia, además, permitirá que los estudiantes utilicen el idioma en situaciones más cercanas a la vida cotidiana.
Para Abby, una de las riquezas del intercambio está precisamente en poder mostrar una visión de Estados Unidos que trascienda los lugares y referentes más conocidos.
A través de estos espacios de conversación, también se han respondido inquietudes que ha encontrado entre los estudiantes, quienes no solo preguntan por el idioma, sino por la posibilidad de estudiar, trabajar y relacionarse con personas de este país.
“A los estudiantes les interesa mucho el componente cultural: cómo es la experiencia de vivir en Estados Unidos, cómo conseguir trabajo y cómo desarrollar el idioma para usarlo en otros escenarios.”
Así, la práctica del idioma ha dejado de estar limitada al salón de clases para acercarse a contextos sociales, personales y académicos reales.
Una experiencia que alcanza a toda la comunidad
El trabajo de Abby no estará restringido a las clases regulares. También participará en el Minor en Estudios Interculturales, que incluye asignaturas como Business English e Intercultural Studies, entre otras.
A eso se suma su participación en los procesos de preparación para los exámenes internacionales TOEFL e IELTS, en los que recibirá formación para aportar posteriormente al fortalecimiento curricular de estos programas.
Otro de sus frentes será el trabajo conjunto con los profesores. Abby podrá conocer sus metodologías y compartir herramientas, recursos y prácticas que puedan enriquecer las clases.
“Puede que ella traiga unas ideas muy buenas y que lo que haga en el salón el profesor, después que ella termine su beca, lo continúe haciendo, o sea, que el profesor lo replique”, señala Diana.
La experiencia también llegará a quienes no están matriculados en un curso de inglés. Como parte de la política de bilingüismo de la Universidad, el CILCE ofrecerá clubes de conversación los lunes, abiertos a estudiantes, profesores y colaboradores administrativos.
La invitación está dirigida a toda la comunidad universitaria: desde estudiantes y profesores hasta colaboradores de diferentes áreas. Los encuentros se divulgarán a través de las redes sociales del CILCE, canales institucionales y códigos QR ubicados en las pantallas de Studium, en el edificio G. Quienes no hayan realizado una inscripción previa también podrán participar.
La apuesta es generar espacios cotidianos de exposición al inglés y aprovechar la presencia de Abby para conversar, practicar y conocer otra cultura.
La perspectiva que trasciende el idioma
Mientras Abby comparte sus conocimientos, también se integra a la cultura colombiana, fortalece su español y conoce las dinámicas académicas de La Sabana.
La becaria también desarrollará un proyecto social como parte de las responsabilidades propias de los ETAs, con el propósito de interactuar con la comunidad en la que realiza su experiencia.
“Ese es como el core del programa”, explica Diana al referirse al componente social y al impacto que los becarios buscan generar más allá de las instituciones en las que trabajan.
Como profesional en Comunicación Social y Periodismo, Abby también ha podido aportar sus conocimientos a iniciativas de comunicación y visibilidad del CILCE, ampliando el intercambio más allá de su rol académico.
De una becaria a una red de oportunidades
Para La Sabana, la llegada de Abby también representa una oportunidad para mostrar las capacidades de la Universidad ante nuevos públicos y posibles aliados en Estados Unidos.
La expectativa es que el vínculo construido durante estos diez meses pueda facilitar futuras colaboraciones para estudiantes, profesores y académicos, así como oportunidades de movilidad, investigación y cooperación.
Abby, además, puede orientar a estudiantes interesados en continuar su formación en Estados Unidos, a partir de la información y los recursos que conoce a través de la red Fulbright y sus vínculos con la Embajada de Estados Unidos.
En este sentido, la experiencia puede convertirse en un puente para conectar el talento de La Sabana con oportunidades académicas internacionales.
“Esto no es solo lenguas. A través de Abby, podemos dar esa visibilidad a los programas de ingeniería, medicina, comunicación, etc.”
La intención es que esa visibilidad puede traducirse en nuevas conversaciones entre profesores e instituciones, proyectos de investigación, intercambios académicos y otras formas de cooperación.
“Los programas y profesores pueden hacer partnerships en investigación, donde pueden hacer una patente, donde pueden hacer diferentes cosas porque ya se está reconociendo a la Universidad”, agrega Diana.
El primer paso de una relación que puede crecer
El convenio entre Fulbright y la Universidad de La Sabana está establecido inicialmente por los diez meses de permanencia de Abigail, hasta mayo de 2027. Después de esta primera experiencia, el CILCE evaluará sus resultados y el aprendizaje institucional para determinar si vuelve a postularse al programa.
La posibilidad de recibir otro ETA o ampliar el número de becarios dependerá de esa evaluación.
“Desde el CILCE podemos decidir si podemos tener a más becarios o no, y también, obviamente, entendiendo la experiencia de Abby, que nos diga: ‘No, claro, ustedes pueden’, o ‘mejor cambien estas cosas antes de lanzarse a tener más de uno’.”
La relación también abre la puerta a nuevos escenarios. En mayo de 2027, el CILCE tiene previsto realizar TSOL 7, una conferencia dirigida a profesores de inglés de Colombia y otros países, con una expectativa de alrededor de 600 asistentes. Fulbright será invitado a participar para presentar sus programas, becarios e iniciativas de intercambio.
Para Abigail, esta primera experiencia puede ser el comienzo de una relación mucho más amplia:
“No es solo el English Teaching Assistant, sino una conexión profunda académica de todos lados: de la enseñanza, el aprendizaje del inglés, pero también de la conexión académica internacionalmente entre Colombia y Estados Unidos.”
El verdadero alcance de esta experiencia podría medirse mucho después: en una comunidad que se atreva a hablar inglés con mayor confianza, en los profesores que incorporen nuevas prácticas, en quienes encuentren una oportunidad para estudiar en Estados Unidos y, sobre todo, en las conexiones que surjan entre La Sabana y el mundo.
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