Juega Colombia y la mejor formación no está en la cancha, está en casa

El debut de la Selección fue el 17 de junio y la ocasión representó mucho más que un partido: fue una oportunidad única para reunir a la familia. Mientras el comercio proyecta incrementos de ventas superiores al 50%, los expertos recuerdan que el mayor triunfo se vive juntos.
Faltan menos de 24 horas para que la Selección Colombia dispute su segundo duelo en el Mundial 2026, y millones de hogares colombianos ya están listos para vivirlo. Según el más reciente Sondeo de Expectativas de Fenalco, el 88% de los comerciantes prevé un impacto positivo en sus negocios gracias a la temporada de fútbol y un 66% proyecta incrementos de ventas superiores al 50%. Esta tendencia se ve respaldada por cifras oficiales del DANE que confirma un repunte del 14,9% en las ventas minoristas, liderado por la categoría de tecnología y equipos de entretenimiento e impulsado por hogares, restaurantes y establecimientos comerciales que buscan mejorar sus pantallas y potenciar la experiencia.
Pero detrás de cada pantalla nueva y de cada sala que se reorganiza para disfrutar del encuentro deportivo, hay algo más valioso que la alta definición: hay una familia que decide, aunque sea por 90 minutos, estar junta. Y eso, según expertos en dinámicas familiares, tiene un impacto que va mucho más allá del marcador.
María Camila Rojas, profesora del Instituto Latinoamericano de la Familia, ILFARUS, de la Universidad de La Sabana, y Magíster en Asesoría Familiar y Gestión de Programas para la Familia, identificó cuatro razones concretas por las que este Mundial puede convertirse en la posibilidad para fortalecer los vínculos familiares.
Primero, el fútbol crea momentos de encuentro. En medio de agendas saturadas y rutinas aceleradas, un partido puede convertirse en la excusa perfecta para sentarse juntos, conversar, reír y compartir emociones. Esos espacios, que parecen casuales son, en realidad, una oportunidad para fortalecer los dinámicas familiares.
Segundo, las mejores jugadas se hacen en equipo. “Así como ninguna selección gana sola, ninguna familia crece sola”, afirma la experta. El Mundial nos invita a valorar la colaboración, el apoyo mutuo y el sentido de pertenencia, valores que, cuando se viven en familia, construyen hogares más unidos.
Tercero, los recuerdos nacen de los momentos sencillos. "Muchas veces los hijos no recordarán el marcador del partido, pero sí recordarán haber celebrado un gol abrazados a sus padres, compartiendo una comida especial o viviendo juntos la emoción del juego”, añade la profesora.
Y cuarto, millones de colombianos van a reorganizar su día para no perderse el partido. Cancelarán compromisos, saldrán antes del trabajo, buscarán dónde verlo. El Mundial deja en evidencia algo que ya sabemos pero nos cuesta aplicar: siempre encontramos tiempo para lo que consideramos importante, asegura la experta, dejando una reflexión: ¿estamos reservando también ese tiempo para nuestra familia?
Quedan horas para el partido. Tiempo suficiente para acordar dónde se verá el juego y decidir que por 90 minutos, la formación más importante no será la que disponga Néstor Lorenzo, sino la que cada familia elija reunir frente a esa pantalla.
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