En América Latina y el Caribe, solo un 58 % de los hogares cuenta con acceso a internet

Un estudio exploratorio realizado por los investigadores de la Universidad de La Sabana, Ulf Thoene y Roberto García Alonso, se adentró en las brechas digitales desde una perspectiva única en su especie. Esto es lo que reveló el ambicioso estudio.
La transformación digital avanza en América Latina, pero la inclusión sigue siendo el gran desafío. Así lo revela el estudio “Disparidades de banda ancha y respuestas de política pública en América Latina y el Caribe”. que sí bien es optimista con el fortalecimiento de la infraestructura y la ampliación de la cobertura, destacando a Colombia entre los países con mejor velocidad de internet en la región, junto a Chile, Uruguay, Panamá y Brasil, alerta sobre la necesidad de garantizar que esta tecnología se traduzca en oportunidades reales.
En ese sentido, el estudio encontró una fuerte relación entre el acceso a internet y el desarrollo socioeconómico, es decir, a mayor número de personas conectadas, mejores condiciones de vida, acceso a educación, empleo, información y servicios públicos.
“El estudio parte del desafío persistente del primer nivel de la brecha digital en América Latina y el Caribe. Es decir, la desigualdad en el acceso físico a las tecnologías digitales, en especial al internet de banda ancha. Esta brecha limita el desarrollo humano y profundiza desigualdades existentes, tanto sociales como económicas”, explican los investigadores.
La investigación, que puso en consideración 33 países, también resalta el impacto económico de la conectividad, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, que logran mejorar su productividad, innovar y acceder a nuevos mercados.
Así mismo, la entrega, también refleja que persisten barreras importantes en zonas rurales, donde la desigualdad digital sigue a la orden del día.
Uno de los más críticos es la disparidad socioeconómica: quienes viven en condiciones de pobreza tienen recursos limitados para adquirir equipos, sostener un plan de datos o de banda ancha, quedando rezagados frente a quienes sí pueden hacerlo. De hecho, se estima que en América Latina y el Caribe, solo un 58 % de los hogares cuenta con acceso a internet y que solo el 43 % de los hogares tiene computador. Según explica el profesor de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas, Ulf Thoene, las empresas de telecomunicaciones suelen llevar su cobertura a los lugares donde saben que la población tiene poder adquisitivo.
Otros factores que agravan la brecha digital son la densidad poblacional y la complejidad geográfica. Los países más grandes enfrentan mayores dificultades para lograr cobertura amplia, debido a las barreras para establecer infraestructura en zonas alejadas. En contraste, las naciones más pequeñas y de menor extensión territorial, como Barbados, Santa Lucía o Trinidad y Tobago, alcanzan mejores tasas de penetración porque resulta más rentable y sencilla la instalación de infraestructura.
El rol de los Estados en las soluciones
El documento indica que esta brecha es un fenómeno visible en todo el mundo. Añade que los mayores retos se presentan en los países menos desarrollados e indica que las cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para 2023, dan cuenta de ello. Pues para dicho año, la tasa global de penetración de usuarios de internet era del 53.6 %. En los países en desarrollo llegaba al 47 % y en los menos adelantados alcanzaba el 19.1 %.
Ante esta situación, la investigación propone diseñar políticas públicas diferenciadas según el territorio e impulsar iniciativas que faciliten la adopción efectiva de la tecnología. El primer paso es adaptar los precios y paquetes a la capacidad de cada región: “Si para unos el paquete resulta extremadamente económico, será insostenible en el tiempo. Si para otros es excesivamente costoso, no podrán acceder a los servicios”, explica el profesor del Facultad de Estudios Jurídicos, políticos e Internacionales, Roberto García Alonso.
El estudio mostró, con un nivel de confianza del 90 %, que las ofertas diferenciadas por región tienen un impacto significativo en el uso de internet, lo que refuerza la necesidad de avanzar en este camino.
A esto se suma la importancia de facilitar el acceso a equipos y promover la alfabetización digital. Esta estrategia, acompañada de incentivos a la inversión privada y alianzas público-privadas, podría reducir la brecha digital de manera sostenible.
Algunas comunidades no cuentan con las habilidades digitales para un uso efectivo de la tecnología, incluso cuando tienen acceso a ella, lo que supone barreras para que este recurso se traduzca en verdaderas oportunidades laborales, educativas o sociales.
Así, la investigación muestra que, en un mundo cada vez más digital, garantizar que nadie se quede por fuera no es solo un reto tecnológico: es una condición indispensable para el desarrollo y la equidad en la región.
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