27 programas virtuales, 3.874 historias: así crece el Campus Virtual

A junio de 2026, el Campus Virtual de la Universidad de La Sabana reúne 27 programas virtuales, 51 programas híbridos activos y 3.874 estudiantes de posgrado. Es una plataforma que ya está en funcionamiento: no es una promesa a futuro ni un proyecto en construcción. Integra, en un mismo entorno digital, los servicios, recursos y oportunidades que la Universidad ofrece a sus estudiantes en modalidad virtual, para vivir la experiencia universitaria de manera integral, sin importar dónde estén.
¿Y si la distancia no fuera un obstáculo para sentirte parte de tu universidad? Esta es la pregunta que busca responder esta iniciativa de la Dirección de e-learning, cuyo propósito es fortalecer una experiencia universitaria cercana y accesible, independientemente de la ubicación geográfica del estudiante. Una realidad que se consolida como una apuesta institucional por ampliar las formas de vivir la experiencia universitaria.
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Una experiencia, no solo una plataforma
Para Andrea Carolina Lagos, directora de e-learning y una de las líderes del proyecto, el punto de partida fue claro:
“El reto institucional no era crear una plataforma, el reto era crear una experiencia para nuestros estudiantes en modalidad virtual. Una experiencia que les permitiera acceder a los servicios de la Universidad en un solo lugar y fortalecer así una vida universitaria integral, cercana y accesible, independientemente del lugar donde se encuentre cada estudiante”.
El proyecto reconoce un contexto en el que la virtualidad dejó de ser una alternativa temporal para convertirse en un componente estratégico y permanente de cómo se forman hoy los profesionales. Según la UNESCO y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), este crecimiento en la educación superior parte del aumento de la demanda, la necesidad de experiencias de aprendizaje más flexibles y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial, la analítica del aprendizaje y los recursos educativos digitales.
Ambos organismos concuerdan en que la virtualidad ha abierto camino a modelos híbridos que combinan lo mejor de la presencialidad y la distancia. También señalan que ha ampliado el acceso a quienes, por razones laborales, geográficas o personales, encuentran en lo virtual su mejor, y a veces única, posibilidad de estudiar. Coinciden además en que la tecnología por sí sola no basta: lo que transforma la experiencia educativa es un diseño pedagógico sólido, acompañado de la formación docente y un acompañamiento cercano a los estudiantes.
En el centro de esta apuesta está la persona. Para la Universidad, cada estudiante es mucho más que un usuario de una plataforma: es una persona con una historia, unas necesidades, unos sueños y un proyecto de vida que merece ser acompañado de manera cercana. Según Lagos, la persona siempre está en el centro, aun en los procesos 100 % virtuales, y esa premisa se traduce en una intención concreta: servir más y mejor.
Servicios académicos, acompañamiento y Biblioteca
En un mismo entorno, los estudiantes pueden acceder a servicios académicos y administrativos, como sus horarios, el registro de notas y herramientas tecnológicas para facilitar la conectividad. Así se simplifica su relación cotidiana con la Universidad.
El Campus Virtual también acerca servicios de acompañamiento académico y personal, como la asesoría pedagógica y familiar. Abre, además, oportunidades para desarrollar habilidades e intereses mediante talleres de expresión oral, pintura y ejercicio físico. La apuesta es que el estudiante, aunque esté a kilómetros del campus, encuentre espacios para aprender, crecer y sentirse parte de la comunidad universitaria.
La experiencia se extiende a la investigación y al acceso al conocimiento. Los estudiantes pueden consultar las bases de datos y los recursos digitales de la Biblioteca, y recibir el acompañamiento de su equipo para orientar búsquedas y consultas. Los profesores, por su parte, encontrarán herramientas y recursos que apoyan su labor docente y les permiten diseñar experiencias de aprendizaje más cercanas, dinámicas y significativas para los estudiantes.
Cómo se construyó el Campus Virtual
La construcción del ecosistema partió de un proceso de escucha y comprensión de las necesidades de la comunidad universitaria. El diálogo, el análisis de necesidades y los procesos de diseño y validación permitieron identificar oportunidades para integrar servicios, facilitar el acceso a la información y fortalecer el acompañamiento. El resultado incorpora dimensiones pedagógicas, humanas y de servicio, además de la tecnológica.
Si el campus físico se construyó con ladrillo y cemento, este se levantó con código, creatividad y trabajo colaborativo: un edificio invisible que reúne servicios y experiencias bajo un mismo techo digital. El equipo multidisciplinario fue liderado por Jairo Rodríguez, director general de Portafolio; Andrea Carolina Lagos, directora de e-learning y líder del proyecto; Sandra Milena Giraldo, jefe de Innovación y Desarrollo Tecnológico; y Adriana Araque, experta tecnoeducativa. A ellos se suma el talento de profesionales de programación, diseño, pedagogía, soporte técnico y gestión.
Jairo Rodríguez, director general de Portafolio y sponsor del proyecto, destaca un efecto sobre la oferta académica:
“El proyecto también fortalece la capacidad de la Universidad para crear y poner en marcha nuevos programas virtuales, de acuerdo con los requerimientos del Ministerio de Educación Nacional. De esta manera, el Campus Virtual se convierte en una plataforma para impulsar el crecimiento del portafolio y ofrecer propuestas académicas pertinentes, innovadoras y capaces de responder a las nuevas competencias que demanda el mundo laboral”.
Presencial, híbrido o virtual
Aunque su foco inicial está en los estudiantes de modalidad virtual, la experiencia también está disponible para estudiantes presenciales e híbridos, quienes pueden acceder al Campus y aprovechar esta experiencia unificada. Como explica Lagos, el campus es más que una sede física, y esta experiencia permite que estudiantes de diferentes modalidades encuentren nuevas formas de conectarse con la Universidad.
Presencial, híbrido o virtual, cada estudiante sigue siendo parte activa de un propósito compartido: el de una Universidad que forma personas capaces de transformar su entorno y aportar, desde la educación, a una sociedad más humana.
Próximas etapas del Campus Virtual
El camino, sin embargo, apenas comienza. La evolución del Campus Virtual continuará de la mano de un diseño pedagógico sólido, la formación y el acompañamiento de los profesores, la integración de servicios, el uso pertinente de la analítica y la generación de nuevas experiencias que respondan a las necesidades de una comunidad universitaria cada vez más diversa.
A futuro, el proyecto abre la posibilidad de construir comunidades alrededor de ámbitos como la cultura, el arte, la salud y otros temas de interés. Esto permitirá enriquecer la experiencia universitaria y generar nuevos espacios de interacción, aprendizaje y participación, más allá de las actividades propias de cada programa.
Con el cierre de esta etapa, la Universidad consolida una base estratégica para continuar ampliando la educación virtual y acercar su propuesta formativa a más personas, sin importar el lugar donde se encuentren. El Campus Virtual representa una nueva manera de vivir la Universidad: conectada, integrada y centrada en las necesidades de sus estudiantes.
Créditos: texto elaborado por el portal de noticias de la Universidad de La Sabana con base en el artículo de Daniela Convers, gestora de comunicaciones de UniSabana e-learning, publicado en la edición 1759 de Campus.
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