La Biblioteca Octavio Arizmendi Posada de la Universidad de La Sabana demuestra que el aprendizaje también puede comenzar alrededor de un tablero. A través de su Ludoteca y del Club de JuegUS, estudiantes, profesores y colaboradores encuentran en los juegos de mesa una herramienta para desarrollar habilidades socioemocionales, fortalecer el aprendizaje experiencial y construir comunidad.
La Ludoteca de la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada hace parte del Banco de Recursos para el Aprendizaje Experiencial y cuenta con una colección de más de 40 juegos de mesa disponibles para préstamo. Estos recursos pueden utilizarse en clases, exposiciones, procesos formativos y espacios de integración, convirtiéndose en herramientas para aprender desde la experiencia.
Con el propósito de ampliar estas experiencias nació el Club del JuegUS, una comunidad que reúne principalmente a estudiantes de pregrado, aunque está abierta a toda la comunidad universitaria. Cada quince días, sus integrantes se encuentran para descubrir nuevos juegos de mesa y convertirlos en escenarios de aprendizaje, reflexión y construcción colectiva.
Desde su creación, en mayo de 2025, el Club ha reunido 205 integrantes y se ha consolidado como una comunidad en la que se comparten experiencias, recursos y buenas prácticas sobre el Aprendizaje Basado en Juego (Game – Based Learning), una metodología pedagógica que incorpora los juegos como herramientas para promover aprendizajes significativos, desarrollar competencias y favorecer una participación más activa de los estudiantes.
El propósito es que cada experiencia permita desarrollar competencias que hoy son esenciales tanto en la vida académica como profesional.
“El Club del JuegUS nació como una iniciativa para crear espacios de encuentro, aprendizaje y bienestar a través del juego. Queremos acercar a los miembros de la comunidad universitaria a experiencias lúdicas que fortalezcan la colaboración, la comunicación y el pensamiento estratégico”, explica Lina Paola Sorza, docente del Centro de Tecnologías para la Academia.
Cualquier integrante de la comunidad universitaria puede solicitar en préstamo los juegos disponibles en la Zona de Aprendizaje Lúdico, ubicada en el primer piso de la Biblioteca, para utilizarlos en clases, exposiciones, actividades académicas y procesos formativos de integración. De esta manera, los juegos dejan de ser únicamente en recurso recreativo para convertirse en aliados del aprendizaje experiencial.
Cada juego tiene un propósito
Ningún juego llega al Club por casualidad. Cada encuentro parte de un objetivo pedagógico definido y se diseña para que los participantes desarrollen competencias útiles para su vida académica, profesional y personal.
“No escogemos un juego únicamente porque sea entretenido. Analizamos qué habilidades promueve, quiénes van a participar, cuántas personas jugarán, el tiempo disponible y el nivel de complejidad de las reglas. Cada sesión tiene un propósito de aprendizaje”, explica Lina Paola Sorza.
Gracias a esta metodología, cada partida se convierte en una oportunidad para fortalecer competencias como:
- Autoconocimiento, al reconocer sus emociones, fortalezas y oportunidades de mejora.
- Autorregulación, mediante el manejo de la frustración, el control de impulsos y la perseverancia.
- Conciencia social, desarrollando empatía y comprensión frente a diferentes perspectivas.
- Habilidades de relación, fortaleciendo la comunicación, la escucha activa y el trabajo en equipo.
- Toma de decisiones responsables, analizando consecuencias y construyendo estrategias para resolver desafíos.
“Las habilidades socioemocionales pueden desarrollarse durante toda la vida y son determinantes para el bienestar, la salud mental, las relaciones personales y el desempeño profesional”, explica Lina Sorza.
Un laboratorio de aprendizaje experiencial
El Club del JuegUS hace parte de la apuesta institucional por fortalecer el aprendizaje experiencial, uno de los pilares de UniSabana Xperience, el modelo académico de la Universidad que sitúa al estudiante en el centro del proceso formativo y promueve experiencias que desarrollan competencias para responder a los desafíos del mundo actual.
"Más que aprender las reglas de un juego, buscamos formar personas capaces de enfrentar desafíos con creatividad, criterio y capacidad de colaboración. Cada partida se convierte en una oportunidad para construir conocimiento desde la experiencia y la reflexión", explica Clara Rico, jefe de Servicios de la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada.
Cuando los encuentros están dirigidos a profesores, el enfoque incorpora un componente adicional, identificando oportunidades para hacer que sus clases sean más participativas y significativas para los estudiantes.
“Cuando trabajamos con profesores, el objetivo es que ellos también puedan reflexionar sobre cómo llevar estas dinámicas a sus asignaturas. El juego deja de ser solo una actividad recreativa y se convierte en una estrategia de enseñanza”, explica Lina Sorza.
Así, el Club también funciona como un laboratorio experimental para transformar e innovar en el aula.
Una comunidad que sigue creciendo
El Club del JuegUS mantiene una comunidad activa en Viva Engage, donde sus integrantes comparten recomendaciones, documentos, recursos y experiencias relacionadas con el aprendizaje mediante el juego.
Este espacio también fortalece el vínculo con la Ludoteca de la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada, promoviendo el préstamo de juegos y el aprovechamiento de sus recursos por parte de toda la comunidad universitaria, para acompañar actividades académicas y procesos de integración.
Nuevos retos para seguir aprendiendo jugando
El crecimiento del Club del JuegUS continuará durante los próximos meses con iniciativas orientadas a ampliar el impacto del aprendizaje basado en juego dentro de la Universidad.
Entre sus principales proyecciones se encuentran:
- Incorporar nuevos juegos a la Ludoteca.
- Organizar torneos para la comunidad universitaria.
- Fortalecer el componente formativo de cada encuentro.
- Consolidarse como un laboratorio donde los profesores puedan diseñar, adaptar y prototipar juegos para sus asignaturas.
En el Club del JuegUS cada partida va mucho más allá del entretenimiento: es una oportunidad para aprender haciendo, fortalecer habilidades para la vida y descubrir que el juego también puede ser una herramienta para transformar la educación. Así, la Universidad de La Sabana continúa consolidando experiencias de aprendizaje que forman profesionales capaces de afrontar los desafíos del mundo con creatividad, colaboración y sentido humano.
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