Brecha digital en América Latina: investigación de La Sabana revela claves para el desarrollo humano

La brecha digital en América Latina y el Caribe sigue siendo uno de los obstáculos más profundos para el desarrollo humano. Según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), para 2023 la tasa global de penetración de usuarios de internet era del 53.6 %, mientras que en los países en desarrollo llegaba apenas al 47 % y en los menos adelantados alcanzaba el 19.1 %. En regiones apartadas, con baja densidad poblacional y limitado acceso a recursos tecnológicos, miles de personas permanecen excluidas de las oportunidades laborales, educativas y de información que hoy se gestan en la red.
Una investigación de la Universidad de La Sabana analizó este fenómeno en 33 países de América Latina y el Caribe para comprender la relación entre conectividad y desarrollo socioeconómico. El estudio Broadband disparities and policy responses in Latin America and the Caribbean fue desarrollado por Roberto García Alonso, profesor de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales, y Ulf Thoene, profesor de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas. Su principal hallazgo: el porcentaje de personas que usan internet es el predictor más significativo del índice de desarrollo humano (IDH).
El trabajo está enmarcado en un proyecto interdisciplinar en el que, por varios años, las dos facultades han avanzado en investigaciones relacionadas con la transformación digital como herramienta para impulsar la paz y el desarrollo sostenible. La pandemia aceleró la digitalización, pero también puso en evidencia la desigualdad en el acceso físico a las tecnologías digitales, en especial al internet de banda ancha, una brecha que, según los investigadores, limita el desarrollo humano y profundiza desigualdades sociales y económicas existentes.
El trabajo está enmarcado en un proyecto interdisciplinar en el que, por varios años, las dos facultades han avanzado en investigaciones relacionadas con la transformación digital como herramienta para impulsar la paz y el desarrollo sostenible. En esta ocasión, analizaron datos de 33 países de América Latina y el Caribe, para comprender la relación entre conectividad y desarrollo socioeconómico. Su principal conclusión fue que el porcentaje de personas que usan internet es el predictor más significativo del índice de desarrollo humano (IDH).
"Aquellas regiones que han invertido no solo en ampliar la cobertura, sino en el desarrollo de habilidades digitales, son las que logran mejores resultados económicos y sociales."
Roberto García Alonso, profesor de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales
"Mejorar el acceso digital permite acortar brechas en oportunidades laborales, educativas y de información."
Ulf Thoene, profesor de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas
Es por esto que la investigación propone algunas alternativas para impulsar políticas públicas que buscan reducir la brecha digital en la región.
Factores que profundizan la brecha

El acceso a internet desde el hogar representa hoy una oportunidad laboral y educativa. En ciudades con buena conectividad, el trabajo remoto y la formación en línea son una realidad creciente; en regiones apartadas, siguen siendo un privilegio lejano.
Foto: Universidad de La Sabana / Dirección de Comunicación
La desigualdad digital es un fenómeno complejo en el que confluyen múltiples factores. Uno de los más críticos es la disparidad socioeconómica: quienes viven en condiciones de pobreza tienen recursos limitados para adquirir equipos, sostener un plan de datos o de banda ancha, quedando rezagados frente a quienes sí pueden hacerlo. Según explica el profesor Thoene, las empresas de telecomunicaciones suelen llevar su cobertura a los lugares donde saben que la población tiene poder adquisitivo, lo que hace aún más necesaria la intervención del Estado con regulación que promueva la ampliación de los servicios. Agrega, también, que la innovación tecnológica puede abrir caminos para reducir costos y facilitar la llegada a más territorios.
Otros factores que agravan la brecha digital son la densidad poblacional y la complejidad geográfica. Los países más grandes enfrentan mayores dificultades para lograr cobertura amplia, debido a las barreras para establecer infraestructura en zonas alejadas. En contraste, las naciones más pequeñas y de menor extensión territorial, como Barbados, Santa Lucía o Trinidad y Tobago, alcanzan mejores tasas de penetración porque resulta más rentable y sencilla la instalación de infraestructura.
Las políticas públicas también juegan un papel determinante. Según la investigación, las medidas como los controles de precios o las políticas de servicio público orientadas a la universalización tienden a ser insuficientes, pues no han mostrado diferencias significativas en el uso de internet. Esto evidencia la necesidad de avanzar hacia estrategias más focalizadas y adaptadas a las realidades territoriales.
Por último, el estudio destaca factores culturales y educativos que agravan la brecha. Algunas comunidades no cuentan con las habilidades digitales para un uso efectivo de la tecnología, incluso cuando tienen acceso a ella, lo que supone barreras para que este recurso se traduzca en verdaderas oportunidades laborales, educativas o sociales.
Ante esta situación, la investigación propone un eje de solución: diseñar políticas públicas diferenciadas según el territorio e impulsar iniciativas que faciliten la adopción efectiva de la tecnología.
"Si para unos el paquete resulta extremadamente económico, será insostenible en el tiempo. Si para otros es excesivamente costoso, no podrán acceder a los servicios."
Roberto García Alonso, profesor de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales
El estudio mostró, con un nivel de confianza del 90 %, que las ofertas diferenciadas por región tienen un impacto significativo en el uso de internet, lo que refuerza la necesidad de avanzar en este camino. A esto se suma la importancia de facilitar el acceso a equipos y promover la alfabetización digital. Esta estrategia, acompañada de incentivos a la inversión privada y alianzas público-privadas, podría reducir la brecha digital de manera sostenible en la región.
Ampliando oportunidades para el desarrollo
Frente a la necesidad de reducir la brecha digital, Colombia ilustra claramente los avances y desafíos de la región. Según el estudio, se ubica entre los países con mayor velocidad de internet, junto a Chile, Uruguay, Panamá y Brasil. Además, cuenta con amplia cobertura 3G y 4G, resultado de planes estratégicos como El futuro digital es de todos, que han impulsado la inversión tecnológica y el acceso de la población. El gran reto, sin embargo, continúa siendo convertir esa conectividad en inclusión real.
Al respecto, el estudio evidenció una fuerte correlación entre la adopción de banda ancha y el desarrollo socioeconómico: a mayor número de personas conectadas, mejores condiciones de vida. Mejorar el acceso digital permite acortar brechas en oportunidades laborales, educativas y de información, señalan los investigadores. De hecho, cuando las comunidades encuentran condiciones para ampliar su uso de internet, no solo acceden a más servicios públicos y espacios de participación ciudadana, sino que también mejoran sus índices de salud y bienestar.
Asimismo, esto tiene un alto impacto en la generación de valor económico. Particularmente, para las pequeñas y medianas empresas, que ven favorecida su productividad y capacidad de innovación, así como oportunidades de acceso a nuevos mercados. De allí la importancia de que, en países como Colombia, se garantice el acceso en zonas rurales y se superen barreras de asequibilidad y educación digital.
Ante este escenario, el sector educativo se perfila como un actor clave para cerrar la brecha. Cuando hablamos de este tema, abordamos un asunto de infraestructura pública y privada que ya es importante hoy en día y que lo será todavía más en el futuro, explica el profesor Thoene. Por eso, los investigadores plantean que, para la academia, el reto es liderar la alfabetización digital y ser un espacio estratégico para la implementación de políticas públicas. Además, plantean que las instituciones educativas pueden aportar proveyendo equipos y conectividad en zonas rurales o vulnerables mediante programas estatales, incluyendo en todos los niveles de formación competencias digitales y promoviendo un uso crítico de la tecnología.
Todo esto resalta el papel clave de la educación, la innovación y la consolidación de políticas públicas para garantizar condiciones de conectividad que realmente impacten la calidad de vida de las personas. La investigación muestra que, en un mundo cada vez más digital, garantizar que nadie se quede por fuera no es solo un reto tecnológico: es una condición indispensable para el desarrollo y la equidad en la región.
Datos de contacto
Roberto García Alonso, profesor de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales, roberto.garcia@unisabana.edu.co; y Ulf Volker Thoene, profesor de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas, ulf.thoene@unisabana.edu.co.
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