Neurobiología del amor y la salud relacional en la pareja

La neurociencia ha profundizado en lo que sucede en la mente de una persona cuando ama, y cómo puede traducirse en hábitos concretos para la vida en pareja. Sobre esto, Paola Herrera, neuropsicóloga y profesora del Instituto Latinoamericano de la Familia de la Universidad de La Sabana (ILFARUS), habló con Campus Digital sobre el efecto del amor en el cerebro y los hábitos saludables que mejoran las relaciones en pareja.
¿Qué significa tener una relación de pareja "neurosaludable"?
El término "neurosaludable" no es científico. No existe en la literatura de neurociencia, neuropsicología, psicología o ciencias de la familia. Sin embargo, lo que se puede interpretar es que hay acciones, hábitos, costumbres y factores cotidianos de interacción entre dos personas que favorecen la activación de los sistemas cerebrales asociados al bienestar, la calma y la confianza en lugar de mantener al cerebro en un estado sostenido de alerta, amenaza o desconfianza.
Por otro lado, y de manera complementaria, existe el concepto de salud relacional que se ha venido estudiando en el equipo del Instituto Latinoamericano de la Familia de la Universidad de La Sabana (ILFARUS), y que se asocia con la calidad del vínculo como lo mencionan dos profesores e investigadores de ILFARUS (Victoria Cabrera e Ivan Moreno) en su reciente artículo publicado sobre este concepto.
Esta salud relacional se caracteriza por:
Regulación emocional compartida y empatía: la capacidad de calmarse mutuamente en momentos de tensión, en lugar de escalar el conflicto o desconectarse por completo.
Reparación después del conflicto: volver a conectar después de un desacuerdo.
Seguridad de apego mutua: poder depender del otro y mostrarse vulnerable sin miedo al rechazo o al abandono.
Reciprocidad, apoyo y equidad percibida: que ambos sientan que dan y reciben de forma equilibrada, en afecto, esfuerzo y responsabilidades, comunicación abierta y espacio para la autonomía, pues una relación saludable no anula la individualidad de cada persona, sino que la sostiene. Bajo este marco, la salud relacional, puede ser un factor protector y puede favorecer el funcionamiento del cerebro por ejemplo cuando está en situaciones de alto estrés y alta demanda.
¿Qué significa que amamos con nuestro cerebro?
Se ama con todo el ser. Sin embargo, el cerebro tiene una participación importante, porque el amor implica una interacción entre emociones, pensamientos y comportamientos. No es solo algo emocional, sino también racional e incluso corpóreo, y todas estas funciones humanas están dirigidas por nuestro sistema nervioso, donde varias estructuras cerebrales tanto subcorticales como corticales del sistema límbico y de la corteza prefrontal participan en el acto voluntario de amar.
Además, el cerebro es el encargado de liberar sustancias químicas como la dopamina, la oxitocina, la vasopresina, entre otras, que tienen un rol importante en el vínculo, el apego, la protección y el compromiso en las relaciones íntimas y de largo plazo.
¿Qué destaca de las investigaciones de la neurobiología del amor?
El amor, en todas sus formas (de pareja, filial, de amistad), no es un "extra" en la vida humana, sino un factor protector muy importante para el desarrollo y la salud de las personas pues impacta el sistema inmunológico.
Está asociado con circuitos del sistema de recompensa, la gratificación, la motivación y el bienestar, en conexión con áreas de funcionamiento ejecutivo como la corteza prefrontal, que participan en habilidades como la flexibilidad, la capacidad de autorregulación, la anticipación, la iniciativa, la corrección y ajuste de comportamientos que cuiden de sí mismo y del otro.
Además, el amor como un acto de la voluntad, compromete circuitos de la toma de decisiones para hacer un buen uso de la libertad. También implica querer el bien para el otro (amor benevolente), por lo que participan áreas cerebrales encargadas de la cognición social. Gracias a las habilidades sociales y morales del ser humano, estas permiten comportamientos orientados al bien común y al trabajo en equipo en ese proyecto común que es vivir y crecer en pareja.
¿Cuáles son los hábitos diarios que fortalecen la salud relacional?
Los buenos hábitos son virtudes, como ya lo decía Aristóteles. Amar implica, sobre todo, cuidar al otro, y eso se manifiesta día a día en el ejercicio constante de virtudes como la paciencia, el respeto, la honestidad, la templanza, la prudencia y la fortaleza. No son gestos grandes ni ocasionales, sino pequeñas decisiones repetidas. Ahí es donde se nota la relación con el cerebro, entre más se practica una virtud, más fácil resulta sostenerla.
Los actos de gratitud, el humor, el tiempo y la atención compartida son detalles que nutren el vínculo, activan nuestro sistema de recompensa y gratificación, generando cercanía, confianza y seguridad.
A esto se suma algo que se practica en el día a día: los abrazos y las muestras cotidianas de apoyo mutuo que se han relacionado con la liberación de oxitocina, una sustancia clave para sostener el vínculo social y la sensación de cercanía y seguridad con el otro.
¿Existen estrategias respaldadas por la neurociencia para manejar los conflictos de manera constructiva?
Existen habilidades clave para resolver conflictos, como la comunicación y la regulación emocional. Se ha estudiado que verbalizar lo que sentimos ("estoy bravo", "me siento triste"), y no solo mostrarlo con reacciones no verbales, ayuda al cerebro a bajar la intensidad de la reacción emocional y facilita manejar la situación.
También son clave la flexibilidad y la inhibición (funciones ejecutivas). La primera permite cambiar la forma en que interpretamos lo que pasa; la segunda, frenar los impulsos y las respuestas automáticas para dar paso a otras que cuiden el vínculo en medio de las diferencias. A esto se suma la empatía, ponernos en el lugar del otro y entender qué hay detrás de su reacción, no solo lo que dice o hace en el momento.
Estos procesos son clave porque no es la ausencia de discusiones lo que sostiene una relación sana, sino la capacidad de reconectar después de ellas y las expresiones de amor que la nutren en lo cotidiano.
En el marco del mes del amor y amistad, ¿qué mensaje, desde la neurociencia desea comunicar?
Un regalo valioso son esas personas que nos rodean, que nos aman y que nos cuidan. Somos seres en relación, los vínculos y las relaciones sociales literalmente nos construyen por dentro, nos fortalecen, nos forman. La neurociencia social reafirma esto y ha realizado aportes que muestran cómo el cerebro humano cuenta con circuitos específicos de recompensa, de regulación emocional, de lectura y conexión social.
Artículos relacionados

CONTACTO
Tus comentarios y preguntas son importantes para nosotros. Diligencia este formulario y nos pondremos en contacto. También puedes venir a visitarnos y resolveremos tus dudas.
