Manuela Arana Brando, reconocida como la mejor estudiante de Derecho de pregrado del país por la Corporación Excelencia en la Justicia

La noticia llegó en un momento inesperado. Manuela Arana estaba en una cita de optometría, buscando reemplazar sus gafas, cuando se enteró de que había sido reconocida por la Corporación Excelencia en la Justicia como la mejor estudiante de Derecho de pregrado del país. Entre la sorpresa y la emoción, lo primero que sintió fue agradecimiento por cerrar esta etapa de su formación con una distinción que también representaba una alegría para su familia.
“No sé si fue la falta de visión 20/20, mezclada con la confusión del momento, pero fue como estar presenciando una realidad surrealista”, recuerda sobre aquel instante.
Para Manuela, sin embargo, el significado de este reconocimiento va mucho más allá de los resultados académicos. Lo recibe como una responsabilidad de trasladar al ejercicio profesional los principios y valores que orientaron su formación.
“Este reconocimiento significa para mí una gratificación muy grande y, de manera paralela, una responsabilidad enorme de llevar a mi ejercicio profesional diario los valores y principios más profundos y relevantes del derecho”, afirma.
Su historia en la Universidad de La Sabana es reflejo de una trayectoria construida a través de la disciplina, la exploración de diferentes campos jurídicos y el aprovechamiento de oportunidades que le permitieron descubrir, desde los primeros semestres, el alcance de su profesión.
Una trayectoria marcada por la excelencia académica
El camino de Manuela en la Universidad comenzó con la Beca Excelencia para Derecho, que cubrió el 80 % de su matrícula. Esta oportunidad le permitió iniciar su formación en una institución en la que encontró una apuesta por la excelencia y la formación integral.
Con el paso de los semestres, su interés por el Derecho se convirtió en una convicción vocacional. Descubrió una disciplina que le permitía conectar el conocimiento con las necesidades de la sociedad y explorar distintas posibilidades para contribuir al desarrollo del país.
“A medida que fui cursando los diferentes semestres y materias, empezó a crecer en mi corazón una convicción muy grande de que esta era verdaderamente la carrera para mí”, recuerda.
Esa motivación estuvo acompañada de un desempeño académico sobresaliente. Durante su carrera recibió dos menciones de honor, por encontrarse entre los diez mejores promedios del programa, y fue reconocida en cuatro ocasiones como estudiante distinguida, por ubicarse entre los tres mejores promedios.
Su trayectoria culminó con la distinción de estudiante meritoria, el máximo reconocimiento académico que puede recibir un estudiante de pregrado en la Universidad de La Sabana.
Sin embargo, para Manuela, el valor de su formación no se encuentra únicamente en las calificaciones. También está en las experiencias que le permitieron comprender cómo el conocimiento jurídico puede convertirse en una herramienta para responder a necesidades concretas.
Del conocimiento jurídico a los desafíos de la práctica
Uno de los escenarios más significativos de su formación fue la Clínica Jurídica de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales, particularmente la línea de Empresa y Derechos Humanos.
Allí tuvo la oportunidad de trabajar en la aplicación de estándares de debida diligencia empresarial en derechos humanos, un campo en desarrollo en el ámbito internacional, y acercarlos a las actividades cotidianas de empresas interesadas en fortalecer sus prácticas de respeto y promoción de estos derechos.
Esta experiencia le permitió comprender que el Derecho no se limita a interpretar normas, sino que también puede contribuir a transformar la manera en que las organizaciones toman decisiones y asumen sus responsabilidades frente a las personas.
Su formación se enriqueció, además, mediante las monitorías académicas que realizó en tres asignaturas: Sujetos del Derecho, Derecho Procesal Especial y Derecho Internacional General.
Cada una le ofreció una perspectiva diferente de la profesión: desde la comprensión de sus fundamentos y propósitos hasta el funcionamiento de la administración de justicia y el alcance de las instituciones jurídicas internacionales.
Los concursos de litigio también tuvieron un lugar importante en su trayectoria. Su participación en el Concurso de Juicios Simulados Empresariales de la Cámara de Comercio de Bogotá le permitió fortalecer sus capacidades de argumentación y afrontar algunos de sus temores.
A través de esta experiencia comprobó que la preparación, la disciplina y el trabajo constante son fundamentales para enfrentar desafíos académicos y profesionales cada vez más exigentes.
Posteriormente, durante su práctica como requisito de grado, se acercó al arbitraje internacional, un campo que despertó especialmente su interés. Su trabajo en una firma, en medio de casos reales y complejos, le permitió consolidar conocimientos y adquirir herramientas para su transición hacia el ejercicio profesional.
Estas experiencias fueron determinantes para que pudiera explorar diferentes áreas del Derecho y construir progresivamente sus intereses profesionales.
Una vocación que encuentra su sentido en el servicio
Más allá de las aulas, Manuela reconoce que algunas de las experiencias que más han influido en su manera de comprender la profesión ocurrieron durante las misiones de Semana Santa en las que ha participado desde pequeña.
El encuentro con comunidades de diferentes regiones de Colombia, muchas de ellas enfrentadas a condiciones de vida difíciles, le permitió reconocer realidades sociales que no siempre son visibles desde los entornos cotidianos.
Estas experiencias fortalecieron su convicción de que el Derecho, en diálogo con otras profesiones y disciplinas, puede contribuir a mejorar las condiciones de vida de las personas.
Para ella, la dignidad humana debe ser el punto de partida de cualquier ejercicio profesional, independientemente del área jurídica en la que se desarrolle.
Esta perspectiva también ha orientado sus decisiones profesionales. A lo largo de su formación exploró el Derecho constitucional, laboral, privado e internacional, hasta acercarse actualmente al project finance y a la estructuración de grandes proyectos de infraestructura.
Aunque se trata de un campo estrechamente relacionado con los negocios, la financiación y la regulación, Manuela considera que las decisiones jurídicas y económicas deben conservar siempre una dimensión humana.
“Incluso en una profesión donde es fácil volverse individualista, sobre todo en el mundo de los negocios, es posible encontrar en la dignidad humana el derrotero que oriente nuestro ejercicio profesional”, explica.
Su fe también ocupa un lugar central en esta visión. Desde ella comprende el ejercicio del Derecho como una vocación de servicio y una oportunidad para contribuir al bienestar de otras personas.
“Aunque no sé con certeza a dónde me llevará esta profesión, sí sé que es inamovible mi deseo de servir a mi país y a las personas. Creo que ahí está la verdadera felicidad y realización”, asegura.
Un mensaje para quienes comienzan su camino en el Derecho
Después de una trayectoria marcada por reconocimientos, experiencias académicas y aprendizajes personales, Manuela invita a los estudiantes que hoy construyen su propio camino a recordar las razones que los llevaron a elegir esta profesión.
Su recomendación es aprovechar la etapa universitaria para explorar diferentes áreas, aceptar desafíos y desarrollar un criterio propio, incluso cuando las experiencias parezcan alejadas de los intereses iniciales.
También destaca la importancia de fortalecer el pensamiento crítico en un contexto en el que las herramientas tecnológicas permiten acceder a información y respuestas de manera inmediata.
Para ella, estos recursos deben apoyar el aprendizaje, pero nunca reemplazar el esfuerzo intelectual, la reflexión y la capacidad de construir argumentos propios.
“Que aprovechen las herramientas que tenemos a nuestra disposición, pero sin permitir que nos reemplacen ni que terminemos convirtiéndonos en fotocopias que responden lo mismo ante todas las circunstancias”, señala.
Su mensaje final resume una convicción que ha acompañado toda su trayectoria y que hoy adquiere un significado especial con el reconocimiento de la Corporación Excelencia en la Justicia:
“Que no pierdan de vista la humanidad de nuestra carrera, en un mundo cada vez más estandarizado”.
Para Manuela Arana, la excelencia no termina con una distinción académica. Es un compromiso que comienza en la Universidad y se proyecta hacia cada decisión, cada desafío y cada persona que encuentre en su ejercicio profesional.
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