Día Mundial del Alzheimer: cómo reconocer la enfermedad y por qué detectarla a tiempo es clave

Desde 1994, cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer con el fin de sensibilizar a la sociedad sobre esta enfermedad y promover la detección temprana y el diagnóstico oportuno. En el mundo, dos de cada tres personas que desarrollan demencia tienen Alzhéimer.
El riesgo de padecerla aumenta con la edad, pues afecta a 1 de cada 9 personas mayores de 65 años y hasta a un tercio de los mayores de 85 años. En Colombia, se calcula que entre 260.000 y más de 300.000 personas viven con esta enfermedad, un número que sigue en aumento debido al envejecimiento de la población. Sin embargo, este año la OMS compartió unas directrices globales, en las que afirma que hasta 45% del riesgo de desarrollar demencia puede prevenirse o retrasarse actuando sobre factores modificables.
El Alzheimer es un tipo de demencia que afecta la memoria, el pensamiento y la conducta de la persona que la padece. Esta enfermedad causa una muerte neuronal lenta y progresiva, específicamente en las neuronas ubicadas en el hipocampo. Con la enfermedad, se acumula la proteína beta amiloide de forma anormal. De igual forma, se presenta una acumulación de proteína tau, lo que compromete la memorización y, a largo plazo, las funciones cognitivas y genera un deterioro de la funcionalidad del individuo.
La manifestación primaria de esta enfermedad es la pérdida de memoria, específicamente la de corto plazo. Cheryl Jiménez, Neuróloga de la Clínica de la Universidad de La Sabana, expone que un paciente que experimenta esta enfermedad comienza a olvidar los hechos más recientes, repite comentarios o preguntas, olvida eventos, se siente desorientado en tiempo y espacio, presenta cambios comportamentales donde puede estar irritable, e incluso "puede tener bloqueos de nombres". Este último se denomina anomia, que es la incapacidad de recordar el nombre de las cosas, objetos o personas.
La doctora señala que "lo que olvida el paciente puede convertirlo en una historia". Este hecho recibe el nombre de confabulación, que se presenta cuando una persona crea recuerdos falsos, sin el ánimo de mentir conscientemente. Es el cerebro el que completa la información faltante de sus recuerdos para que no queden historias inconclusas.
La persona "puede olvidar la billetera o decir que alguien se la robó, se la quitó o se la escondió", ejemplificó la doctora, por lo que la necesidad de supervisión y apoyo hacia el paciente será cada vez mayor.
Un dato importante, es que los síntomas anteriormente mencionados, son detectados por un cuidador o la familia, pues por lo general, el paciente es incapaz de reconocer que está teniendo esa dificultad, según señala.
No solo la edad es un factor que incide en la aparición del Alzheimer
El Alzheimer puede ser tema de preocupación mayormente para las personas de 65 años en adelante. La doctora agrega que, entre mayor edad, mayor es el riesgo de padecerlo. En el caso de presentarse antes de esta edad, se trata entonces de Alzheimer presenil, lo que puede ser una "etiología genética", que hace referencia a una condición se produce específicamente por un fallo, mutación o anomalía.
La doctora expone que, hay factores de riesgo modificables y no modificables. Los primeros se presentan con: "la presencia de riesgo vascular, hipertensión, diabetes, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, apnea del sueño e incluso el aislamiento social". Los segundos, aparecen la edad y el sexo femenino que tiene una alta incidencia o mutaciones genéticas como ser portador del gen APOE epsilon 4, que es una variante del gen APOE: su estructura proteica es menos eficiente y causa daños colaterales.
Otros factores que pueden generar esta patología son "los síntomas afectivos no tratados" como la ansiedad o la depresión. De la misma manera, el uso crónico de medicamentos o incluso la hipoacusia, que es la pérdida de audición no corregida, "como genera aislamiento, también ha aumentado el riesgo de tener esta enfermedad", asegura Jiménez.
El diagnóstico del Alzheimer
La doctora Jiménez, detalla lo que se debe tener en cuenta para que el personal de la salud de diagnostique Alzheimer.
Historia clínica detallada para identificar síntomas, quejas de memoria, presencia de anosognosia y antecedentes relevantes.
Exámenes de laboratorio para descartar causas reversibles de demencia, como déficit de vitaminas, hipotiroidismo no controlado o sífilis.
Resonancia magnética cerebral para evaluar el patrón de atrofia y descartar lesiones vasculares, tumores, hidrocefalia de presión normal u otras enfermedades que simulen una demencia.
Pruebas neuropsicológicas para confirmar el patrón característico del Alzheimer, con compromiso importante de la memoria.
Identificación de hallazgos típicos en las pruebas de memoria: curva de memoria aplanada, ausencia de mejoría con claves y presencia de intrusiones (fenómeno en el que la persona recuerda información que en realidad nunca le fue presentada).
Integración de los hallazgos clínicos, de laboratorio, imagenológicos y neuropsicológicos para confirmar el diagnóstico y descartar otras causas de demencia.
La especialista explica que, cuando es necesario confirmar el diagnóstico con mayor certeza, actualmente existen pruebas que permiten detectar los cambios biológicos característicos del Alzheimer antes de que la enfermedad esté muy avanzada. Estas pruebas buscan evidencias de la acumulación de proteínas anormales en el cerebro, principalmente la beta amiloide, que forma placas entre las neuronas, y la tau, que genera estructuras conocidas como ovillos neurofibrilares y altera el funcionamiento de las células cerebrales. La identificación de estos biomarcadores ayuda a respaldar el diagnóstico y a diferenciar el Alzheimer de otras causas de deterioro cognitivo.
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