Historia de vida

El problema es que no todos los pacientes toleran el CPAP y para ellos era necesario buscar una solución. Inspirados en un trabajo de colegas brasileños, los integrantes del grupo de investigación Medicina del adulto de la Universidad de La Sabana, conjuntamente con investigadores de fisiatría, fonoaudiología y terapia física, empezaron a pensar en un protocolo de rehabilitación de los músculos orofaríngeos –los de la garganta que son más de 30-, para lo cual fue necesario caracterizarlos y comprender su función específica, pues unos son dilatadores y otros constrictores de la vía aérea. Para la apnea se trataba de estimular y fortalecer los primeros; iniciaron pruebas en pacientes debidamente informados usando electroterapia al tiempo que les hacían ejercicios en la boca, logrando efectos positivos para la rehabilitación física de los músculos deseados. Con todas las de la ley, se fueron matriculando más pacientes en la prueba obteniendo resultados que demostraban mejoría de los síntomas y mayor tolerancia al equipo CPAP. Los investigadores publicaron los resultados de esta primera etapa exploratoria y preparan pruebas clínicas ya más estandarizadas. “Hasta ahora ha probado ser un tratamiento complementario al CPAP”, explica el neumólogo Luis Fernando Giraldo, candidato a doctor en investigación médica aplicada y líder del grupo; “para reemplazar el dispositivo es necesario realizar el ensayo clínico”.

La trayectoria

Como médicos especializados en enfermedades del adulto, más conocida como medicina interna, el grupo tiene varias líneas de investigación, siendo las más fuertes las enfermedades respiratorias, especialidad de la mayoría de sus integrantes. El trabajo diario con los pacientes de la Clínica Universitaria de La Sabana les ha alimentado sus preguntas de investigación incluso desde antes de conformar el grupo: pacientes que llegaban con apnea, con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), con trastornos de la deglución, -dificultad para tragar alimentos- o tos crónica, cuyos diagnósticos o terapias aplicadas no estaban teniendo efecto, eran algunos de los acertijos más frecuentes que inducían a los investigadores a aplicar diferentes tipos de rehabilitación que mejoraran su calidad de vida; la evaluación de la frecuencia de factores de riesgo cardiovascular en la zona de influencia o de ciertos métodos diagnósticos para la tuberculosis, se sumaban a los análisis que enfrentaban periódicamente. La estructura de la faringe y de la laringe es supremamente sensible por lo que se convirtió en su objeto de estudio.

De la investigación que surge por su vinculación a la Clínica universitaria que incluye evaluación y juicio crítico de la literatura científica, monografías de pregrado y posgrado, profundización de casos de pacientes, “a medida que pasan los años el grupo va teniendo más estructura, más organización, cuenta con más recursos de infraestructura y pule el método de la investigación”, relata Giraldo. Hoy en día los miembros del grupo han ido ganando en capacidad de investigación y en aplicación de técnicas estadísticas, y la investigación que realizan es de “alta complejidad metodológica, con modelos multivariables donde usamos técnicas estadísticas complejas para evaluar al mismo tiempo el efecto simultáneo de distintos factores sobre la salud o sobre una intervención que se le da a un paciente”, continúa.

En su trayectoria han realizado reportes de casos, estudios de cohortes retrospectivas y cohortes prospectivas, a través del análisis de su dinámica en el tiempo y estudios de pruebas diagnósticas para evaluar intervenciones diagnósticas. Apnea, EPOC y asma son las enfermedades que más presentan los pacientes que llegan a la clínica y siendo un hospital universitario, “la investigación sale de manera natural”, dice el líder del grupo.

Han adelantado trabajos sobre la evaluación del impacto económico de la rehabilitación pulmonar en los pacientes con EPOC, una combinación de bronquitis crónica y enfisema causada por el cigarrillo, demostrando que no solamente mejora la calidad de vida del paciente, sino que llega a ser rentable para las empresas prestadoras de servicios de salud, lo cual ha servido para implementar a mayor escala dicha rehabilitación. También realizaron un meta análisis comparando la evaluación endoscópica y la radiológica de la deglución encontrando ventajas de la primera sobre la segunda contrario a lo que se creía, así como trabajos sobre la capacidad predictora de ciertas alteraciones de la prueba endoscópica de deglución frente a complicaciones como neumonía.

Así, fueron fortaleciendo las alianzas con otros grupos de investigación de su propia universidad como el trabajo realizado para analizar los cuidados paliativos en pacientes con enfermedades crónicas no oncológicas: Han adelantado estudios conjuntamente con sus pares de la Fundación Neumológica Colombiana, de la Universidad de Navarra, y los hospitales La Samaritana y Militar. A nivel internacional ya han empezado a estrechar lazos con las universidades de Southampton en Inglaterra, Michigan y Stanford en Estados Unidos.

El estesiómetro, un aporte que puede llegar muy lejos

Algo que caracteriza a este grupo de investigación es su interés por resolver los problemas que afectan a los pacientes. Revisar las posibilidades que tienen a mano, analizar su aplicabilidad, identificar sus cualidades y defectos y proponer soluciones. Esa es su cotidianidad. El dispositivo para evaluar la sensibilidad de la garganta, el estesiómetro, (estesio, que alude a la sensibilidad y metro a medida) mide la intensidad mínima de un estímulo capaz de desencadenar el cierre de las cuerdas vocales en la garganta; el estímulo consiste en pulsos de aire muy finos, como suaves soplidos. Luego de superar algunos obstáculos que se iniciaron desde que Giraldo adelantaba su trabajo de grado en el doctorado buscando soluciones para los problemas de deglución de los pacientes que además conllevaban complicaciones respiratorias, logró una patente.

Si bien el dispositivo ya existía, los resultados que ofrecía no eran confiables porque variaban de acuerdo con el experto que operara el equipo, y Giraldo pensó que el problema radicaba en la variación de la distancia a la que se enviaban los impulsos lo cual incidía en el sitio a donde llegaba el estímulo. Fácil, pensó; con una fórmula matemática podría precisar la intensidad del soplido y el sitio de impacto. Pero los ingenieros españoles no vieron mucho futuro en la propuesta de Giraldo de poner un rayo láser en el endoscopio, razón por la cual golpeó las puertas de la facultad de ingeniería de la Universidad de La Sabana, y lo ha estado trabajando con el grupo Human centered design.

El interés de Giraldo no fue conseguir la patente sino resolver el problema, porque lo vivía en su práctica diaria. “Terminamos desarrollando un prototipo que, si dio para patente nacional e internacional”, dice. El prototipo ya superó la fase de diseño, fabricación y validación clínica con un total de 150 pacientes. Probaron que los resultados obtenidos por el observador experto coincidían en más del 90 por ciento con los de un no experto. Otro logro del proyecto que continuará superando barreras hasta lograr ser comercializado.