Japón se despide de sus pandas: el mensaje político

Fotos: tomadas en el Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante en Chegdú, Provincia de Sishuan, (China) por María Alejandra Gómez
En medio de las tensiones diplomáticas entre Japón y China, los tokiotas despidieron a Xiao Xiao y Lei Lei, dos osos panda que se habían robado el corazón de los visitantes del zoologico de Ueno. Pero, ¿qué hay detrás de esta despedida?
Hace 50 años Japón no se quedaba sin la presencia de osos panda. Recientemente los acuerdos de préstamo establecidos entre Japón y China han llegado a su fin y los animales retornarán a la provincia de Sichuan, China de donde son originarios, para integrarse a programas de reproducción y conservación de la especie.
Los sucesos ocurren en un momento de tensión diplomática que su suman a heridas históricas como las disputas territoriales y una reciente rivalidad geopolítica actual, exacerbada por la postura de Japón sobre Taiwán y su alianza con Estados Unidos.
Juan Nicolás Garzón, profesor del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana lo reitera. “La primera ministra Takaishi, ha puesto sobre la mesa uno de los temas que China considera como una línea roja, que es el tema Taiwán. Se ha referido al posible respaldo de Japón a la independencia y la soberanía taiwanesa frente a China y esto para China es básicamente una afrenta, es una es una posición abiertamente hostil. Uno podría pensar que si las relaciones estuvieran en un estado más amistoso, de pronto existiría la posibilidad de que ese acuerdo se prolongara, pues es un asunto de voluntad política, pero dada la coyuntura, China utiliza esto también como una reprimenda y como una forma de manifestar que efectivamente la relación es compleja que ha venido acompañada con un llamamiento a los chinos a no visitar Japón siendo este uno de los destinos turísticos más visitados por ellos”.
La diplomacia panda
La conocida ‘diplomacia panda’ no es nueva. El término comenzó a popularizarse cuando el gigante de oriente comenzó a enviar estos animales a otros países por razones políticas. Desde 1940, el término se popularizó cuando China envió dos osos panda a los Estados Unidos en 1972 durante una visita del presidente Richad Nixon.
Es de destacar, que gozar de la presencia de estos animales no solo implica tener buena relación con China, también se establecen algunas condiciones.
El préstamo no es gratuito, implica unos costos anuales que son de aproximadamente un millón de dólares al año.
Se establecen unas condiciones específicas para su cuidado, de tal manera que los cuidadores deben garantizar condiciones de vida óptimas, comida adecuada (se estima que un panda adulto consume entre 12 y 38 kilogramos de bambú al día).
Cualquier cría que nazca en el extranjero sigue siendo de propiedad de China.
Cooperación de investigadores chinos para la reproducción y estudio de su comportamiento.
Finalmente, si el animal llega a morir se debe pagar una penalización y si el contrato finaliza los pandas deben regresar a su origen: China.
Lo anterior es una de las diversas formas de diplomacia que existen. El profesor garzón destaca que en términos de relaciones internacionales hay formas de diplomacia diferentes, como la diplomacia deportiva, científica y la gastrodiplomacia. “Varias de ellas están atadas, conectadas con un concepto que se llama el ‘soft power’, el poder blando. Los países se han dado cuenta que a través de su cultura, sus comidas, sus idiomas y por ejemplo en el caso de China a través de estos animales simpáticos, se puede promover su imagen en el mundo de una manera amable, que no tiene que ver con el otro extremo ‘el poder duro’.
De ahí que el experto plantee que China se ha dado cuenta que tiene un activo estratégico importante pues “los osos panda despiertan empatía, son animales que hacen de embajadores de un país amable, generoso y que representan a los chinos de otra manera, no como esa una potencia expansionista, económicamente muy poderosa, que llena el mundo de sus propias exportaciones o que siempre está promoviendo sus intereses políticos a toda costa”.
La despedida de Xiao Xiao y Lei Lei va más allá de la nostalgia. Su regreso a China deja en evidencia cómo los gestos más amables y aparentemente apolíticos están atravesados por la coyuntura internacional.
Finalmente, en un escenario de tensión, los pandas dejan de ser solo animales carismáticos para convertirse en un recordatorio silencioso de que las relaciones entre Estados, el poder blando también habla.
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