¿Cómo ayuda al paciente?


 Reemplaza la ventilación pulmonar espontánea cuando se presenta un compromiso respiratorio grave.

 Permite administrar PEEP (positive end expiratory pressure - presión positiva al final de la expiración).

 Mejora el intercambio gaseoso y ayuda a mantener los alvéolos abiertos.

 Administra ventilación controlada por volumen, con una medición precisa del volumen inspiratorio.

 Permite administrar concentraciones de oxígeno entre el 21 % y el 100 %, según las necesidades del paciente.

 Regula la relación entre los tiempos inspiratorio y espiratorio.

 

“La prioridad para nosotros es que el ventilador pueda suplir las necesidades de un paciente con COVID-19, que presenta una insuficiencia respiratoria muy severa. Estos pacientes requieren una ventilación que se denomina controlada por volumen, donde se garantiza el volumen de aire que entra al cuerpo del paciente, y se espera que se pueda modificar la concentración de oxígeno, llegando hasta concentraciones del 100%.

Así mismo, el equipo debe contar con funcionalidad PEEP, que es presión al final de la expiración, para garantizar que los alveolos se mantengan abiertos y que haya buen intercambio gaseoso”, dice el doctor Luis Fernando Giraldo, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana y Director de Servicio de Neumología Intervencionista de la Fundación Neumológica Colombiana.

Por otra parte, el doctor Fabio Andrés Varón, Director del Centro de Investigación y Entrenamiento en Ventilación Mecánica de la Fundación Cardioinfantil y miembro del equipo del proyecto, afirma que “la ventilación mecánica es uno de los pilares en el manejo de los pacientes en condición crítica, sus objetivos son fundamentados en mejorar la transferencia gaseosa y optimizar el trabajo respiratorio siempre garantizando la seguridad del paciente.

El ventilador permite evaluar valores como la presión meseta, medición clave dentro del concepto de ventilación protectora y el control fisiológico a través de la visualización en tiempo real de las curvas como presión tiempo y volumen tiempo, que facilitan el abordaje fisiopatológico de los pacientes y permiten el ajuste de los parámetros con eficiencia y seguridad, para garantizar una adecuada oxigenación y evitar la lesión inducida por el ventilador”.