Proyecto colombo estadounidense podría ayudar con la bancarrota hídrica declarada por la ONU

El último informe de las Naciones Unidas presenta un panorama desalentador sobre los recursos hídricos, mientras tanto el proyecto de cooperación interinstitucional entre dos universidades colombianas y una estadounidense ofrece un ejemplo de investigación para soluciones tangibles.
Recientemente la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró una 'bancarrota híbrida global', pues millones de personas viven por debajo de los límites hidrológicos sostenibles ya que las fuentes de agua no pueden recuperar sus niveles históricos.
En palabras de Kaveh Madani, director del United Nations University Institute for Water, Environment and Health (UNU-INWEH), esta problemática superó lo que antes era denominado la “crisis del agua”. Además, el informe advierte que el 70% de los principales acuíferos del mundo tendrán declive a largo plazo y las personas más afectadas son aquellas que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad.
Aunque la noticia parece desesperanzadora, la ONU ha hecho un llamado a los gobiernos para que desarrollen estrategias de manejo enfocadas en prevenir daños irreversibles y reequilibrar el uso de los recursos hídricos y los derechos sobre estos.
Por fortuna, en el caso colombiano ya existen iniciativas que, desde la academia, buscan generar soluciones con impacto tangible. Una de ellas es el proyecto “Building Solutions: An Experiential Learning Exchange on Water Governance in Local Communities”, financiado a través de la convocatoria 100K Strong CLIMA, la cual promueve la cooperación entre instituciones de educación superior de Colombia y Estados Unidos. Este proyecto, desarrollado por la Universidad de La Sabana en alianza con la Universidad Militar Nueva Granada (Colombia) y la University of Texas at San Antonio (Estados Unidos), se llevó a cabo entre 2024 y 2025.
El proyecto, liderado por los profesores Luz Elba Torres Guevara, de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas, y Andrés Forero Serna, de la Facultad de Comunicación, reunió a estudiantes de ocho programas de pregrado en un curso basado en el aprendizaje experiencial y con un enfoque interdisciplinario que integró comunicación, ciencias económicas y administrativas, antropología e ingeniería ambiental.
La iniciativa empleó el marco de análisis de los sistemas socioecológicos (SSE) desarrollado por la politóloga y Premio Nobel de Economía 2009, Elinor Ostrom. Este marco proporciona un repertorio amplio de conceptos provenientes de diversas disciplinas, lo que permite realizar diagnósticos aplicables a cualquier tipo de SSE.
Gracias a ello, aunque el objetivo principal del proyecto era identificar los problemas de gestión del agua en comunidades rurales de San Antonio (Texas, EE. UU.) y de la Provincia de Sabana Centro, el análisis resultó coherente y paralelo en ambos contextos, pese a sus diferencias sociopolíticas, económicas y ambientales.
Cabe destacar que este ejercicio abre la posibilidad de ser replicado en otros territorios con características diversas. De hecho, los profesores señalaron que se logró establecer que los aspectos sociales, políticos, económicos y culturales afectan la gobernanza del agua; pero se evidenció que la organización comunitaria es lo más importante de cara a la gestión de los recursos hídricos. Cabe mencionar que, si bien en un inicio el objetivo era desarrollar talleres con ambas comunidades, en la fase final solo se logró concretar la participación de residentes de Cogua, Cundinamarca.
Fruto de este proyecto, se realizaron talleres con productores campesinos en los que, además de analizar la situación relacionada con la gestión del agua, aprendieron a elaborar herramientas para su captación, como los atrapanieblas, utilizados en varias zonas de Latinoamérica para la “cosecha de agua”. Adicionalmente, se desarrolló una campaña prosocial transmedia que busca traducir los complejos hallazgos científicos en narrativas digitales de alto impacto social. En este contexto surge “Ilusión inagotable”, campaña que muestra los resultados del proyecto a través de formatos como podcast, documental e infografías.
Lo cierto es que, aunque este tema perdió relevancia una vez superada la crisis del agua que afrontó la capital entre 2024 y 2025 —caracterizada por la sequía y el racionamiento—, el nuevo anuncio de la ONU recuerda que la emergencia aún no ha terminado y que es urgente implementar acciones reales.
Por el momento, solo queda esperar que este tipo de iniciativas sean respaldadas por entes gubernamentales y, en línea con el llamado hecho por las Naciones Unidas, se implementen estrategias que ayuden en el manejo de la bancarrota hídrica.
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