‘Meta-Marco’: la apuesta de Gabriel Sierra por un lenguaje visual que trasciende fronteras

El pasado 25 de septiembre, el artista Gabriel Sierra Henao compartió los procesos, reflexiones e investigaciones que dieron origen a su obra 'Meta Cadre', la cual permanecerá en la Escuela de Gobierno de la Universidad de La Sabana. Durante este último conversatorio 'Hablando por los ojos', moderado por la profesora Estefania Lozada, de la facultad de Filosofía y Ciencias Humanas, el artista compartió cómo cada elemento de su obra es portador de discurso.
El artista destacó la importancia de compartir las obras con el público. “El trabajo artístico, siempre lo he dicho, si no se comparte no tiene ningún sentido”, afirmó. Más allá de su tesis doctoral en Estudios y Prácticas Artísticas que está cursando en la Universidad UQAM, Sierra busca que la comunidad universitaria consiga “un sentido de preferencia y de identificación”. Este acercamiento es el paso para que más personas comprendan el lenguaje del arte y valoren cada vez más el trabajo artístico.
Su obra 'Meta Cadre', en francés, que traduce 'Meta-Marco' al español, es el reflejo de trabajo de más de cinco años. Su punto de partida fue su serie 'Diálogos', en la que el artista explora el papel del marco dentro de la obra. Para Sierra “el marco es un objeto barrera en sí mismo, es un límite entre varios mundos”.
Es aquí donde el marco deja de funcionar como un límite para convertirse en un cuestionamiento sobre la relación entre culturas alrededor del mundo, lo que a su vez le permitió preguntarse si realmente existen diferencias entre fronteras.
La pieza propone una experiencia sensorial de 360 grados. A través del alto relieve y la interacción con la luz, genera contrastes que resalta la geometría presente en la obra. Aunque parecen formas simples, el artista destaca que estas se encuentran en diversas culturas alrededor del mundo: desde el arte precolombino, hasta en museos de arqueología en Europa, África, Oceanía, entre otros. Lo que hace que “se vuelva un lenguaje artístico que es inherente a la humanidad”.
Su interés por el ornamento también transformó su manera de concebir el arte y la comunicación visual, llevándolo a buscar un lenguaje universal:
“Explorando los diferentes métodos que tenemos de comunicación y de acceso al conocimiento, estamos muy influenciados por la tradición europea occidental. Entonces, me interesé más por cómo el ornamento deja de ser solamente una cosa decorativa”, expone Sierra.
Para el artista, el ornamento también comunica y transmite conocimiento. Como ejemplo, menciona la tradición de algunas comunidades de la costa Caribe, donde un hombre expresa su intención de matrimonio a través de una canasta tejida. Aunque el objeto no contiene palabras, lo que dice es “este soy yo, esta es mi historia”, dando cuenta de una identidad y una intención. De ahí el nombre del conversatorio: 'Hablando por los ojos'.
El lenguaje de la materialidad
El escultor Constantin Brâncuși, fue parte de las referencias en su obra. “Una de sus obras se llama La columna sin fin, la cual es una forma que se repite. Mentalmente uno podría pensar: esta forma se podría repetir hasta el infinito”, explicó. Por ello, los dos cubos presentes en su escultura, ubicados uno encima del otro, representan la forma de un 8, símbolo asociado al infinito.
“Dentro de este proceso de la marginalidad, también me interesa mucho la materia que se está usando y lo que la materia quiere decir. Esta es portadora también de discurso”, agregó.
Aunque en la escultura el yeso suele utilizarse como un material intermedio para conservar copias o servir de transición entre la arcilla y el bronce, el artista decidió convertirlo en el protagonista de su escultura.
La creación de estas piezas estuvo precedida por un amplio proceso de experimentación técnica y estudio de materiales. El artista inició el trabajo con una talla en madera para lograr mayor precisión en los detalles y definir con exactitud las formas y ángulos de la obra. Finalmente optó por una resina mezclada con polvo de mármol, un material que conserva una apariencia similar a la del yeso, pero ofrece una mayor durabilidad y resistencia sin sacrificar la delicadeza estética de la escultura.
El hilo conductor de una obra es el artista
“A mí me gusta hablar de mi trabajo como un lenguaje visual. Y como todo lenguaje, es algo que se va desarrollando”, expuso.
Para Sierra, toda creación mantiene una línea de continuidad marcada por la identidad de quien la realiza. En su caso, cada proyecto alimenta y amplía su lenguaje visual, aunque procura evitar que su trabajo quede encasillado en una única fórmula estética o en un estilo repetitivo.
Aunque reconoce la importancia de construir una identidad reconocible, señala que el éxito comercial puede llevar a algunos creadores a repetir una misma propuesta durante años. Por ello, afirma que busca mantener la libertad de experimentar y renovar constantemente su trabajo, incluso cuando ello implique alejarse de lo que el público ya identifica con su obra.
Esta búsqueda de su propia voz también atraviesa su reflexión sobre la identidad cultural colombiana. Sierra considera que, históricamente se ha otorgado mayor valor a las influencias europeas, dejando de lado los aportes indígenas y afrodescendientes que también hacen parte de la construcción cultural del país. Su apuesta es equilibrar esa mirada y reconocer el valor de las tradiciones menos visibilizadas.
“La autodeterminación identitaria siempre se basa en oposición a otro”, reflexionó.
La identidad no se debe entender como una frontera que separa, sino como un sentido de pertenencia. Más que definir lo colombiano en oposición a otros pueblos o culturas, considera que esta surge de las experiencias, los contextos y las historias que atraviesa cada persona. Por lo que, su obra es colombiana porque está inevitablemente marcada por el lugar donde nació, creció y desarrolló su trayectoria artística. “Yo no quiero ser el Monet colombiano, yo quiero ser Gabriel”, concluyó.
Artículos relacionados
Quién fue José Gregorio Hernández, el primer santo venezolano
Desde el hospital Gemelli de Roma, y con una pulmonía que ha deteriorado su estado salud, el sumo pontífice declaró al médico venezolano José Gregorio Hernández como santo, convirtiéndose en el primer venezolano en ascender a los altares de la Iglesia Católica.
>

CONTACTO
Tus comentarios y preguntas son importantes para nosotros. Diligencia este formulario y nos pondremos en contacto. También puedes venir a visitarnos y resolveremos tus dudas.