El copiloto de la transformación: liderando el talento en tiempos de cambio

Carolina González Rubio Peña, graduada de Psicología y de la Especialización en Desarrollo Organizacional, es la directora de Recursos Humanos para Opella y lidera la gestión humana para 28 países.
Carolina González Rubio Peña ve la gestión del talento como una fuerza de transformación que impacta vidas, familias y entornos. Es graduada de Psicología y de la Especialización en Desarrollo Organizacional de la Universidad de La Sabana y hoy, como directora de Recursos Humanos para Opella, lleva esa visión al liderazgo de la estrategia del talento en 28 países, desde Centroamérica hasta Argentina.
En Opella, vive plenamente su misión, que es “acompañar a los colaboradores a descubrir su propósito y lograr su mejor versión”, expresa la graduada y continúa: “esta oportunidad de acompañar y asesorar el negocio desde una óptica humana es lo que me ha mantenido conectada con el mundo de los recursos humanos. Hacer parte de una organización que pone a sus colaboradores en el centro, y nos reta constantemente a reinventarnos como equipo, genuinamente me llena de energía”, comparte.
Esa idea fue la que la motivó desde un inicio a estudiar su carrera. Aunque empezó proyectándose como psicóloga clínica, en sexto semestre una clase de psicología organizacional cambió su rumbo por completo al descubrir una dimensión distinta de la profesión: “Hubo algo en esa clase que hizo clic en mí, un momento de realización, de entender que también podía impactar vidas desde otro frente, el corporativo. En ese momento entendí el enorme alcance que podía tener un psicólogo: aportar una mirada imparcial, humana y, al mismo tiempo, profundamente estratégica”, afirma la graduada.
Guiada por esa curiosidad, Carolina decidió apostar por completo por este énfasis, realizando su práctica profesional en el sector organizacional, al punto de propiciar la alianza entre Hewlett-Packard (HP) y la Universidad para iniciar su experiencia en ese ámbito. Esa fue sólo una de las muestras de proactividad de Carolina durante su carrera, que estuvo marcada por la excelencia. En 2014, por ejemplo, obtuvo el reconocimiento por el mejor examen ECAES (hoy Saber Pro) de su promoción. “Me llenó de orgullo el reconocimiento, no solo por el esfuerzo que había detrás y la constancia, sino porque era una confirmación de haber tomado la mejor decisión de estudiar Psicología en La Sabana”, recuerda.
Construyendo una trayectoria a pulso
El camino de Carolina se ha consolidado en sectores de alta exigencia como la tecnología, el consumo masivo y la construcción, pasando por compañías como Samsung, Unilever, Sika y 3M. Después de algunos años trabajando en reclutamiento, en Samsung tuvo la oportunidad de crecer hacia el ámbito del desarrollo. “Tenía muchas ganas de aprender y una líder me enseñó que el desarrollo no consiste solo en impartir capacitaciones, sino en construir un currículo, entender necesidades y acompañar expectativas”, explica.
Su llegada a Sika, una multinacional suiza de químicos para la construcción, como gerente de Desarrollo para Latinoamérica, la enfrentó a los retos de trabajar en contextos multiculturales. "Aprendí a leer las sutilezas de cada cultura. Por ejemplo, todos hablamos español, pero no es lo mismo interactuar con un colombiano, un argentino o un mexicano. Para conectar se necesita de empatía, de interés genuino por aprender del otro y construir juntos”, reflexiona.
Posteriormente, en 3M asumió el rol de HR Business Partner (HRBP), una posición que la obligó a salir de su zona de confort para conectar directamente a las personas con la estrategia financiera y comercial del negocio, analizando variables como la inflación, los precios y los canales de venta. "Me obligó a retarme. Se trataba de entender qué hacía el negocio y cómo podíamos lograr que creciera. Eso solo se puede hacer a través de la gente”, explica.
La silla del copiloto en la gran transformación de Opella
Su experiencia previa la preparó para el que ha sido uno de sus mayores desafíos profesionales: ingresar a Sanofi para acompañar la separación de su división de consumo y su posterior constitución como Opella, una empresa independiente enfocada en el cuidado de la salud y reconocida por marcas como Enterogermina, Allegra y Buscapina. En este proceso, Carolina asumió la dirección de Recursos Humanos de la nueva compañía, convirtiéndose en la directora más joven en ocupar este cargo en la organización.
Para ella, el rol de recursos humanos en un momento de transformación de tal magnitud equivale a sentarse en la silla del copiloto junto a la Gerente General de la compañía. En lugar de tratar la separación como una mera transacción administrativa, su equipo, integrado completamente por psicólogas, priorizó el cuidado de la cultura interna mediante la implementación del Challenger Mindset (mentalidad retadora) antes de que el cambio se hiciera efectivo.
A pesar de las dinámicas complejas propias de las transformaciones globales, las cuales requieren tomar decisiones difíciles, Carolina mantuvo un enfoque humanista: "Para mí y para mi equipo fue fundamental que cada salida, cambio o movimiento que impactara a la gente se hiciera con el mayor de los cuidados y pensando 100 % en la persona, no en el costo, no en el tiempo”, comparte.
Como reflexión de este proceso de transformación y constitución de Opella, Carolina afirma que el rol del líder se vuelve clave para asegurar el compromiso y por ende la sostenibilidad futura de los negocios. Los procesos de cambio, menciona, requieren ante todo de empatía, y de coraje para tener conversaciones difíciles y tomar decisiones consistentes, asegurando que estas se ejecuten con humanidad, transparencia y respeto.
Hay una habilidad que considera esencial, y es la resiliencia. No como una condición innata, sino como una habilidad que se fortalece atravesando los momentos difíciles. “Uso mucho con mis equipos una frase: la mejor forma de sobreponerse a un problema es atravesándolo. No es esquivándolo ni guardándolo”, afirma. En un entorno donde muchas veces existe temor al error o al fracaso, Carolina insiste en que las dificultades también son oportunidades para crecer, aprender y transformarse.
Un propósito que regresa a casa
La resiliencia, precisamente, fue una de las lecciones que más marcó su etapa universitaria. Cuando ingresó a estudiar Psicología, su hija mayor, Martina, tenía apenas cuatro meses de nacida. Entre clases, trabajos y jornadas académicas, aprendió a equilibrar la maternidad con su formación profesional, incluso llevando a su hija al campus en más de una ocasión. “Me tocó llevarla a clases; yo le daba colores y los profesores, súper queridos, me dejaban tenerla ahí”, recuerda con gratitud.
Hoy, años después, la historia parece cerrar un círculo. Martina fue admitida en el programa de Economía y Finanzas Internacionales de la Universidad de La Sabana, el mismo lugar donde Carolina construyó las bases de su camino profesional y personal. Más allá de los logros corporativos, su mayor satisfacción está en verla comenzar su propia historia en el campus.
“El amor que tengo por la Universidad nace de mi conexión con su visión humanista y con esa filosofía del trabajo bien hecho. Mi historia es la prueba de que uno recibe oportunidades muy grandes cuando realmente se entrega al trabajo que está haciendo y lo hace con intención”, concluye Carolina.
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