¿Nativos digitales o habitantes digitales? Así son los jóvenes de ahora

Un estudio publicado en la revista Explorations in Media Ecology pudo establecer en qué consisten estos dos conceptos y entender las diferencias con los jóvenes de hoy que aprenden y se desarrollan profesionalmente de una manera diferente. Con esto, aseguran, se invita a continuar indagando, identificar los retos y forjar puentes para unir generaciones.
Las diferencias generacionales no son algo nuevo. Determinantes como el contexto histórico, la tecnología y la educación, ayudan a definir los rasgos de las personas por la década en la que nacen. De ahí que por ejemplo existan fronteras macadas entre los boomers y los centennial.
Desde esta perspectiva, Fernando Gutiérrez, investigador y director de la División de Humanidades y Educación de la Región Ciudad de México del Tec de Monterrey y Jerónimo Rivera de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana en Colombia, se dieron a la tarea de desentrañar el concepto de ‘nativos digitales’ propuesto por el escritor Marc Prensky, para referirse a las generaciones que nacieron con la presencia de pantallas y rodeadas de un mundo digital. En su lugar, proponen el término de ‘habitantes digitales’, individuos que son definidos en el documento como seres que “dominan las tecnologías digitales, priorizan la inmediatez y navegan en un mundo hiperconectado caracterizado por un diluvio abrumador de datos y estímulos”, pues, no basta con haber nacido en un mundo de tecnología, internet y gadgets, ser habitante digital, es permanecer y estar inmerso entre pantallas y virtualidad.
“Ya no basta solamente con nacer en un entorno digital, sino con vivir predominantemente en el entorno digital. Entonces, escenarios en los cuales los jóvenes se sientan en una mesa con su mirada fija en la pantalla del celular sin hablar entre ellos son más frecuentes y suceden porque las interacciones tienen un lugar mucho más allá que acá”, explica Jerónimo Rivera, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana y uno de los investigadores.
Lo anterior, sugieren los expertos, obedece a un comportamiento extendido que surgió tras la pandemia, tiempo en el que surgieron nuevos rituales que permanecen y que plantean retos.
La salud mental, la concentración, la forma de interacción social también cambiaron.
“El hecho de estar en un salón de clase mirando al profesor, entendiendo lo que el profesor dice en una velocidad normal, cuando en pandemia cogieron la costumbre de escucharnos en 2X o en 4X y salir de una clase de 2 horas en media hora, supone nuevos retos para las organizaciones educativas”, explica Rivera.
Lo anterior tiene que ver con ese entorno digital, que tiene unas reglas diferentes y que los habitantes manejan mucho mejor en comparación con las reglas del mundo real.
El uso del Tik Tok, que Jerónimo Rivera y Fernando Gutiérrez, compran con el ‘zapping’ de las generaciones anteriores, en donde los contenidos se cambian continuamente deslizando el dedo en una pantalla, han desatado un favoritismo por los contenidos cortos y una preferencia por las series en lugar de las películas.
“Esa capacidad de concentración es menor, necesitan estímulos más seguidos, tipo Tik Tok. El tiempo de concentración ha ido disminuyendo paulatinamente y pasa frente a la pantalla y frente a una clase, en donde a la vez tienen abierto Tik Tok y ven una serie, porque tienden a ser más estar en más cosas al mismo tiempo y las herramientas digitales se lo permiten”, agrega el experto.
Pero ese contacto continuo también trajo un aumento de enfermedades de salud mental. Según las OMS (Organización Mundial de la Salud), durante la pandemia la prevalencia aumentó un 25% y un meta-análisis global encontró que alrededor del 25 % de niños y adolescentes presentaron síntomas elevados de depresión en la primera fase de la pandemia.
Desde esa orilla Rivera advierte, que es importante dar una solución porque “así como a nosotros nos tocó hacer el paso de lo análogo a lo digital, a los jóvenes de hoy hay que ayudarlos a que entren a lo análogo, porque, por ejemplo, cuando los muchachos entran a las prácticas se chocan. Para un muchacho es impensable ir una empresa de 8:00 AM a 6:00 PM y estar todos los días presencial. Además, lo más importante es descifrarlos para que no renunciemos a lo que hemos hecho bien y a lo que es una identidad. Se trata de una generación muy distinta y con grandes cualidades. Son jóvenes que cuando se apasionan por las causas son militantes, desarrollan empatía y se preocupan muchísimo por la integridad personal, por el respeto, por hacer valer sus derechos y los derechos de la gente más desfavorecida. Son chicos que no quieren ser espectadores pasivos de ningún relato”, explica Jerónimo Rivera.
¿Somos todos habitantes digitales?
En un mundo en el que estar hiperconectado es fácil, por medio de computadores, tabletas, teléfonos inteligentes, relojes inteligentes, el hecho de ser habitante digital, no depende exclusivamente de una generación. Existen variables que ponen en cuestión esta clasificación. Pues si bien existen jóvenes nacidos en la era digital, del acceso a estas herramientas depende el hecho de que sean habitantes digitales. En cuento a otras generaciones, que quizás no padecen la brecha digital, los expertos explican que tampoco son habitantes digitales, pues si bien pueden llegar a estar hiperconectados, pueden moverse fácilmente entre el mundo digital y análogo, si tener problemas de relacionamiento.
“Generaciones anteriores son más turistas digitales porque no viven ahí, o sea, nosotros pasamos temporadas largas y podemos aislarnos del mundo real y también descansar del mundo digital”, explica Jerónimo Rivera.
Este contexto, los expertos aclaran la necesidad de comprender que más allá de pretender etiquetar generaciones, lo que busca el estudio, que es exploratorio, es plantear una hipótesis que se entiende a partir del desarrollo de unas teorías que ya existían y destacar que los tiempos actuales se caracterizan por la complejidad, es decir, la diversidad de hábitos de las personas.
De tal manera que el estudio hace las veces de invitación y exploración frente al término de los habitantes digitales, un concepto que se busca continúe estudiándose desde la academia porque conlleva unos retos importantes desde la educación y desde las universidades.
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