Lo que hay detrás del festivo que conmemora a la Virgen de Chiquinquirá

El reciente anuncio del Gobierno Nacional, de conmemorar el Día de la Vírgen de Chiquinquirá con un nuevo día festivo en Colombia, no es casual. Esto es lo que hay detrás de la promulgación de los días festivos de carácter religioso en Colombia.
Recientemente un decreto emitido por el Gobierno Nacional determinó el 9 de julio como fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. El documento establece que todos los trabajadores del sector público y privado de todo el país tendrán derecho a este día remunerado y, además, como base legal, se aplicarán todas las disposiciones de la ley 51 de 1983 (Ley Emiliani) que, en pocas palabras, define que cuando un festivo cae entre semana, el descanso remunerado se traslada al lunes siguiente.
Sin embargo, más allá del decreto, el proceso que ha logrado determinar que este día sea un día de celebración, halla razón en dos causales: el significado religioso y el reconocimiento del gobierno.
Catalina Bermúdez, teóloga y profesora de la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Sabana, señala que “La designación de un día dedicado al patrono o patrona de un país se determina mediante una doble vía independiente: la religiosa, que define la fecha litúrgica y la civil, que decide si tal día se convierte en un descanso oficial o festivo”.
La experta, a su vez en enfática en que “la iniciativa no surgió originalmente del Gobierno Nacional, sino de un proyecto de ley presentado en 2024 por el representante a la Cámara Wilmer Yair Castellanos, del partido Alianza Verde. El proyecto fue tramitado en el Congreso y finalmente sancionado por el presidente Gustavo Petro mediante la Ley 2578 de 2026. La ley buscó principalmente vincular a la Nación a las conmemoraciones históricas de Chiquinquirá, reconocer la importancia religiosa y cultural de la devoción a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, considerada patrona de Colombia por la tradición católica y conmemorar los 440 años de la renovación milagrosa de la imagen (1586), los 216 años de la constitución de la ciudad como villa republicana y el recuerdo de la visita de Juan Pablo II en 1986”, indica.
¿Cómo es el proceso legislativo que llevó a declarar el 9 de julio como fiesta en honor a la Virgen de Chiquinquirá?
Catalina Bermúdez dice que el proceso se divide de la siguiente manera. En primer lugar, la autoridad eclesiástica define formalmente quién es el patrono y qué día del calendario se le rinde culto. “Los obispos de cada país, en este caso la Conferencia Episcopal de Colombia, evalúan la devoción popular del pueblo, eligen la fecha adecuada basándose en hechos históricos (como el día de la coronación o del milagro) y presentan la solicitud. Seguidamente El Vaticano (La Santa Sede), es la máxima autoridad que debe aprobar formalmente el patronato y la fecha litúrgica dentro del calendario católico de esa Nación. Por ejemplo, el Papa Pío VII fue quien proclamó oficialmente a la Virgen de Chiquinquirá como patrona colombiana. En segunda instancia, el Congreso de la República (ámbito Civil) debe tramitar y aprobar una ley dedicada a honrar esa festividad para que tenga efectos legales y laborales en el país. Finalmente, la Ley 51 de 1983 (Ley Emiliani) es la norma que regula cuáles fiestas religiosas se trasladan a los lunes para descanso de los trabajadores”, señala Bermúdez.
Sobre el origen y la importancia de la Virgen de Chiquinquirá
La virgen de Chinquinquirá es considerada la Patrona de Colombia y su historia es una mezcla de tradición religiosa, historia y devoción popular. Se cree que la imagen fue pintada por el español Alonso de Narváez, quien pintó su imagen en una manta de algodón. Con el tiempo, el retrato fue perdiendo color y la tela se deterioró rápidamente debido al sol y la humedad. Cuenta la teóloga que esta terminó como un viejo paño para secar trigo y que hacia 1586, una mujer humilde llamada María Ramos fue quien rescató el lienzo y empezó a rezarle. “El 26 de diciembre, la pintura brilló y sus colores se restauraron milagrosamente de forma instantánea. La imagen recuperada convirtió a Chiquinquirá en el centro de fe más importante de Colombia y desde entonces la devoción popular ha ido acrecentándose más y más”, explica.
Posteriormente, hasta 1829 el Papa Pío VII la proclamó oficialmente como patrona de Colombia y más adelante, Colombia se consagró a la Virgen de Chiquinquirá de manera oficial el 9 de julio de 1919 durante un evento histórico en la Plaza de Bolívar de Bogotá, durante el cual la imagen fue coronada canónicamente como Reina y Patrona de Colombia.
Hoy la Virgen de Chiquinquirá permanece en la catedral del municipio y representa mucho más que una imagen religiosa: es un símbolo de fe, esperanza, unidad y su legado permanece vivo en la devoción de un pueblo que la reconoce como signo de protección y amor maternal.
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