Discurso de grado Paola Guzmán Romero 

Ayer como es lo usual, me levanté temprano. Preparé mi chocolate caliente de siempre y como necesitaba un desayuno rápido, me comí una arepa con queso... (Siempre he dicho que, si algún día me voy de Colombia, eso sería lo que más extrañaría, la arepita paisa con quesito blanco).

Me bañé, me alisté y salí para la oficina a resolver unos asuntos pendientes. Como todos los miércoles, ya tenía una cita agendada para hacer la entrevista semanal de casos de éxito de nuestros clientes para nuestro canal de Youtube.

Es curioso que cada semana hago una entrevista a una persona considerada exitosa, pero yo cada día que voy a mi trabajo me siento como una. La empresa ha crecido bastante, ya tenemos varias sedes a nivel nacional para suplir con la demanda de contenido que nos piden nuestros clientes. Somos muy afortunados, al montar nuestra propia empresa de comunicaciones, mi jefe, en una de sus tantas ocurrencias dijo que los hologramas serían el negocio del futuro. Nosotros sin ponerle mucha atención seguimos con nuestros proyectos y metas actuales, hasta que nos convenció y decidimos lanzarnos al agua. Al principio fue difícil, pero la idea loca resultó. Somos una de las empresas pioneras en utilizar los hologramas para crear contenidos en Colombia.

¡La tecnología y las costumbres han cambiado tanto en tan poco tiempo! Si hace cinco años me hubieran dicho lo que estaría haciendo ahora, nunca me lo hubiera creído.. Yo soy la encargada de idear todo el contenido para nuestros clientes de acuerdo a sus necesidades y de hacer las entrevistas semanales.

En fin, en mi entrevista de ayer, casualmente el personaje era uno de mis colegas. Juan José Dominguez.. Nos graduamos juntos de nuestro pregrado en el 2019. Me dio mucha alegría verlo. Cuando uno se encuentra con un compañero de la universidad después de mucho tiempo, es inevitable acordarse de uno mismo en esa época y uno se hace consciente de que el tiempo ha pasado y ya no somos los mismos niños de antes. Pero con ello llegan las ansias de saber cómo le fue en la vida al otro, en qué trabaja, si viajó, si se casó, cuánto gana, si es feliz, entre otros.

Apenas lo vi, me asombré porque parecía que el tiempo no le hubiera pasado, estaba igualito. Le di un abrazo como de que teníamos un pasado en común y de inmediato me sentí en confianza. Después de aceptarle un té de frutas, procedí con las preguntas. Teniendo presente que esta sería más una conversación que una entrevista.

- “¿Qué tal Juanjo!?, ¿Cómo estás? ¡Cuéntame de ti!”

- “Lauri, qué alegría verte. Te ves distinta... ¡Yo, muy bien!”

- “Bueno, ¿pero cuéntame cómo llegaste hasta acá? ¿Cómo es que lograste que tu empresa progresara tanto en tan poco tiempo?”

- “Si te contara..”

- “Bueno, vine para escucharte”.

- “¡Ha sido un camino largo! Recién me gradué de la universidad, continué 6 meses trabajando en Alquería después de mi práctica. Después estuve buscando trabajo por 3 meses. Mientras me preguntaba si me ponía a hacer un posgrado, si me iba de viaje, o si empezaba un negocio por Internet. En ese tiempo me contactó Pedro Val de Mar, lo conocí en una de mis electivas en la U, y luego nos hicimos buenos amigos. Me comentó que estaba haciendo un nuevo departamento en una multinacional de venta de calzado en Chile y que necesitaba ayuda para comenzar y para hacer todo su plan de comunicaciones”.

Asombrada, le respondí, - "qué de buenas, eso no pasa todos los días.

- “Sí, la verdad fue una oportunidad única. Sin pensarlo mucho me fui para Chile, lejos de mi familia, de mi comodidad, y con muchas ganas de trabajar. Al llegar allá me logré adaptar sin complicación. Como tenía fresco lo de la universidad, lo pude aplicar súper fácil. No ganaba mucho, pero era feliz. Lo que más me gustaba era que la empresa tenía un interés genuino por las personas; tanto por sus clientes, como por sus empleados. Pedro y yo fuimos formados de la misma manera, entendíamos que las personas eran lo más importante, por eso trabajamos tan bien”.

Lo interrumpí diciendo: "Unisabana presente", jaja.

- “Jaja tal cual. Pero no todo fue color de rosa. La situación en Chile se complicó por asuntos económicos, ya yo había cumplido mi labor en Chile, y pues mi mamá se enfermó y necesitaba que alguien estuviera pendiente de ella. Así que regresé a Colombia sin trabajo, pero por lo menos con dos años de experiencia jaja. Empecé a trabajar con una tía que tiene un negocio de plásticos y no, fui un fracaso. Tras de que no me gustan esos temas, era malísimo. Ese fue el momento en el que decidí empezar lo mío propio. Debido a la enfermedad de mi mamá, me di cuenta que la demanda en citas médicas es muy grande y que no siempre las lograban conseguir porque las eps no siempre daban respuestas oportunas. Allí nació mi empresa, creé una aplicación en las que las eps pueden poner su agenda y pacientes pueden pedir sus citas médicas. Todo el proceso es automático, lo cual ha ayudado a la efectividad en el agendamiento de citas. No ha sido fácil, claro que no, pero aquí estoy trabajando duro, esforzándome por cada día ser mejor y por ayudar a tantas personas que lo necesitan”.

Después de un par de preguntas más y de contarle sobre mi vida, salí a mi oficina feliz. Dichosa de ver el progreso de uno de mis compañeros y muy orgullosa de ser Unisabana. Aunque se diga que uno realmente va a aprender es cuando salga de la universidad, la formación se refleja, tenemos en nosotros lo que aprendimos acá, somos también lo que hemos aprendido en ella.

La vida de Juan José y la Laura del futuro, son ejemplos de estudiantes de la Universidad de la Sabana. Quería contar una historia que se asemejara a la realidad. Porque para nadie es mentira que la vida profesional está llena de retos y de eso estamos seguros. Sabemos que

al salir de aquí tendremos que tomar decisiones que cambiarán nuestras vidas. Sabemos que nos vamos a equivocar pero que también acertaremos, que vamos conocer personas que serán claves para nuestro futuro profesional y que la vida apenas comienza. Y yo estoy feliz de haberme preparado para todo ello en el mejor lugar. Yo sé que esta no es la única universidad y que hay muchas otras en Colombia que también tienen un buen nivel. Pero a este punto estoy convencida de que los que estamos aquí en Unisabana, somos los que debíamos estar, este era nuestro lugar correcto, este era el lugar que nos prepararía para ser los profesionales que somos hoy. Unisabana es nuestro lugar, el mejor para nosotros. Y estoy orgullosa y muy agradecida de poder decir que soy egresada de esta casa. Nuestra universidad nos enseñó que la calidad humana es lo más importante. De nada nos sirve ser los más inteligentes, si no nos damos cuenta del valor de las personas. Nuestra universidad nos enseñó a emprender, a no tener miedo y a soñar en grande.

Gracias Universidad de la Sabana y gracias Facultad de Comunicación. Gracias por equiparnos para el futuro. Gracias a Jairo Valderrama, por enseñarme tanto. Gracias a Juan Camilo Hernández, por siempre estar dispuesto a mejorar. Gracias a nuestro decano y a todo el equipo administrativo. Sobre todo, a las secretarias, a las que les sacamos unas que otras canas. Les agradezco de la mejor manera, demostrando que aprendí algo; por eso usé Storytelling al principio del discurso jaja.

Voy a citar con mucho orgullo lo que dice en el video de acreditación por 8 años, que hicimos el año pasado. La Facultad de Comunicación de la Sabana “es el lugar en donde empezamos a construir nuestros sueños, a hacer algo por el país, a ser los ojos, la boca y los oídos de la sociedad. Es un lugar donde aprendemos a tomar riesgos, a salir de la zona cómoda, y…. tener la posibilidad de cambiar la vida de las personas siempre siendo impulsados por la verdad”. Resalto de mi facultad, el equipo de profesores, la gente, y teorías de la comunicación jaja.

Para ilustrarles un poco cómo es el estar en esta facultad, , les cuento una anécdota. Estaba yo como en quinto semestre en uno de esos días de edición horribles en los que uno está llevado por el cansancio y la desesperación. (Para que vean que no todo es color de rosa). Y estaba entrando a las salas de edición buscando a Memo, el resuelvelotodo de nuestra facultad, y lo encontré, pero estaba afanado y lo único que me dijo fue "te amooo, te amo" como usualmente nos dice a todos. Yo me quedé con mi duda, pero feliz jaja. Me arreglaste el día, Memo. Gracias.

Por último, quiero reconocer y honrar a cada uno de los familiares que han dado de su esfuerzo económico y moral para permitir que este día sea posible. En resumidas cuentas, gracias por pagar, por decirnos que sí podíamos, y por darle comida a nuestros amigos cuando íbamos a la casa a hacer trabajos.

La fidelidad de Dios me ha traído hasta aquí y siempre estaré agradecida con Él por haberme permitido estar aquí, por haber conocido personas increíbles y por ser Comunicadora Social y Periodista de la Universidad de la Sabana.