La labor docente, una tarea que nunca termina

Los profesores son trascendentales para nuestra sociedad, pues cumplen una función social clave: formar, enseñar y transmitir un conocimiento. Su labor trae consigo una serie de características que pueden parecer desapercibidas para la mayoría de nosotros: planean las clases, diseñan estrategias de aprendizaje, crean y utilizan múltiples herramientas y materiales, adaptan los contenidos al contexto, hacen un seguimiento continuo y personalizado de cada alumno y, constantemente, están en formación para transformar y mejorar sus prácticas pedagógicas.

Su labor ha tenido modificaciones en la medida en que la sociedad y la familia se han ido transformando. Según Rosa Julia Guzmán, directora del Doctorado en Educación, no es gratuito que poco a poco se le vayan delegando a los profesores aspectos como la formación en valores, la educación sexual, las competencias ciudadanas, entre otros.

Hoy, los profesores estamos retados en cómo conseguimos que otros sujetos accedan al conocimiento socialmente valioso, ese del que somos guardianes y transmisores por excelencia.

“Si bien la escuela debe trabajar en cooperación con las familias, hay aspectos esenciales de la formación de los niños y jóvenes que no solo son un deber, sino un derecho de la familia. Esto ha hecho que muchos profesores se hayan visto abocados a abordar múltiples funciones, tratando de incluir en los planes de estudio lo que antes se entendía que se enseñaba con el ejemplo, dado que la escuela es una instancia de socialización secundaria”, señaló Guzmán.

De acuerdo con Ingrid Anzelin y Juanita Lleras, profesoras de la Facultad de Educación, “Hoy, los profesores estamos retados en cómo conseguimos que otros sujetos accedan al conocimiento socialmente valioso, ese del que somos guardianes y transmisores por excelencia. En otras palabras, no estamos retados en la función social que hemos asumido, sino en cómo la llevamos a cabo en un esquema no presencial”, comentaron.

Para ellas, frente a la coyuntura y la virtualidad existen tres retos principales:

1. El aseguramiento de los aprendizajes previstos y de las comprensiones profundas que estos implican, cuando ya no podemos garantizar la mediación de la presencia física, sobre todo los que están altamente vinculados a escenarios demostrativos, simulados y reales.

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2. La generación y el fortalecimiento de comunidades educativas, como escenarios indispensables para acompañar la disposición de los sujetos para la vida social y la ciudadanía.

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3. La formación integral y trascendente del sujeto.

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Ana Catalina Correa, graduada de la Licenciatura en Pedagogía Infantil, afirma que esta es una oportunidad para reflexionar acerca del quehacer del profesor, arriesgarse a probar nuevas ideas y aprender de los errores. “Como en el aula, en este escenario virtual debemos conocer muy bien a nuestros estudiantes. A pesar de que ellos han crecido en un mundo lleno de tecnología, nunca se habían enfrentado a este tipo de aprendizaje y, por lo tanto, también se están adaptando a esta nueva dinámica”, concluyó.