"Doll therapy":Cuando una muñeca es mucho más que un juguete

"Doll therapy" es un tratamiento complementario sin fármacos para pacientes mayores con demencia.

La demencia es un trastorno mental que afecta la memoria, la personalidad y el raciocinio; además, altera el aspecto ocupacional y la realización de las actividades diarias. Dependiendo de qué tan avanzada esté, los pacientes consumen medicamentos antipsicóticos para reducir la sintomatología. En Colombia, hay más de 216.000 pacientes con este diagnóstico; en el mundo, la cifra sube a 47.000.000 (Llibre Rodríguez y Gutiérrez Herrera, 2014).

Ante este panorama, Carlos Jiménez Baloco, estudiante de la Maestría en Enfermería, tenía claro que quería trabajar para los adultos mayores. Por esta razón, él enfocó sus esfuerzos de investigación en ellos y encontró una terapia aplicada en Estados Unidos y en Europa, la cual, además, se está estudiando en Australia. Sin embargo, sería la primera terapia de este tipo documentada en América Latina: doll therapy (terapia con muñecas).

De la mano de la doctora Alejandra Alvarado García, asesora de tesis, Carlos comenzó el proyecto “Efecto de una intervención en enfermería guiada por la doll therapy en la calidad de vida de los adultos mayores con demencia”. El objetivo del trabajo era identificar si esta terapia mejoraba la calidad de vida de los pacientes con este trastorno. Las dimensiones observadas en la herramienta de medición fueron: interacción social, comunicativa y sintomatológica con respecto al ánimo y el comportamiento del paciente.

Las alianzas académicas permitieron que se conociera el proyecto en la Universidad de Alicante (España). Allí, el doctor Manuel Lillo, profesor que trabaja en la red Palliaré sobre demencia, fue invitado a participar como cotutor de la investigación.

El proyecto se llevó a cabo en dos hogares geriátricos de Medellín y se trabajó con pacientes que fueron habitantes de calle, quienes no contaban con apoyo familiar o consumieron sustancias alucinógenas en el pasado.

Cuando empezó el proceso de aplicación del proyecto, debía considerarse que las muñecas se ajustaran a algunas condiciones (peso, talla, variación en el color de la ropa, diferencias en el color del cabello y tez) para que entre ellos pudieran reconocerlas; sin embargo, ninguna de las ofrecidas por el mercado tenía estas características e importarlas era casi imposible por el valor de cada una.

La señora María Clara de Sánchez, de 86 años, conocida de los investigadores, decidió apoyar el proceso y donó las muñecas. Luego, se inició la terapia y los pacientes empezaron a sentirse identificados con estas. Algunos las consideraban sus bebés y otros las veían como lo que eran: muñecas. Esto les daba empoderamiento, sentían que tenían dominio sobre algo, y los ayudaba a subir su autoestima manifestada en sentimientos de seguridad, tranquilidad y felicidad, de acuerdo con Carlos.

Antes de la terapia, los pacientes no se comunicaban, estaban sentados mirando un punto fijo; otros deambulaban por distintas partes del hogar geriátrico. Durante la terapia, ellos estaban enfocados en una muñeca, hablándole, acariciándola, sonriendo y entablando conversaciones con sus compañeros y con los enfermeros. Este fue uno de los grandes logros que pudieron evidenciarse.

Por otra parte, algunos de ellos expresaban sus sentimientos y necesidades básicas por medio de las muñecas. Por ejemplo: “Enfermera, la niña tiene hambre”; ante esto, ella preguntaba: “¿Te traigo comida a ti también?” y el paciente respondía: “Sí”. Las actividades por parte del cuidador se facilitaban porque los pacientes eran más receptivos al cuidado habitual (cambio de pañal, alimentación, entre otros).

Al respecto, Carlos dice que algunos de ellos habían tenido tendencias recolectoras y que era difícil que las dejaran; pero, por medio de las muñecas, las enfermeras podían decirles: “Señora Juana, bote la basura. Si no lo hace, va a enfermar a la niña” y, enseguida, la persona botaba lo que tenía en la mano.

Doll therapy es un tratamiento complementario a los fármacos. Más adelante, se pretende continuarlo y determinar si contribuye a reducir la ingesta de antipsicóticos en el tratamiento.

Carlos sustentó su proyecto el 22 de febrero. Su esmero, así como el apoyo y la guía constante de la profesora Alejandra fueron claves para que su tesis fuera laureada. “Lo más valioso fue ver sonreír a los pacientes. Esto me inspira a seguir investigando. Sin mi asesora, nada de esto hubiese sido posible. Estoy orgulloso del resultado exitoso en mi presentación”, menciona Carlos.

Referencia

Llibre Rodríguez, J. y Gutiérrez Herrera, R. (2014). Demencias y enfermedad de Alzheimer en América Latina y el Caribe. Recuperado de www.redalyc.org/articulo. oa?id=21431356008.