Reciclar, tarea inaplazable para la sostenibilidad del campus

La Sabana tiene como propósito ser un campus sostenible. Esto lo logra a través de acciones como el reciclaje, tarea en la cual todos los miembros de la comunidad pueden participar mediante la selección adecuada del recipiente donde se deben depositar los residuos. 

Reciclar, tarea inaplazable para la sostenibilidad del campus

En Colombia, el 83% de los residuos sólidos que se generan van a los rellenos sanitarios y tan solo el 17% son recuperados en el proceso de reciclaje según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. En total, el país genera 9.488.204 toneladas de desechos entre los cuales se encuentran materiales como: vidrio, cartón, papel, chatarra y plástico, en su mayoría. Estas cifras han hecho que esa cartera se establezca como meta para el 2020 al reciclar al menos el 20% de las basuras.

Este objetivo responde a una tendencia mundial que en los últimos años ha cobra- do fuerza y obedece a la conciencia sobre el manejo sostenible de los residuos que los seres humanos generamos en la cotidianidad.

“El mundo ha cambiado drásticamente y por décadas la contaminación ha producido grandes estragos en la naturaleza”, sin embargo “la Universidad es consciente de la educación y de la importancia de enfrentarse al desafío de poder reducir su impacto ambiental (lo cual no es tarea fácil)”, afirma Luis Eduardo Díaz, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad.

Hoy, La Sabana cuenta con 53 puntos ecológicos que están constituidos por un juego de tres canecas. Cada una tiene una calcomanía que contiene información

textual y gráfica, la cual indica qué tipo de basura debe ir en ese recipiente; la azul es para plástico, vidrio y latas; la gris es para papel y cartón, y la verde para residuos ordinarios como: material sucio, cáscaras y frutas.

“Las cifras indican que en el mes de septiembre hubo un total de 1,500 bolsas, lo que significa un promedio de 375 bolsas por semana”, dice Leonardo Moya, coordinador Ambiental de la Universidad. El proceso de recolección lo realizan en los edificios las señoras de Servicios Generales que están encargadas del aseo, y en los puntos ecológicos, dos auxiliares que pasan al medio día y al finalizar la tarde con un contenedor para recoger la basura y cambiar las bolsas de colores. Las talegas van a parar a un Centro de Acopio, que está ubicado cerca a la portería de la Universidad y conduce al puente peatonal de Centro Chía. Allí, Esteban Pantoja, un auxiliar que lleva trabajando 21 años en la Universidad, es el encargado de abrir cada una de estas bolsas y separar el material que contiene cada una. 

Este proceso se lleva a cabo con eficiencia en La Sabana. Sin embargo, el proceso sería aún más positivo si cada uno de los miembros de la comunidad universitaria fuera consciente de cuál es el lugar correcto para cada residuo, pues así se lograría acumular más toneladas de reciclaje.

¿Cuáles son los beneficios de reciclar?

Además de los evidentes beneficios ambientales que trae el reciclaje, en el 2016 la Universidad recolectó cerca de $13 millones 682 mil pesos por conceptos de venta del material que se pudo reutilizar; dinero que se destinó a Misión Sabana.

“El reciclaje es una práctica individual y se debe convertir en uno de nuestros hábitos. Reciclar no es un favor que yo le hago al otro, es una obligación y un compromiso con el ambiente, ya que la conversión de los materiales utilizados en materias primas sirve para fabricar nuevos productos que contribuyen en reducir el volumen de los residuos sólidos”, afirma Luis Eduardo Díaz.

“El fin último de la Universidad es ser un campus sostenible y esto tiene que ver con la disminución de los residuos. Además, lo anterior, tiene una incidencia en el impacto ambiental que genera La Sabana. Si nosotros llevamos menos cantidad de bolsas al relleno sanitario, eso va a hablar bien de la gestión ambiental de la Universidad”.

Por su parte, el profesor Díaz afirma: “La protección del medio ambiente es responsabilidad de todos y por ello debemos trabajar en conjunto, aunque se parte del ejemplo individual. Cada uno de nosotros, desde nuestra cotidianidad, podemos aportar en la protección del medio ambiente”.