La atención a la primera infancia y adolescencia: un reto para el desarrollo sostenible de Sabana Centro

De acuerdo con el informe “Primera Infancia Cómo Vamos” de la Red de Ciudades Cómo Vamos, el bienestar en la primera infancia es el proceso a través del cual el niño o la niña ve cumplidos los derechos de los cuales es titular en el presente.

Según el Informe de Calidad de Vida del Observatorio Regional Sabana Centro Cómo Vamos 2014-2015, uno de los grandes desafíos de la región está relacionado con la priorización en la atención a la primera infancia y la población adolescente, en razón a las diferentes problemáticas que enfrenta este grupo poblacional, dentro de las que se encuentran la violencia intrafamiliar, el suicidio y los embarazos a temprana edad, por mencionar solo algunos factores. Trabajar aunadamente entre los diferentes actores de la región es una premisa fundamental para alcanzar los imperativos y metas que la nueva agenda internacional para el desarrollo ha definido no solo para el país, sino también para las regiones y los municipios, y de manera particular para las poblaciones que presentan un mayor nivel de vulnerabilidad. 

De acuerdo con el informe “Primera Infancia Cómo Vamos” de la Red de Ciudades Cómo Vamos, el bienestar en la primera infancia es el proceso a través del cual el niño o la niña ve cumplidos los derechos de los cuales es titular en el presente, goza de igualdad de oportunidades para alcanzar su máximo potencial y vive en condiciones que le permiten alcanzar resultados positivos en clave de desarrollo en la medida que le garantizan sus derechos de forma vitalicia. Este proceso no está asegurado, ni se produce automáticamente, sino que es producto de diversas interacciones a través del tiempo entre el niño o la niña, su familia, el contexto de la comunidad a la que pertenece y el Estado. En síntesis, el bienestar se refiere a las garantías que, desde el Estado, la familia y la sociedad, se brindan para asegurar la ciudadanía infantil.

“Es necesario que se reconozcan los determinantes sociales de la salud de los menores, que van más allá de los diagnósticos médicos y el tratamiento de las enfermedades”.

Sabana Centro un total de 94 muertes en menores de un año, las cuales se debieron a diversos factores tales como malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas (afecciones originadas en el periodo perinatal), y la sepsis bacteriana del recién nacido; causas que pudieron ser prevenidas y en las que las diferencias socioeconómicas y ambientales, la falta de urgentes y necesarias intervenciones en salud pública, y el deficiente acceso a los servicios de salud, fueron factores que contribuyeron al incremento en la muertes registradas para este periodo.

De acuerdo con Erwin Hernández, investigador de la Universidad de La Sabana, especialista en salud pública: “Es necesario que, desde los profesionales de la salud, las administraciones municipales, los cuidadores de primera infancia y los padres de familia, se reconozcan los determinantes sociales de la salud de los menores, que van más allá de los diagnósticos médicos y el tratamiento de las enfermedades. Las redes de apoyo sociales y familiares, la educación inicial, la importancia del juego, los derechos de los niños, las condiciones de la vivienda, incentivar la lectura, cuidar y amar, entre otros, son componentes esenciales para el buen desarrollo de esta etapa vital, en la cual se construyen las competencias necesarias para alcanzar la vida adulta”. Otros aspectos en los que se requiere un importante esfuerzo son los embarazos en jóvenes y el incremento de los casos de suicidio en la región. Durante los años 2014 y 2015 se registraron 44 embarazos de niñas entre 10 y 14 años, mientras que en mujeres entre 15 y 19 años de edad la cifra asciende a 2.415 nacimientos registrados, la cual en términos de la tasa por cada 1.000 mujeres supera en cinco puntos a la tasa de la capital de la República. Igualmente, en el mismo periodo, se presentaron 32 muertes por suicidio, lo que lo ubica como la tercera causa de muerte violenta en la Provincia, donde la población entre los 15 y 24 años fue la principal víctima con un 40% de los casos.

Por último, encontramos las cifras relacionadas con la violencia intrafamiliar, cuyas tasas presentaron un 18% de casos de violencia contra niños, niñas y adolescentes; estos ocurrieron mayoritariamente en los municipios de Zipaquirá, Nemocón y Cogua, y afectaron principalmente a las mujeres.

El director del Observatorio Sabana Centro Cómo Vamos, Juan Carlos Camelo, afirma: “La región tiene una importante tarea por hacer en esta materia, y esta requiere de la participación de todos los actores involucrados; proceso en que la academia cumple un papel fundamental a la hora de ahondar en el entendimiento de las problemáticas a través de la investigación y de participar activamente en la formulación de alternativas que ayuden a revertir estas situaciones en el territorio”.