ACV: Cuatro horas y media para salvar la vida

ACV atención en la Clínica Universidad de La Sabana

Casos exitosos de pacientes con ACV

¿Qué es ACV?

Un ataque cerebrovascular es la obstrucción del flujo sanguíneo cerebral ocasionando la falta de la circulación de oxígeno por el cerebro, produciendo la muerte de algunas neuronas.

En la Clínica por cada 100 mil pacientes se presentan 80 ataques cerebrovasculares, de los cuales en promedio son personas de 72 años y son hombres y mujeres en la misma proporción. De estas personas el 40% fueron atendidas del ‘periodo de ventana’ (4 horas y media desde el ataque).

Los factores que pueden desencadenar un ataque cerebro vascular son hipertensión arterial, diabetes, alteraciones en el colesterol y triglicéridos, el tabaquismo, sedentarismo y la presencia de arritmias cardiacas. De los pacientes atendidos en la Clínica, 63% sufrían de hipertensión, 13% de fibrilación auricular y 21% de diabetes.

Cada minuto muere 1.9 millones de neuronas durante un ataque cerebro vascular, ACV, identifique los síntomas y actué rápidamente.

Signos de alarma

Si usted identifica estos signos de alarma llame inmediatamente para la solicitud de una ambulancia o acérquese a un servicio de urgencias:

  • Hablar enredado.
  • Imposibilidad para hablar.
  • Desviación de la boca hacia un lado.
  • Parálisis de la cara.
  • Debilidad y adormecimiento en medio lado del cuerpo (Brazo, pierna o ambos).
  • Vértigo o mareo de inicio repentino.
  • Limitación para caminar o pérdida del equilibrio.
  • Pérdida súbita de la visión.
  • Visión doble de forma súbita.
  • Desmayo súbito sin recuperación de la conciencia.

El tiempo es cerebro, por cada minuto que el cerebro pase sin oxígeno se muere cierto número de neuronas y puede ser irreparable. Existe un tratamiento, la trombolisis, que puede recuperar el flujo sanguíneo cerebral si se acude dentro de las 4,5 horas después de presentarse el ataque cerebro vascular.

Prevención

Para prevenir un ACV, se recomienda llevar un estilo de vida saludable: una alimentación balanceada con proteínas y verduras, evitar el consumo de azúcar y carbohidratos en exceso, controlar la tensión arterial, tener adecuados niveles de glicemia, practicar ejercicio regularmente 3 o 4 veces por semana y evitar el cigarrillo.

Investigación y generación de conocimiento

La Clínica Universidad de La Sabana, con el apoyo logístico y administrativo por parte de Visión OTRI y bajo el modelo Campus biomédico con la facultad de Medicina, realizó el primer congreso de ACV y Neurorehabilitación. 

El congreso a través de 18 conferencistas permitieron a 380 asistentes presenciales y hasta 1020 personas que dieron clic en el enlace del streaming, el desarrollo de las habilidades de identificación y diagnóstico temprano, tratamiento oportuno con el objetivo de disminuir en Colombia la proporción de pacientes con secuelas neurológicas y prevenir nuevos episodios.

Participaron 380 asistentes presenciales y hasta 1020 personas
Pie de foto: Participaron 380 asistentes presenciales y hasta 1020 personas que dieron clic en el enlace del streaming.

Para el doctor Juan Guillermo Ortiz, Director de la Clínica, este congreso es el primer alcance para poder generar espacios de interacción interinstucionales con el fin de diseñar una red de atención del paciente con ataque cerebro vascular que permita la atención oportuna del paciente por toda la región.

Apoyando este objetivo se contó con la participación de congresistas internacionales como Javier Marta, jefe de la Unidad de Ictus de Servicio de Neurología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España quien explicó la red de atención para pacientes con ACV “en España desarrollamos un red de hospitales permitiendo priorizar y remitir a los pacientes con ACV y en qué casos realizar telestroke (telemedicina), reduciendo el tiempo de gestión administrativa y realizando el tratamiento en el tiempo oportuno”, mencionó el Dr. Marta.


Código ACV

En búsqueda de poder ofrecer un tratamiento oportuno a estas personas la Clínica diseño e implemento un código ACV en el servicio de urgencias con el fin de activarlo cuando se identifique un paciente con síntomas de un ataque cerebrovascular y así poder priorizar su atención y realizar el tratamiento en el menor tiempo posible. 

El pasado 9 de noviembre el director del Stroke Center del Johns Hopkins, Victor Urrutia conoció la ruta de atención al paciente con ataque cerebro vascular junto a dos enfermeras del Johns Hopkins Hospital y dos neurólogos de la Fundación Santa Fé, Hernán Bayona y Carlos Martínez. 

Asimismo, la Clínica tiene una alianza establecida con la Fundación Santa Fé; a partir de la cual buscan articular la atención de los pacientes con ACV. “Cuando llega un paciente a Urgencias, se activa el código, se realiza el tratamiento y, si lo requiere, se remite de forma directa a la Fundación Santa Fé, donde recibe un tratamiento intra-arterial”, explica el doctor Betancourt. Esta es la primera alianza de este tipo en Bogotá permitiendo la comunicación entre especialistas y garantizando una mejor atención. Esta es la primera unión de este tipo en Bogotá, puesto que permite la comunicación efectiva entre especialistas y le garantiza al paciente una mejor atención.

Código ACV
Pie de foto: Cuando se identifica al paciente se activa priorizando su atención y realizando un tratamiento en el menor tiempo posible.

Modelo interdisciplinario, donde el paciente es visto por diferentes áreas
Modelo interdisciplinario, donde el paciente es visto por diferentes áreas: médicas (Fisiatría, Neurología, Neurocirugía, Neuropediatría, Pediatría y/u Ortopedia, entre otras), terapéuticas, de salud mental y de enfermería, las cuales tienen comunicación directa y constante durante todas las fases del proceso.

Tratamiento de las secuelas del ACV

Las personas que sufren de un ACV pueden tener trastornos motores, de lenguaje, cognoscitivos y emocionales, que afectan sus roles social, personal y laboral. La Clínica cuenta con el Proceso Interdisciplinario de Rehabilitación PIR® que permite la recuperación de estos pacientes. El 30 % de pacientes del servicio de rehabilitación presentan esta enfermedad, tienen un proceso de rehabilitación de 5 meses con una intensidad que varía según cada caso, que puede ser alrededor de 5 horas diarias, de 3 a 5 días a la semana.

El proceso de atención comienza con la atención por parte el médico fisiatra quien evalúa al paciente y si considera que es candidato para el PIR®, ordena la junta de evaluación, donde cada una de las disciplinas médicas y terapéuticas lo evalúan e identifican el diagnóstico, el pronóstico, el horario del primer mes y la duración - en meses- del PIR®, para cada uno de los pacientes de forma personalizada. 

Mensualmente se realiza una junta de revaloración para realizar seguimiento a las evolución de cada paciente y definir nuevo manejo si se requiere. Al terminar el proceso los pacientes salen con una valoración superior a 95 en la escala de FIM (Functional Independence Measure: Medida de la independencia funcional), con una mejoría en promedio de 14 puntos.


Testimonios

Carlos Messier, paciente del Proceso Interdisciplinario de Rehabilitación
Pie de foto: Carlos Messier, paciente del Proceso Interdisciplinario de Rehabilitación junto a su esposa Paola Villegas.
Del colegio a la Rehabilitación Integral
Pie de foto: Gennifer Laverde Navarro, pacientes del Proceso Interdisciplinario de Rehabilitación, junto a su madre Olivia Navarro Díaz.

El sueño que nace tras la rehabilitación

Carlos Messier desde los 12 años veía los aviones desde su ventana y soñaba con poder volar algún día. Al terminar los años de colegio no pudo empezar de inmediato una carrera; pero más tarde estudió y se graduó de ingeniería aeronáutica. Luego, ejerció esta actividad hasta que pudo pagar la carrera de piloto y, tras 11 meses de cursarla, empezó a volar y no dejó de hacerlo por cinco años en una aerolínea de Colombia con rutas nacionales e internacionales; hasta que el 4 abril del 2016 sufrió un ataque cerebro vascular isquémico. “Llegué a la casa y lo encontré tirado en el piso. Cuando lo llevamos a la clínica y, después de todos los exámenes que le practicaron, descubrieron que era un ACV isquémico”, recuerda Paola Villegas, su esposa.

El ACV es la segunda causa de muerte después de la enfermedad isquémica del corazón y la tercera causante de años de vida que transcurren con discapacidad en el mundo. También se asocia en forma directa a aproximadamente 6.2 millones de muertes anuales ?el 10.6% de la mortalidad mundial? según la “Guía de práctica clínica para el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación del episodio agudo del ataque cerebro vascular isquémico en población mayor de 18 años” del Ministerio de Salud.

En la Clínica Universidad de La Sabana, el 45% de los pacientes del Proceso Interdisciplinario de Rehabilitación (PIR®) se encuentra en situación de discapacidad por ataque cerebro vascular.

Carlos Messier ingresó el 17 de mayo del 2016 al PIR®. “Él entró en silla de ruedas y no caminaba; si acaso, daba unos pasitos, acompañado por otra persona. No hablaba, no leía, no escribía. El pronóstico era bastante complicado. Después de un año y de todo el esfuerzo en las terapias, ya es una persona casi independiente. Puede hacer sus tareas como antes”, recuerda Paola. Por su parte, Carlos cuenta: “He mejorado tanto los movimientos de la mano, la cara y de la pierna, así como mi expresión oral y mi capacidad cognitiva; he mejorado más de lo que he esperado”.

Tras una exitosa rehabilitación, Carlos tiene un nuevo sueño: crear su propio simulador de vuelo. “En diciembre, viajaremos a Cali; voy a crear un simulador de vuelo que permita entrenar a pilotos sobre cómo afrontar las fallas”, comenta Carlos.

Carlos concluye: “Me siento muy agradecido con la Clínica y con cada uno de los profesionales que me han atendido. El PIR® ha sido fundamental para mi recuperación”.

Del colegio a la rehabilitación integral

Gennifer Laverde Navarro, una joven de 17 años, cambio sus clases en el colegio, sus trabajos los fines de semana y el tiempo con sus amigos, por su rehabilitación diaria en la Clínica Universidad de La Sabana tras sufrir una parálisis del costado derecho de su cuerpo a causa de un Ataque Cerebro Vascular. “

Un día estaba saliendo del colegio, llegué a mi casa, fui al baño y de repente el brazo y el pie se durmieron, la cara también, me llevaron al hospital y me desmayé”, recuerda Gennifer. Fue traslada a una Clínica en Bogotá donde pasó varios días en la Unidad de Cuidados Intensivos, tras salir de esa Institución Gennifer entró al Proceso Interdisciplinario de Rehabilitación de la Clínica Universidad de La Sabana.

“Cuando llegó a la Clínica no podía movilizarse por sus propios medios y debía usar silla de ruedas, no podía comer por sí sola, no podía comunicarse adecuadamente. Ella prácticamente no decía muchas palabras se limitaba a un “sí, no, bueno”, de ahí no, no pasaba”, recuerda Olivia Navarro Díaz .

Ya después de seis meses en el PIR® se evidencia grandes avances “En este momento ella camina por sí sola sin dificultad, ya logra comunicarse y lo más importante es que le gusta venir a la Clínica, se levanta feliz, viene feliz, todo el tiempo está feliz acá y realmente en este momento ella es feliz”, agrega Olivia Navarro Díaz.

Gennifer a pesar de que no pudo cursar completo el grado 11, fue autorizada para graduarse simbólicamente junto a sus compañeros del colegio y pudo compartir por un día nuevamente con sus amigos.