977 rostros volvieron a sonreír en Gachancipá

En su más reciente jornada, realizada en la Institución Educativa Presbítero Carlos Garavito, Misión Sabana ofreció servicios de salud infantil, odontología, enfermería, fisioterapia y asesoría jurídica.

295 voluntarios trabajaron para hacer posible Misión Sabana, la jornada de voluntariado más grande de la Universidad. Esta vez, Gachancipá fue el lugar elegido para que 977 personas recibieran distintos servicios y disfrutaran una mañana de juegos para niños y presentaciones musicales.

El acercamiento previo que se realizó con la Alcaldía del municipio permitió que familias en condiciones de vulnerabilidad y de escasos recursos, personas con discapacidad y adultos mayores participaran en la jornada.

El sábado 22 de abril nuestros voluntarios madrugaron para dejar listos los detalles que harían de esta jornada un día al estilo Sabana. Además de organizar la logística en el sitio, ubicar las donacio- nes dentro del camión, pegar letreros y clasi car ropa, los voluntarios pintaron la fachada de la Institución Educativa Presbítero Carlos Garavito, donde recibirían a las familias.

El domingo 23 de abril, a las 6:30 a. m., las rutas empezaron a recoger a los primeros voluntarios. Las puertas se abrieron a las 8:30 a. m. y los 295 voluntarios estaban listos para atender a las 977 personas que asistieron.

Fueron varios los servicios que se llevaron para beneficiar a las familias: el servicio de Orientación en Salud y Promoción de la Salud Infantil atendió a pacientes con discapacidad; el de Enfermería y Fisioterapia monitoreó a la población en aspectos como talla y peso; el de Odontología, con la participación especial de estudiantes de la Universidad Nacional, realizó 34 consultas. Además, el Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas brindó talleres y consultas de asesoría personal y familiar, actividades que fueron lideradas por el Instituto de La Familia.

“La jornada del 23 de abril se resume en un profundo agradecimiento, el cual debemos extender a la Dirección de Alimentos y Bebidas, a la Dirección de Desarrollo Humano, a las universidades participantes y al Banco de Alimentos de Bogotá”, puntualiza Camila Rodríguez, coordinadora de Solidaridad Universitaria.