Historia de vida

Todas estas circunstancias científicas, sociales e individuales comprometen al individuo y  a las sociedades con la bioética tanto en sus decisiones profesionales e incluso políticas,  como en aquellas que lo interpelan en su vida diaria. Ser ciudadanos del siglo XXI sitúa al ser humano en una condición de decidir y evaluar el impacto de sus acciones sobre otros seres humanos, sobre el medio ambiente y sobre las generaciones futuras.

La aplicación de la bioética a estas dimensiones exige siempre un análisis profundo y cuidadoso que no siempre está exento de controversia. Dado que todo ser humano se considera un sujeto moral que interpreta sus acciones y las de otros, en el plano personal y en aquellas que tienen relación con la ciencia y la investigación, todos estos análisis requieren de una mirada interdisciplinar que permita evaluar los hechos y el impacto de los mismos en la persona, la sociedad y el medio ambiente.

¿Qué tiene que decir la academia al respecto? El grupo Kherion toma su nombre del famoso dios griego, hijo de Cronos y maestro de Aquiles, quien enseñó la ciencia y la ética. Así mismo, el grupo de investigación en Bioética de la Universidad de La Sabana intenta fusionar el saber médico científico con el saber ético, de forma que se puedan adelantar investigaciones científicas dentro de un marco bioético respetuoso de la persona humana y de su dignidad.

El término ‘bioética’ fue acuñado hacia la década de los años setenta del siglo XX por el oncólogo holandés V.R. Potter, quien quiso referirse a una nueva disciplina que pudiera articular el saber científico con el humanístico.

La bioética está en las reflexiones cotidianas

Son cuatro las líneas de investigación que trabaja este grupo, siendo la bioética clínica la de mayor tradición, por una razón muy simple: el grupo nace en el seno del departamento de bioética de la facultad de medicina analizando principalmente los problemas bioéticos que suscita la aplicación de la tecnología en la ciencia contemporánea. Desde entonces, 1998, muchos de sus trabajos han sido publicados en la revista científica llamada Persona y bioética que se ha consolidado a través del tiempo, al igual que los espacios para la formación de bioeticistas sabaneros: desde 2005 ofrece la Especialización en Bioética, programa en el que se han graduado profesionales de diversas áreas como el derecho, la educación, la filosofía y la medicina. En 2014 abre la maestría en bioética, cuyos docentes forman parte del grupo Kheiron e investigan hoy en día en las otras tres líneas de investigación: Fundamentación bioética, Bioética y educación, y Tecnología, biojurídica y derechos humanos.

Médicos de diferentes especialidades y enfermeras, biólogos y abogados han conformado este grupo interdisciplinario porque así lo exige su objeto de estudio. Y aunque en bioética no hay últimas palabras, sí busca puntos de consenso para entrar en diálogo y reconocer los diferentes enfoques con que cada área de la ciencia y de la tecnología aporta al debate de temas éticos de la vida misma.

Por ejemplo en el tema del cuidado paliativo y de la eutanasia, Kheiron ha asesorado a los legisladores colombianos. La posición de los investigadores se resume en la siguiente afirmación: es necesario respetar la vida humana en todas sus etapas, desde el embrión, las personas con discapacidad mental, hasta adultos mayores en estado terminal.

Kheiron, preocupado por las injusticias que vive la infancia por ser objeto de abusos como su explotación para el trabajo, la esclavitud, el abuso sexual y el tráfico infantil en general, tiene también clara la responsabilidad de la bioética para con la infancia, incluso por el solo hecho de tener derecho al estudio, -cerca de 120 millones de niños en edad escolar primaria no van a la escuela, según UNICEF-, a la alimentación, -más de 150 millones de niños de los países en desarrollo padecen desnutrición-, a tener una familia. La situación sigue siendo dramática, dice el líder del grupo, el médico, filósofo y bioeticista Pedro José Sarmiento, razón por la cual debe ser objeto de continuas investigaciones para la protección de la infancia, y de acciones concretas “tales como un sistema fiscal orientado a su protección y desarrollo, así como la atención médica obligatoria y la prevención de factores de riesgo de enfermedad o maltrato mediante la educación en escuelas de padres”, de acuerdo con los resultados de uno de sus artículos titulado Bioética e infancia: compromiso ético con el futuro.

La violencia, por su parte, considerada como un problema de salud pública, puede ser prevenible y susceptible de intervenir positivamente con inversión social, si se enfoca principalmente hacia la población más vulnerable que es la que más sufre las consecuencias de los actos violentos. Esta es una de las propuestas del grupo Kheiron, lo que lleva al tema de la tolerancia y de la inclusión social, que pasa además por una reflexión que inicia con la semántica y continúa con propuestas de políticas públicas: quienes anteriormente eran denominados como minusválidos, discapacitados, o personas con discapacidades, ahora es necesario que sean comprendidas e incluidas en la sociedad como personas con diversidad funcional, es decir, que tienen condiciones genéticas o funcionales diferentes, lo cual implica considerarlas como iguales y con idénticos derechos. En este tema hay logros en las legislaciones de nivel mundial y nacional.

Y finalmente, que un grupo de bioeticistas reflexione sobre el planeta no sorprende como si lo hizo la reciente encíclica del Papa Francisco titulada Ludato Si (Alabado Sea / mayo 2015) en la que hace un llamado “para proteger nuestra casa común… en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral” para el planeta. ¿Tema de bioética? Por supuesto que sí. “En el escenario ambiental urge poder establecer parámetros de conducta y directrices en la legislación en relación con medidas que se deben adoptar a partir de normativas gubernamentales y de las empresas para poder controlar los problemas ambientales que hoy en día tenemos”, explica Sarmiento.

La educación es la clave de la bioética

Todos los énfasis en los que trabaja Kheiron –clínico, ambiental, social, político, entre otros- conducen a la importancia de la educación en bioética, una educación inclusiva, innovadora y de largo plazo, ‘desde la cuna hasta la tumba’ como diría García Márquez, que transforme la forma como se relacionan las personas para ser consideradas como iguales, “en el marco del respeto hacia ellas y a sus derechos, desde el momento de la concepción hasta su muerte, así como el respeto a las generaciones futuras y la protección del medio ambiente”, continúa el líder del grupo.

El aporte de Kheiron en estas discusiones cotidianas pero con un gran peso en la profundidad de sus análisis se reflejan en la consolidación de comités bioéticos clínicos asistenciales y de investigación con talento humano capacitado para el ejercicio, la práctica y la investigación en bioética en instituciones públicas y privadas de diferentes ciudades colombianas que actualmente empiezan a trabajar como grupos de reflexión, investigación y acción en sus actividades ordinarias.

La visión del grupo Kheiron Bioética Unisabana es en últimas promover “el respeto incondicionado a la dignidad personal y el valor inconmensurable de la persona humana como parte de la sociedad; el reconocimiento de la familia como el eje esencial del desarrollo personal y social y cultivar entre sus investigadores estas convicciones como principios racionales fundamentales y universales, para el trabajo investigativo y el ejercicio práctico de la bioética en todos los ambientes humanos, sociales y ambientales”.