Misión Sabana 2017-2 Cogua 

¡Servir, servir, servir!

La Misión Sabana del segundo semestre del 2017 fue una actividad en comunidad: participaron 634 estudiantes voluntarios y 60 empleados de la Universidad, se entregaron 417 mercados, se beneficiaron 500 familias en situación vulnerable, se atendieron 1.000 personas en la brigada, se involucraron tres universidades, se recaudaron $624 mil para hacer la jornada cada vez más autosostenible, se ofrecieron 15 actividades de salud y entretenimiento, participaron cuatro grupos representativos de la Universidad y, por primera vez, esta actividad llegó a Cogua, uno de los 11 municipios que integran la provincia Sabana Centro, la zona de influencia de nuestra Institución. 

Esta actividad fue “una de las mejores”, según Camila Rodríguez, la coordinadora de Solidaridad, puesto que “tradicionalmente se invitan a 300 familias y, en esta oportunidad, se beneficiaron al menos a 500 del municipio de Cogua”, añadió. Los beneficiados participaron de las actividades organizadas en las instalaciones del Colegio Cooperativo de Cogua, situado en el costado oriental de la vía principal de acceso al municipio. 

Una de aquellas fue la del ropero. Alfredo Quiroga, un adulto mayor que por primera vez asistió a una Misión Sabana, tenía un propósito: encontrar una camisa de manga larga, “formalita y ojalá blanca” para combinarla “con un traje de rayas elegante”. Lo logró. Duró casi 20 minutos buscándola en el ropero, un aula del colegio adecuada con mostradores de madera y acero que contenían toda la ropa que las personas donaron. 

Allí la ropa se comercializaba entre los $500 y $3 mil. Aunque, al cierre de la actividad a la una de la tarde y al mejor estilo de un outlet, hubo una maratón en la que se permitía durante cinco minutos agarrar una cantidad ilimitada de prendas en las manos para adquirirlas solo por $2 mil. Tras cuatro horas de ventas continuas, allí se recaudaron $624 mil “que servirán para cubrir los gastos básicos de la Misión, y también se ahorrará una parte para futuras actividades de solidaridad”, explicó Camila Rodríguez.

Por la comunidad

A Ana Dolores Suárez, una mujer de estatura media, tez trigueña y acompañada de su hijo menor de edad, le pareció “una maravilla” Misión Sabana. “Me alegra que hayan venido a Cogua y que hayan traído estudiantes para que atiendan a la comunidad”, dijo, mientras esperaba en un pupitre de madera a que atendieran en el aula de odontología a su primogénito, quien “tenía un diente flojo”. Si bien en la Universidad no se ofrece esta especialidad médica como pregrado, la actividad fue posible graciasa la colaboración de los estudiantes de Odontología de la Universidad Nacional de Colombia. Esta clase de alianza se replicó con la Universidad de La Salle que ofreció su apoyo en el área de optometría. Además, hubo servicio de peluquería dirigido por la Academia de Belleza de Chía y un taller de finanzas personales y familiares apoyado por estudiantes del SENA.

Sumado a estas sinergias, hubo profesores, estudiantes, administrativos y graduados de La Sabana. Uno de ellos fue David Polanía, quien se graduó de dos programas: Ingeniería Industrial y Administración de Mercadeo y Logística. “Aunque ya salí de La Sabana, sigo entrenando con el equipo de capoeira. Me invitaron a Misión Sabana y acepté porque me encanta promover el deporte”, añadió Polanía

Estos trabajos también fueron apoyados por empleados de la Clínica Universidad de La Sabana y del Inalde Business School. Sin duda, el trabajo lo facilitaron los 634 estudiantes voluntarios que enri- quecieron Misión Sabana. “De los 634, 54 apoyaron la fase preliminar de empacar los mercados; 128 se ocuparon de la logística en Cogua el sábado 21; y 453 apoyaron la jornada del domingo 22 de octubre”, precisó Camila Rodríguez, la coordinadora de Solidaridad de Bienestar.

“Estos eventos son un motivo más para sentirse orgulloso de nuestra Universidad”. 

El espíritu de servicio trascendió fronteras. Dos becarios asiáticos del programa de intercambio cultural y estatal Focalae, quienes aprenden español en La Sabana, asistieron también a Cogua: San, de 33 años, oriundo de Camboya; y Eunji Kim, proveniente de Seúl (Corea del Sur). “Me gusta ayudar a la gente. Participar en Misión Sabana me ayuda también a conocer más a fondo a los colombianos”, agregó esta voluntaria. 

Si bien todas las unidades administrativas, académicas y de servicio aportaron y donaron a Misión Sabana, la Facultad de Psicología —la cual cumple 30 años de servicios este año— organizó una campaña detallada de recolección para que sus integrantes trajeran cajas de gelatina. Con base a esa directriz, la Facultad de Ingeniería también se concentró en una campaña: la donación de juguetes para niños.

Prioridad: la gente

Álvaro Nieto, un hombre de aproximadamente 60 años, pelo entrecano y ataviado con una chaqueta impermeable negra, estaba de pie en el patio central del colegio. Esperaba que se ordenara la fila para reclamar mercados. “Misión Sabana es una actividad muy buena porque ayuda a la gente olvidada”, dijo. 

Cerca de él, estaba Florentino Cruz, uno de los pocos adultos mayores vestidos de ruana y sombre- ro. Para él, “lo más importante fue venir a la Santa Misa” realizada en el auditorio del colegio. Ayudar a estas personas era la verdadera misión, puesto que, como lo dijo uno de los profesores de cursos libres de Bienestar, Fernando Rodríguez, “siempre es bueno salir de la academia y ayudar a la gente. Al final, uno queda reconfortado”, expresó. 

Esa misma sensación la sintió Laura Portella, estudiante de tercer semestre de Administración de Mercadeo y Logística, quien asistió con el grupo representativo Fusión a cantar música colombiana. “Estos eventos son un motivo más para sentirse orgulloso de nuestra Universidad”, dijo esta estudiante que, en su repertorio, cantó “Eres” de Café Tacvba; “Cedro” de Adriana Lucía y “Quiero cantarte” de Herencia Timbiquí, entre otras. 

Ese trabajo lo respaldó otra estudiante: Juliana Jiménez, quien cursa sexto semestre de Comunicación Social y Periodismo y es una de las 1.400 beneficiarias de Ser Pilo que acoge La Sabana. “Con el grupo representativo Ancestros hoy bailamos música andina, del Caribe y de los Llanos. Me encanta ver cómo sonríe la gente cuando nos ve bailar”, agregó.

“Siempre es bueno salir de la academia y ayudar a la gente. Al final, uno queda reconfortado"

Misión Sabana Cogua,Bienestar Universitario
Misión Sabana Cogua,Bienestar Universitario