Intimidad, ¡territorio tuyo!

En el mundo de hoy, los avances tecnológicos han generado en los jóvenes toda una revolución, especialmente en todo aquello relacionado con las redes sociales, donde cada vez con mayor desparpajo se está poniendo a disposición de todos uno de los mayores tesoros del ser humano: su intimidad.

En el mundo de hoy, los avances tecnológicos han generado en los jóvenes toda una revolución, especialmente en todo aquello relacionado con las redes sociales, donde cada vez con mayor desparpajo se está poniendo a disposición de todos uno de los mayores tesoros del ser humano: su intimidad.

La intimidad es un distintivo de la persona; es el sello que la hace única e irrepetible sobre la tierra. Es todo ese mundo interior que solo ella conoce (si así lo quiere); al que solo ella tiene acceso y que no es visible para nadie desde afuera.

Hace parte de la intimidad personal todo lo referente a la persona en sí misma; su conciencia, su libertad personal, sus sueños, pensamientos, deseos, miedos, anhelos, intenciones, vivencias, sentimientos, etc., sobre los cuales tiene la potestad de decidir cómo, dónde, cuándo y en qué medida transmitir.

Pero, entonces… ¿Qué tanto debes compartir de tu intimidad?

Ante esta pregunta, es importante pensar que lo íntimo se confía a quienes están en tu nivel de intimidad, según Yepes Stork. Son los diferentes tipos de relaciones los que determinan los distintos grados de intimidad y la interacción entre las personas. Por ejemplo, con la familia compartimos los momentos de enfermedad, el manejo de las finanzas, los problemas internos y todas aquellas vivencias que nutren el día a día, y que distinguen a una familia de las demás.

A las personas que “en verdad” consideramos amigas, les confiamos también algunas cosas. Tal vez más de lo que mostraríamos a cualquier desconocido, pero menos de lo que compartimos en la intimidad familiar.

El recibir o compartir información en redes sociales se ha convertido en una tendencia que está muy de moda y que hace parte de la cultura actual. Esta dinámica empieza a representar un alto riesgo, en la medida en que se publican fotos o datos que exponen públicamente la intimidad personal y familiar.

Una persona que se valora a sí misma sabe con certeza que su intimidad no tiene precio; por lo tanto la protege del mundo exterior. Para proteger la intimidad, existen dos virtudes que se educan desde los primeros años de vida y que le permiten a la persona entender el sentido de lo bueno y lo malo (crear una conciencia moral) y llevarla a reconocer el valor del buen actuar y a proteger su propia intimidad. Estas virtudes son la vergüenza y el pudor.

Según Kaufman, la vergüenza es el sentimiento espontáneo que tiene una persona cuando percibe en ella algo intrínsecamente malo. Por su parte, el pudor es el que hace querer resguardar lo propio, lo más íntimo de la persona.

Cuando se cultivan en los niños estas virtudes, se está inculcando el amor propio, una sana autoestima y el autogobierno de sí mismos, que tanto queremos los padres de familia para ellos, logrando reconocer el tesoro que representa proteger su propia intimidad.

A continuación, algunos consejos sobre el manejo de la intimidad:

1) Fíjate muy bien a quién le confías tus cosas. No todos respetan y valoran este acto. Procura conocer mejor a las personas antes de compartir tu intimidad.

2) Cuando alguien te abra su corazón y te cuente su intimidad, muéstrate respetuoso y prudente.

3) Ten cuidado con lo que publicas en redes sociales. Recuerda que las fotos y la información que compartas pueden ser irrecuperables.

4) Deja para la intimidad familiar únicamente los problemas o las situaciones internas, que solo te conciernen a ti y a tus seres queridos.

5) No publiques tu dirección, teléfonos de contacto, sitio de trabajo o de estudio, ni fotos de tus pertenencias; podrían generar extorsiones o secuestros.

6) No publiques en redes sociales ni compartas por medios o dispositivos electrónicos fotos en ropa interior, o desnudos; este hecho podría prestarse para la manipulación de las fotos por parte de personas malintencionadas.

Tu intimidad te pertenece, ¡cuídala!