La realidad virtual llegó para quedarse

La realidad virtual llegó para quedarse y en el CTA lo sabemos. Desde hace varios años hemos venido utilizando la plataforma Second Life para articular un proyecto innovador soportado en un campus virtual en 3D, aprovechando 64000 metros cuadrados donde están construidas aulas virtuales especializadas; allí varios profesores han creado escenarios para llevar sus procesos de enseñanza - aprendizaje a otro nivel.

Cuando quise escribir esta columna, quería resaltar lo más valioso de las experiencias realizadas con Second Life con varias profesoras de la Universidad pues los mundos virtuales y la realidad virtual se han convertido en aliados de la didáctica para muchos profesores. Este tipo de tecnologías novedosas permiten llevar los contenidos a los estudiantes en una forma más agradable e interesante. Recuerdo las palabras de la profesora Paula Roa de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, ella lo llama aprendizaje interactivo pues asegura el aprendizaje desde un método innovador. 

Es posible utilizar Second Life para desarrollar escenarios que se adaptan a las necesidades de la cada asignatura, de esta manera cualquier profesor podría considerar el uso de la herramienta para generar un espacio dirigido a los estudiantes donde se esfuercen los conocimientos o habilidades requeridas para su asignatura. En el caso de la profesora Mireya Cortés de la Facultad de Enfermería y Rehabilitación, ella siempre resaltó el aprendizaje significativo desde dos elementos clave: la motivación y las emociones positivas despertadas por los entornos innovadores y tecnológicos. 

Las bondades del uso de la realidad virtual en educación aparecen en la naturalidad con la que los estudiantes reciben este tipo de iniciativas, de forma que ya no toman de manera aburrida la tarea, sino que la ven como un proceso interesante y retador. María Cristina González de la EICEA rescata la utilidad de la herramienta a través del aprendizaje colaborativo, el pensamiento lateral y la creatividad. 

Finalmente puede decir que la forma de dar un paso al futuro es comenzar a utilizar este tipo de tecnologías en el presente. Es hora de que los profesores de la Universidad tomen el riesgo y planteen estrategias articuladoras, con relevancia práctica que realmente impacten los estudiantes del mañana, los de la cuarta revolución industrial.