La ciudadanía mundial, la oportunidad de reflexionar sobre nuestro contexto

En el 2015, la Unesco publicó el documento Educación para la ciudadanía mundial: temas y objetivos de aprendizaje que da una orientación general sobre todo lo que implica la educación para la ciudadanía mundial, aspecto que debería ser parte del proceso formativo que desarrollamos en los profesionales de hoy en día.

Las implicaciones de hablar de este tema radican en que la condición como ciudadanos esté dada hacia una comunidad mundial, promoviendo una gran interrelación de conocimientos. Supone también, un sentido de pertenencia aplicable a ámbitos políticos, sociales, económicos y tecnológicos.

El principal reto es que los estudiantes evidencien las problemáticas mundiales que hay, y a su vez que sean conscientes de los efectos de estas sobre su entorno cercano. Hay dos ejemplos importantes aquí. La basura tecnológica es producida en su gran mayoría por países del continente europeo, además de China y Estados Unidos. Sin embargo, aunque es prioritario utilizar mecanismos ecológicamente eficaces para eliminar los desechos, en países en vía de desarrollo como Ghana, cientos de familias viven de reciclaje de estos elementos. ¿Y en Colombia qué se hace al respecto? ¿Hay una cultura de reciclaje? ¿Qué pasa con los celulares que ya no se utilizan? Este tipo de reflexiones son las que deben generarse en el aula de clases. 

Por otra parte, nuestro país atraviesa dos conflictos complejos. Uno es el conflicto bélico, el que tenemos en este momento con los grupos armados como el ELN y con el cual hemos vivido muchas décadas, y el otro es el conflicto generado por la cultura violenta que es muy difícil cambiar. El colombiano suele estar a la defensiva, lo que no permite que se solucionen los conflictos de manera pacífica, impactando las problemáticas sociales, culturales y económicas que se viven a diario en el territorio nacional y que vemos por los medios de comunicación o las redes sociales. Hemos estado constantemente permeados por estas actitudes. 

El problema cultural al que me refiero implica directamente la formación del ser, siendo un compromiso de toda la sociedad lograr transformar la cultura violenta que nos caracteriza y que permea las costumbres y tradiciones que se tienen. ¿Cómo estoy contribuyendo a que los conflictos se solucionen? ¿Cómo es la cultura cercana para solucionar un conflicto? ¿La violencia cultura me afecta? ¿Si me agreden cómo reacciono? Debemos ver el conflicto como una oportunidad de aprendizaje, de escucha, de reflexión y de acción. Sobre estos aspectos debemos fomentar análisis. 

Como profesores tenemos el deber y la obligación de formar para la vida a nuestros estudiantes, reflejarles ese mismo contexto, es decir, explicarles que la ciudadanía mundial afecta todo su diario vivir y por ende a todo el país, nuestra manera de vivir y convivir. Hay que mostrarles a ellos las necesidades y problemáticas reales que giran en torno a su realidad y que afectan su área profesional, en la cual se están formando.