La cooperación en la logística comercial para reducir costos e impacto ambiental

Carlos Quintero, profesor de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas (EICEA), recibió el 29 de septiembre del 2017 el título de doctor de la Universitat Oberta de Catalunya. Durante ese proceso, publicó seis artículos en revistas indexadas de alto impacto y dictó diez conferencias en eventos como Metaheuristics International Conference (2017), Winter Simulation Conference (2016), V Spanish Conference on Informatics, Asocio (2015) y EURO 2015.

Un día de su infancia, Carlos Quintero, profesor de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Ad- ministrativas (EICEA), preguntó cuál era el nivel de estudios más alto que podía cursarse. Le respondieron que un PhD. Desde ese momento, a Quintero se le fijó en la mente esa meta.

Hoy, su sueño es una realidad. El 29 de septiembre del 2017, el profesor Quintero defendió su tesis, llamada Aplicaciones de simheurísticas y conceptos de cooperación horizontal en problemas enriquecidos de ruteos de vehículos, ante los jurados y obtuvo una calificación Excelente con mención Cum laude. Sus estudios de doctorado los adelantó en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y durante ese proceso publicó seis artículos en revistas de alto impacto, tanto ISI como Scopus. Actualmente, dos artículos están en proceso de revisión. Además, presentó diez ponencias en eventos científicos.

Reconoce que le hacían falta sus estudiantes, con quienes se “oxigena” durante su labor de enseñanza. “Sin el apoyo de la Universidad, no lo hubiera logrado. Yo agradezco su apoyo moral y de recursos en todo este proceso. Todo eso lo agradezco infinitamente”, afirma. Esta es la entrevista que sostuvo con Campus a propósito de su logro.

¿Por qué decidió hacer ese doctorado?

Yo siempre había querido tener altas titulaciones, siempre quise llegar al máximo nivel de formación. Eso se juntó con mi experiencia profesional, la cual ha sido en su mayoría en el sector académico. Si uno quiere tener proyección en la academia, debe estar a la vanguardia del conocimiento. El doctorado te forma en lo más avanzado que hay y te desarrolla esas competencias de investigación que hoy las universidades requieren cada vez más. Apliqué y obtuve una beca en la UOC. La Sabana me apoyó a través del Fondo Patrimonial Especial para el desarrollo del doctorado. Así se materializó el sueño.

¿Cómo surgió su interés por los estudios?

Siempre tuve buenas notas en el colegio y en la uni- versidad; me gustaba el estudio. Alguna vez, de niño, le pregunté a mi mamá qué era lo más alto que uno podía llegar estudiando y ella me respondió que un PhD. A mí eso se me fijó en la mente.

¿De qué se trata el doctorado y qué temas aborda?

Yo hice el Doctorado en Tecnologías de la Información y Redes. Es un doctorado del área de informática, pero tiene varias líneas de investigación, entre las que se encuentra la línea de simulación y optimización, en la cual trabajé. Lo que enseño y sobre lo que investigo en la Universidad es logística de distribución, algo que no se concibe sin el apoyo de modelos para la toma de decisiones y el desarrollo de algoritmos para encontrar la mejor solución a los problemas del área. Mi tema de investigación fue el diseño de métodos de solución para problemas de logística de distribución, en los que se evalúan estrategias de cooperación horizontal entre las compañías.

¿Por qué se interesó en ese tema?

Cuando hice mi maestría, conocí los problemas de ruteo de vehículos y, desde hace diez años, los he venido trabajando. He dirigido tesis en la Maestría en Gerencia de Operaciones sobre temas relacionados. Además, es lo que enseño en el pregrado y quería tener más herramientas para enseñar e investigar. Encontré que mis intereses se unían con los de un grupo de investigación en Barcelona (España) y apliqué a las becas del doctorado.

¿Cómo eran sus jornadas de trabajo?

La beca que obtuve era un contrato de investigador en formación. Yo tenía un doble papel: estudiante y contratado por la universidad. En ese sentido, debía cumplir con mi horario laboral, pero la tesis a veces exige mucho más. Algunas veces, ponía a correr los experimentos y, de pronto, terminaba a las dos de la mañana y, para ganar tiempo, lanzaba otros a esa hora. Era una dedicación de tiempo completo. Eso sí, sin dejar mis compromisos familiares. Mi familia somos mi esposa, nuestros tres hijos y yo. Entonces, tenía que ser doctorando, padre y esposo de tiempo completo. Llevar a los niños a sus clases de fútbol, hacer las compras de la casa, etc... Esto era tiempo completo, pero dándole tiempo a todo.

¿Qué fue lo más difícil de todo este proceso?

Primero, llegar a una cultura diferente. Luego, los cuatro primeros meses fueron muy duros, porque tuve que desprenderme de mi familia. Mi esposa y los niños se habían quedado aquí; a la distancia tenía que ser papá, ayudar con las tareas con una diferencia horaria de seis horas, cumplir con las obligaciones de las materias del doctorado y rogar para que nada malo les pasara en la distancia. Fue duro desde el punto de vista personal y académico, porque me puse toda la carga académica que podía en los primeros meses para que cuando mi familia estuviera conmigo le pudiera dedicar el mayor tiempo posible.

¿En qué momento llegó su familia a Barcelona?

Viajé a Barcelona en septiembre del 2014. Vine en diciembre de ese año a pasar la Navidad. Deshicimos la casa y viajamos en enero del 2015. Mis hijos empezaron el colegio el 8 de enero de ese año.

¿Cómo le fue a su familia allá?

Para los niños fue muy rico, porque tuvimos la fortuna de encontrar un buen colegio donde sus compañeros fueron acogedores. A ellos les encanta el fútbol, por lo que haber vivido en Barcelona fue una maravilla. Hacer amigos, vivir en Europa y practicar su deporte favorito en un sitio donde este se respira en las calles fue ideal para ellos. Mi esposa también es profesora universitaria y, desde el principio, pensamos cómo podía aprovechar la estancia allá. Ella hizo un máster y fue un proceso bastante intenso, porque era una dedicación de tiempo completo.

¿Por qué es importante para la sociedad el tema que usted abordó en su doctorado?

Tiene particular importancia porque hoy estamos en una economía globalizada, en la cual tus clientes y tu competencia están en cualquier parte del mundo. Por eso, tienes que responder de una manera más eficiente a los requerimientos de los clientes y a los desafíos que te pone la competencia. En la tesis, propusimos métodos de solución para los problemas de logística de distribución, con el fin de llegar al cliente lo más rápido posible y en las mejores condiciones de costo.

También analizamos la cooperación horizontal entre compañías. Esta se da cuando dos o más compañías que compiten entre ellas deciden compartir algunos de sus recursos para hacer conjuntamente la tarea y repartirse la atención del mercado. Por ejemplo: una compañía tiene sus camiones y, en ellos, le lleva a la competencia parte de sus pedidos para atender a los clientes que tienen en común. Se espera que los competidores hagan algo similar y, de esta manera, se generan menores costos de operación y otro tipo de beneficios como la reducción de las emisiones de CO2. La cooperación horizontal ha funcionado muy bien en el transporte aéreo, como en el caso de los vuelos de código compartido entre aerolíneas, pero en el transporte terrestre todavía hay mucho por hacer. Nuestros algoritmos muestran los beneficios que podrían obtenerse al cooperar.

¿Qué viene ahora para usted?, ¿cuáles son sus planes?

Ahora tengo varios encargos de la decana. El primero es ayudar a la EICEA en la creación de su primer doctorado. Con un grupo de profesores, ya empezamos a trabajar en ese proyecto. También voy a asumir la coordinación del grupo de investigación Operations & Supply Chain Management, el cual acaba de quedar en la categoría A1 de Colciencias. Además, retomaré mis clases. Los estudiantes me han hecho mucha falta estos años; uno se oxigena bastante con ellos.