“Pude mirar a mis pacientes en una dimensión más global”

Mejorar la calidad de vida y el bienestar psicológico de los pacientes con ataque cerebrovascular (ACV) fue el propósito de la tesis doctoral de Yahira Guzmán Sabogal, directora de Profesores e Investigación de la Facultad de Medicina. La doctora adelantó sus estudios en la Universidad de Navarra (España) y se tituló en Investigación Médica Aplicada.

Su tesis obtuvo la calificación Sobresaliente con mención Cum laude y se centró en aplicar la escala Health Related with Quality of Life in Stroke Patients-40 (HRQOLISP-40), desarrollada en Nigeria por el doctor Mayowa Ojo Owolabi, en pacientes colombianos. La escala contempla aspectos como la vida espiritual de los pacientes para ayudarlos en su proceso de rehabilitación. Esta es la conversación que sostuvo la doctora Guzmán Sabogal con el periódico Campus, a propósito de su título de doctorado.

¿Por qué decidió hacer este doctorado?

Hacer un doctorado hace parte del crecimiento profesoral y, en su momento, beneficiaba al área a la cual pertenecía: salud mental. También brindaba la opción de pensar en desarrollar una especialización en psiquiatría.

Explíquenos qué temas abordó en el doctorado

Se trató de la validación para Colombia de la escala Health Related with Quality of Life in Stroke Patients-40, dentro del marco del Doctorado de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra.

¿De qué se trata esta escala?

La escala HRQOLISP-40 fue desarrollada en Nigeria por el doctor Owolabi. Es un instrumento psicométricamente robusto que mostró buena validez de apariencia, contenido, constructo, concurrente, en la discriminación y buena consistencia interna en las pruebas multiculturales iniciales realizadas en Ibadán (Nigeria) y Berlín (Alemania).

Es una escala de valoración de calidad de vida en pacientes con ACV que incluye los ítems: dominio físico, dominio psicoemocional, dominio cognitivo, dominio ecosocial, dominio del alma, dominio espiritual y dominio de interacción espiritual.

Se puntúa de 0 a 100 en la escala de Likert, sin puntos de corte. Se requirió inicialmente su traducción con adaptación transcultural para, después de su validación, poder usarla con pacientes colombianos, inicialmente en nuestra Clínica Universidad de La Sabana, en el Servicio de Rehabilitación.

El argumento del doctor Owolabi para contemplar en la escala la esfera espiritual es que esta influye en el pronóstico de los pacientes con ACV y puede llegar a reducir el impacto biográfico que esta condición causa en los pacientes.

¿En qué se centró usted para desarrollar su tesis doctoral?

En Colombia no hay conclusiones de estudios que validen una escala de calidad de vida en pacientes con esta condición médica incorporando en la evaluación los aspectos espirituales dentro de un programa de rehabilitación. El objetivo de este estudio fue validar el instrumento para su aplicación en el contexto colombiano, aplicándolo a una muestra de 261 pacientes y utilizando para su validación la teoría clásica del test y la teoría de respuesta al ítem con la metodología de Rasch.

La población con la cual se realizó la validación estuvo compuesta por: pacientes que consultaron al Servicio de Rehabilitación de la Clínica Universidad de La Sabana desde el segundo semestre del año 2012; pacientes del Servicio de Consulta de Neurología Vascular del Hospital Occidente de Kennedy desde el segundo semestre del 2013; y pacientes del Servicio de Urgencias y Hospitalización del Hospital Universitario Hernando Moncaleano Perdomo en Neiva desde el segundo semestre del 2014.

¿Por qué se interesó en ese tema?

Este se constituye en una herramienta para la valoración y el seguimiento de los pacientes con ACV. Adicionalmente, es útil al momento de la intervención en las áreas en que me desempeño: la psiquiatría y la rehabilitación.

En la Clínica Universidad de La Sabana el equipo de rehabilitación cuenta con herramientas de última tecnología y con personal con entrenamiento de alta calidad que maneja un gran volumen de pacientes, lo cual justifica realizar investigaciones que permitan compartir la riqueza de la experiencia de este centro de referencia con otros de características similares en el mundo.

Como médicos, debemos brindar a nuestros pacientes estrategias que les sirvan para adaptarse mejor a las dificultades que se presentan como consecuencia de condiciones médicas como el ACV.

La rehabilitación busca mejorar la calidad de vida y el bienestar psicológico, reducir síntomas como el dolor y mejorar la funcionalidad. Lo que se sabe es qué manejos multimodales con trabajo coordinado en un equipo con énfasis en independencia y posterior adaptación social son los que han dado mejores resultados.

¿Por qué es importante esto para la sociedad?, ¿qué impacto puede tener en la vida de las personas?

El estudio me demostró que al evaluar la calidad de vida es posible tener en cuenta dominios que considero que son valiosos en condiciones médicas como el ACV, como los aspectos espirituales, que son lo realmente novedoso de esta escala y que resultan no ser afectados por aspectos culturales, tal como lo demostró el doctor Owolabi con las poblaciones de Ibadán y Berlín.

Es un valioso recurso para la evaluación y el diseño de la intervención terapéutica. De hecho, particularmente me sentí muy cómoda con la aplicación a mis pacientes, porque con mucha naturalidad me dio la posibilidad de explorar opciones particulares que los apoyaran en su recuperación. Pude percibir una sensación de esperanza en ellos, incluso si no tenían una religión o decían no creer en nada.

¿Cómo eran sus jornadas de trabajo?

Tuve una pasantía en Navarra para trabajar con mis directores de tesis: el doctor Felipe Ortuño Sánchez- Pedreño y el doctor Jorge Pal Vidal, durante seis meses, repartidos durante el tiempo que duró el doctorado.

La mayor parte la desarrollé en la Clínica Universidad de La Sabana, citando y evaluando pacientes del Departamento de Rehabilitación con diagnóstico de ACV. Parte de la muestra también se obtuvo del Hospital Occidente de Kennedy con apoyo del Departamento de Neurología, los jueves en la tarde, y la otra parte en el Hospital Universitario de Neiva, Servicio de Urgencias/Hospitalización, los sábados en la mañana. El total de pacientes entrevistados fue de 261.

¿En dónde ha divulgado su investigación doctoral?

La adaptación transcultural fue publicada en la revista de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (abril del 2013). Posteriormente, los resultados de la validación fueron publicados en diciembre del 2016 en BMC Neurology.

¿Cuáles son sus proyectos a futuro?, ¿cómo quiere centrar su vida profesional y académica?

Seguir trabajando en investigación de la mano del equipo de rehabilitación, promover el uso de la herramienta validada, realizar los ajustes necesarios y publicar experiencias colombianas comparativas con el uso de la misma. Además, continuar fortaleciendo el grupo de investigación con mi producción intelectual y, a futuro, dirigir tesis doctorales relacionadas con mis temas de experticia.

¿Cómo le aportó todo este proceso a su vida personal?

Realizar el doctorado para mí fue un gran reto en un momento de mi vida en el cual necesitaba organizar varios aspectos. Me permitió darme cuenta de que tenía mayor capacidad de disciplina de la que pensaba, dado que pude seguir realizando mis otras actividades asistenciales, docentes y de proyección social. Fue muy valioso para mí cumplir con mis responsabilidades sin descuidar los otros aspectos de mi vida personal y profesional.

En mi práctica asistencial, el acercamiento que tuve estudiando la calidad de vida y todos los aspectos que hacen parte de ella me dio la oportunidad de mirar a mis pacientes en una dimensión más global y me enriqueció con herramientas de abordaje y manejo que antes no usaba.