Resiliencia: prepararse para enfrentar la vida desde las virtudes

Diferentes teorías explican la resiliencia como la capacidad del ser humano para afrontar la adversidad, es decir, afrontar situaciones difíciles, aprender de ellas y superarlas hasta generar características favorables o virtudes derivadas de esas situaciones.

Así, todo se centra en las virtudes para enfrentar la vida, definidas como hábitos operativos buenos, que permiten el desarrollo armónico de la persona y contribuyen a la madurez natural. Las virtudes desarrollan característi- cas positivas de excelencia y fortaleza de carácter, que favorecen la posibilidad del individuo de alcanzar su más alto potencial en la vida, es decir, la felicidad y el éxito.

Estos conceptos deben estar presentes en la educación de los niños para que se conviertan en adultos virtuosos. Al tener en cuenta que la familia y la escuela se configuran como dos contextos especialmente relevantes en la educación, el papel que cumplen los padres y maestros es esencial en la educación de las virtudes, para formar a los futuros adultos resilientes. 

Dos de las virtudes en las que se educa para formar a personas resilientes y que son clave para enfrentar la vida son:

• Laboriosidad: entendida como la capacidad para trabajar, para hacer las cosas bien desde el principio hasta el final, la laboriosidad debe desarrollarse desde la infancia, puesto que los niños demuestran alta motivación para tenerla.

• Generosidad: David Isaacs, investigador y profesor en educación de la Universidad de Navarra (España), la presenta como aquella que actúa a favor de otras personas, desinteresadamente y con alegría, teniendo en cuenta la necesidad y la utilidad de dicha aportación, aunque cueste un esfuerzo.

A partir de aquí, se propone a los padres de familia y a los educadores el reto de formar a la infancia en las virtudes, porque con estas se contribuye al desarrollo armónico y a la madurez, que permitirán establecer compromisos y metas para ser exitosos en cualquier contexto, además de resilientes ante las circunstancias adversas.