Padres canguro: una muestra de amor

Un recién nacido con un peso inferior a 2.500 gramos se considera prematuro, según el Ministerio de Salud y Protección Social. La Organización Mundial de la Salud define el programa Mamá Canguro como una “técnica eficaz que permite cubrir las necesidades del bebé en materia de calor, lactancia materna, protección contra infecciones, estimulación, seguridad y amor” (Ministerio de la Protección Social, s. f.).

El contacto piel a piel, la lactancia y el amor son los pilares de este programa, el cual busca mejorar las condiciones de salud del niño, así como humanizar los procesos de cuidado del bebé y su familia en las unidades neonatales.

El doctor Edgar Rey Sanabria desarrolló la estrategia a finales de los años 70 en el Hospital Materno Infantil de Colombia, tras advertir la necesidad de desocupar incubadoras y de evitar que las madres perdieran el vínculo con los recién nacidos. “Al estar en contacto piel a piel con su madre y escuchar el latido de su corazón —el sonido que más reconoce del mundo—, el bebé conserva su temperatura corporal, gana peso y encuentra tranquilidad”, expresa Angélica Ospina, directora de la Maestría en Enfermería (modalidad virtual).

La madre, principal cuidadora, debe cumplir un riguroso proceso de acompañamiento, puesto que, generalmente, no se encuentra en el mismo espacio físico que el recién nacido, lo cual implica grandes exigencias económicas, físicas y afectivas, explica Neila Díaz, directora de la Especialización en Psicología Educativa. Por ende, el rol del cuidador es de empoderamiento: se le debe brindar la mejor atención al niño para asegurar su óptimo desarrollo.

La asistencia psicológica del cuidador se resume en favorecer un entorno cálido y tranquilo para el bebé, seguir los consejos médicos para asegurar el proceso de acompañamiento y procurar la estabilidad física y financiera familiar, afirma la psicóloga Neila.

El mejor alimento para un bebé es la leche materna; por otro lado, el calor, en niños con bajo peso, es primordial para mantener el peso ganado. El cuidador debe estar pendiente de señales de alerta en todas las esferas de desarrollo. Algunas alarmas, de acuerdo con la fisioterapeuta María Eugenia Serrano, directora de maestría y especializaciones de la Facultad de Enfermería y Rehabilitación, son: bajo peso, dificultad para respirar, problemas de succión y piel amarillenta. En cuanto a las alertas motoras, indica que el bebé no debe estar ni muy rígido ni muy flácido. Si el recién nacido requiere de terapias, estas pueden empezar solo a las 40 semanas de edad corregida o cuando tenga 2.500 gramos de peso.

Las madres son parte primordial del programa; sin embargo, no se puede dejar de lado a los padres, quienes también son fundamentales; además, el hombre puede brindarle al niño una temperatura mayor que la mujer. Asimismo, el apoyo familiar de la pareja y los hijos es indispensable para la supervivencia del bebé.